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11º Semana

Cuando se navega por los océanos del Nirvikalpa Samadhi, cuyas playas no lo limitan jamás y cuyas olas nacen y mueren como universos que aparecen y desaparecen, es posible constatar que en dicho estado de percepción no existe meta alguna por alcanzar. La Conciencia Absoluta No-dual, a la que suele denominarse Brahman, detecta todos los recodos del universo de forma simultánea avizorando el más mínimo cambio que ondea en él. Tiempo y espacio son variables posteriores a la Conciencia misma; tiempo y espacio no forjan partes ni se fraccionan en pasado o futuro. Allí, en el Nirvikalpa, el ojo que conoce todo lo ve, el oído que escucha todo lo oye y el tacto que siente todo lo toca. La mágica ordenación de un universo interrelacionado por la Conciencia se nota activo pero, a la vez, nada en él se mueve.
Para la Conciencia No-dual del videhanmukta, ahora convertido en el mismo Brahman, el universo es inmoble y a la vez moviente, pero aun ante el mismo cambio todo es siempre idéntico y sin modificación. Sin embargo, para los restantes seres envueltos por maya, el tiempo los dirige hacia el futuro y el espacio los diversifica en innumerables partes. Emerge una sola realidad con diversas formas de interpretación: la dual y la No-dual
Nirvikalpa samadhi En el ascenso espiritual hay diferentes estados que debemos establecer.
El primer paso es lo que llamamos en Sahaja Yoga la realización. En la realización nuestra energía Kundalini asciende por el canal central, sushuma nadi, y atravesando todos los chakras sale por el brahmarandra, en lo alto de la cabeza, conectándonos con la energía del Paramchaitanya. En este primer estado nos hacemos colectivamente conscientes, sentimos el estado de nuestros chakras, nos empezamos a hacer testigos de nuestro ego, superego, etc… Pero a pesar de todo, en este nivel de conciencia aún seguimos identificándonos con nuestros bloqueos, y debilidades.
El segundo paso es el establecimiento de Nirvichara Samadhi, estado en el cual alcanzamos la conciencia sin pensamientos. Este estado se manifiesta principalmente durante la meditación, y si logramos establecerlo apropiadamente también se manifiesta durante nuestra vida diaria, pudiendo experimentarlo en cualquier momento que lo necesitemos. Pero incluso en este estado seguimos bloqueándonos, y cayendo en nuestras viejas tendencias.
El tercer estado es el establecimiento de Nirvikalpa Samadhi. Este estado es un gran salto cualitativo en nuestra evolución. Una vez que empezamos a entrar en el estado de Nirvikalpa Samadhi nuestra meditación alcanza niveles de profundidad muchísimo mayores. Cada meditación se convierte en una experiencia maravillosa. Cada día es una aventura espiritual. En este estado las experiencias espirituales se acrecientan de un modo exponencial, adquiriendo así nuestro ascenso,
una velocidad muchísimo mayor. En este estado no volvemos a caer en nuestras viejas tendencias ni debilidades, muy al contrario nos vamos afianzando con paso firme en nuestra verdadera esencia espiritual y divina. Este estado es el comienzo de un nuevo proceso de ascenso, donde nuestro deseo puro de alcanzar el espíritu alcanza su máxima expresión.
Más allá aún queda el estado de la completa realización y después el estado de la realización de la Divinidad. ¿Qué es el Samadhi?
El samadhi es un estado espiritual de conciencia. Hay diferentes tipos de samadhi. Entre los samadhis menores, savikalpa samadhi es el más elevado. Más allá de savikalpa está nirvikalpa samadhi, pero hay un gran abismo entre ambos: son dos samadhis radicalmente distintos. Además, hay algo todavía más allá de nirvikalpa samadhi llamado sahaja samadhi.
En savikalpa samadhi, durante un período breve de tiempo se pierde toda conciencia humana. En ese estado, la concepción del tiempo y el espacio es totalmente diferente. Durante una o dos horas estás completamente en otro mundo. Allí ves que casi todo está hecho. Aquí en este mundo hay muchos deseos todavía insatisfechos en ti y en los demás. Millones de deseos no están colmados, y quedan millones de cosas por hacer. Pero cuando estás en savikalpa samadhi, ves que prácticamente todo está hecho; no tienes nada que hacer. Eres sólo un instrumento. Si eres utilizado, tanto mejor; de lo contrario, las cosas están todas hechas. Pero desde savikalpa samadhi todos tienen que regresar a la conciencia ordinaria.
Incluso hay grados de savikalpa samadhi. Igual que hay estudiantes brillantes y estudiantes malos en la misma clase de la escuela, también en savikalpa samadhi algunos aspirantes alcanzan el nivel más alto, mientras que otros con menos aspiración alcanzan un peldaño inferior en la escalera, donde todo no es tan claro y vívido como en el nivel más alto.
En savikalpa samadhi hay pensamientos e ideas viniendo desde varios lugares, pero no te afectan. Mientras estás meditando, permaneces imperturbable y tu ser interno funciona de una manera dinámica y confiada. Pero cuando estás un poco más arriba, cuando has llegado a ser uno con el alma en nirvikalpa samadhi, no habrá pensamientos o ideas en absoluto. Estoy intentando explicarlo con palabras, pero la conciencia de nirvikalpa samadhi jamás puede ser expresada o explicada adecuadamente. Estoy intentando hablarte acerca de esto lo mejor que puedo desde una conciencia muy elevada, pero aún así mi mente lo está expresando. Pero en nirvikalpa samadhi no hay mente; sólo hay paz y dicha infinitas. Allí se detiene la danza de la naturaleza, y el conocedor y lo conocido devienen uno. Allí disfrutas de un éxtasis
supremamente divino, todo abarcador y auto-amoroso. Te conviertes en lo disfrutado, te conviertes en el disfrutador y te conviertes en el disfrute mismo.
Cuando entras en nirvikalpa samadhi, lo primero que sientes es que tu corazón es más grande que el universo mismo. Ordinariamente ves el mundo a tu alrededor, y el universo parece infinitamente más grande que tú. Pero esto sucede así porque el mundo y el universo son percibidos por la mente limitada. Cuando estás en nirvikalpa samadhi, ves el universo como un pequeño punto dentro de tu inmenso corazón.
En nirvikalpa samadhi hay dicha infinita. ‘Dicha’ es una palabra vaga para la mayoría de las personas. Oyen que hay algo llamado dicha, y algunas personas dicen que la han experimentado, pero la mayoría de las personas no tiene conocimiento directo de ello. Cuando entras en nirvikalpa samadhi, sin embargo, no sólo sientes la dicha, sino que de hecho te conviertes en esa dicha.
La tercera cosa que sientes en el nirvikalpa samadhi es poder. Todo el poder reunido de todos los ocultistas no es nada en comparación con el poder que tienes en nirvikalpa samadhi. Pero el poder que puedes tomar del samadhi para utilizarlo en la Tierra es infinitesimal comparado con su totalidad.
Nirvikalpa samadhi es el samadhi más elevado que la mayoría de los Maestros espirituales realizados alcanzan. Dura unas pocas horas o unos pocos días, y después uno tiene que descender. Cuando uno desciende, ¿qué ocurre? Muy a menudo uno olvida su propio nombre y su edad; uno no puede hablar o pensar adecuadamente. Pero a través de la práctica continuada, uno llega gradualmente a poder descender del nirvikalpa samadhi y funcionar en seguida de manera normal.
Generalmente, cuando uno entra en nirvikalpa samadhi, no quiere volver de nuevo al mundo. Si permanece dieciocho o veintiún días en ese estado, hay todas las posibilidades de que el alma abandone el cuerpo definitivamente. Hubo Maestros espirituales en el pasado remoto que alcanzaron el nirvikalpa samadhi y no descendieron. Lograron su más alto samadhi, pero les resultó imposible entrar de nuevo en la atmósfera del mundo y trabajar como seres humanos. Uno no puede funcionar en el mundo mientras se halla en ese estado de conciencia; es sencillamente imposible. Pero hay una dispensación divina. Si el Supremo quiere que un alma en particular trabaje aquí en la Tierra, incluso después de veintiún o veintidós días en ese samadhi, el Supremo puede llevar a ese individuo a otro canal de conciencia dinámica, divina, y hacer que regrese al plano terrestre para actuar.
El tipo más elevado de samadhi es, con gran diferencia, el sahaja samadhi. En este samadhi uno está en la conciencia más alta, pero al mismo tiempo uno es capaz de trabajar en el tosco mundo físico. Uno mantiene la experiencia de nirvikalpa samadhi mientras entra
simultáneamente en las actividades terrenales. Uno se ha vuelto el alma, y al mismo tiempo está utilizando el cuerpo como un instrumento perfecto. En sahaja samadhi uno hace las cosas habituales de un ser humano ordinario. Pero en las cavidades más profundas del corazón uno está cargado de iluminación divina. Cuando uno experimenta sahaja samadhi, se vuelve Amo y Señor de la Realidad. Uno puede a su antojo ir hasta lo Altísimo y luego descender a la conciencia terrenal para manifestar.
En muy raras ocasiones, incluso después de haber alcanzado el tipo más elevado de realización, es alguien bendecido con el sahaja samadhi. Muy pocos Maestros espirituales han logrado este estado. Para el sahaja samadhi se requiere la Gracia Infinita del Supremo. Sahaja samadhi sólo viene cuando uno ha establecido su unicidad inseparable con el Supremo o cuando uno quiere demostrar, en raras ocasiones, que es el Supremo. Quien ha logrado sahaja samadhi y permanece en este samadhi, manifiesta a Dios consciente y perfectamente en cada momento, y es por consiguiente el mayor orgullo del Supremo Trascendental. La experiencia de Yogananda
Durante mucho tiempo, Mukunda (más tarde Yogananda), buscaba el éxtasis divino, la unión con Dios.
Varias veces intentó huir a los Himalayas, donde tantos Santos han encontrado a Dios. Pero sus intentos no le llevaron hasta lo que él quería.
En la tierra de Ranbajpur, el “santo que no duerme” , Ram Gopal Muzumdar, le confirmó lo que su propio maestro le dijo a Yogananda antes de marchar a los Himalayas: la realización de Dios le llegaría a su debido tiempo, a través de su maestro.
Así pues, al poco tiempo de volver a la hermita de Sri Yukteswar, Yogananda fue bendecido por el toque divino de su gurú, experimentando el ansiado Samadhi:
“Pobre muchacho, las montañas no pudieron darte lo que deseabas”. El Maestro hablaba cariñosamente, confortadoramente. Su tranquila mirada era insondable. “Los deseos de tu corazón deben ser satisfechos”.
Sri Yukteswar pocas veces se permitía los enigmas; yo estaba desconcertado. Golpeó levemente mi pecho por encima del corazón.
Mi cuerpo quedó inmóvil, paralizado; la respiración salió de mis pulmones como si hubiera sido atraída por un inmenso imán. La mente y el alma perdieron instantáneamente sus límites físicos y corrieron hacia fuera desde cada uno de mis poros como una fluida y penetrante luz. La carne estaba como muerta, aunque en mi penetrante conciencia sabía que jamás había estado tan vivo. El sentido de identidad ya no estaba estrechamente confinado a un cuerpo, sino que abrazaba todos los átomos circundantes. La gente de las calles distantes parecía moverse suavemente por mi propia y remota periferia. Las raíces de las plantas y
de los árboles eran visibles a través de la tenue transparencia del suelo; distinguía el flujo interno de su savia.
Todo alrededor se presentaba desnudo ante mí. Mi visión frontal ordinaria se había transformado en una vasta visión esférica, que podía percibir todo a la vez. Desde la parte posterior de mi cabeza veía a los hombres que paseaban por Rai Ghat Road y vi una vaca blanca que se aproximaba despacio. Cuando llegó frente a la puerta abierta del asrham, la observé con los dos ojos físicos. Cuando pasó, continué viéndola claramente tras la tapia de ladrillo.
Todos los objetos que entraban en mi mirada panorámica temblaban y vibraban como rápidas películas. Mi cuerpo, el del Maestro, el patio de columnas, los muebles y el suelo, los árboles y la luz del sol, se agitaban un momento violentamente, hasta que todo se mezclaba en un mar luminiscente, tal como los cristales de azúcar, echados en un vaso de agua, se disuelven al ser agitados. La luz unificadora alternaba con formas materializadas; metamorfosis que ponía al descubierto la ley de causa y efecto de la creación.
Un océano de júbilo rompía en las tranquilas e infinitas orillas de mi alma. Comprendí que el Espíritu de Dios es dicha inagotable; su cuerpo está formado por innumerables tramas de luz. En mi interior oleadas de gloria comenzaron a envolver ciudades, continentes, la tierra, los sistemas solar y estelar, las tenues nebulosas y los flotantes universos. Todo el cosmos, suavemente iluminado, como una ciudad vista a lo lejos por la noche, brillaba con luz trémula en la infinitud de mi ser. El perfil global, fuertemente grabado, se desvanecía un poco en los bordes más lejanos; allí pude ver un suave resplandor que jamás disminuía. Era indescriptiblemente sutil; el cuadro planetario estaba hecho de luz más burda.
La propagación divina de rayos brota de una Fuente Eterna, resplandece en las galaxias, se transfigura en auras inefables. Una y otra vez vi los haces de luz creativa condensarse en constelaciones, después resolverse en capas de llamas transparentes. Por medio de una reversión rítmica, sextillones de mundos pasaron a brillo diáfano; el fuego se convirtió en el firmamento.
Supe que el centro del Empíreo residía en un punto de la percepción intuitiva de mi corazón. Y que el esplendor que irradiaba era emitido desde mi núcleo a cada parte de la estructura universal. La gozosa amrita, el néctar de la inmortalidad, latía en mí con la fluidez del mercurio. Oí la voz creadora de Dios resonando como OM, la vibración del Motor Cósmico.
De pronto la respiración volvió a mis pulmones. Con una decepción casi insoportable, comprendí que mi inmensidad infinita había desaparecido. De nuevo estaba limitado a la humillante jaula de un cuerpo, a la que el Espíritu no se acomoda fácilmente. Como un hijo pródigo, había huído
de mi hogar macrocósmico y me había encarcelado en un estrecho microcosmos.
Mi gurú estaba quieto, de pie ante mí; me dejé caer a sus sagrados pies, en agradecimiento por la experiencia de conciencia cósmica que había anhelado apasionadamente durante tanto tiempo. Me levantó y habló con calma, modestamente. Una Guía para Llegar a Samadhi Samadhi es un tema de moda en los círculos de yoga. Algunos practicantes creen que samadhi e iluminación son sinónimos. Otros piensan que samadhi lleva a la iluminación, mientras otro grupo está convencido de que samadhi hace que la mente se ponga en blanco. Algunos esperan que samadhi caiga en sus manos si oran con suficiente fervor y otros creen que las técnicas de yoga y meditación los acercarán a samadhi o atraerán a samadhi hacia ellos. Todos ellos tienen una cualidad en común – un gran deseo de experimentar samadhi Tratar de alcanzar samadhi sin tener una idea clara de lo que es, sin adoptar una estrategia sistemática y sin completar los pasos preparatorios, es como tratar de construir un rascacielos sin haber visto uno, sin un proyecto impreso y sin saber cómo establecer sus cimientos. Perderás tu tiempo y tu energía. Así como dominar cualquier materia – ya sea cirugía, física o música – requiere una preparación prolongada y sistemática, lo mismo para alcanzar el más alto objetivo del yoga. Este objetivo sólo es alcanzable por aquellos que siguen un sistema.

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Lecturas

Hojas de Práctica

  •  Práctica Formal en formato word – Escaneo corporal, Yoga, Mettá, Meditación Sináptica    
  • Práctica Informal en formato word – Cualquiera (Conciencia simple, caminar con atención, comer, estudiar…, etc.)

Materiales complementarios relacionados con el tema de esta semana

neuroyogaLa evolución de las especies, nos enseña que siempre gana el más fuerte y que el más débil es eliminado. ¿Qué estamos haciendo con los proyectos de IA? Construyendo máquinas que serán más inteligentes que el ser humano. O sea, nosotros mismos, nos estamos cavando la fosa, y ubicándonos por fuera del contexto competitivo. Y para colmo de males, la nueva forma de vida inteligente no es dependiente de la química del carbono. Puede eliminar toda la vida orgánica y reorganizar su hábitat inicial sobre el planeta Tierra. Se considerará con total derecho a hacerlo, por poseer el nivel inteligente más alto. Hay que recordar la lección religiosa, Dios creó al hombre y se arrepintió. No resultó según lo esperado. El hombre tomó su propio camino y despreció a su creador. ¿Por qué esperamos, que con la IA, la historia será mejor? Sigue leyendo →

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Muchas veces basta una palabra, una mirada, un gesto para llenar el corazón del que amamos.

Madre Teresa de Calcuta

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