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5º Semana

Un flujo ininterrumpido de concentración focalizado por un espacio mínimo de media hora sobre un objeto es Samyama. Esto incluye los procesos mentales de Dharana, Dhyana y Shamadi. Esta perfección del autocontrol yogui sólo es superada cuando se alcanza el estado de
nirvikalpa samadhi yoga. Mediante Samyama se logra el conocimiento de la naturaleza real de las cosas y mediante esto su control. Así se obtienen los denominados shiddis o poderes psíquicos, que pueden ser causa de perturbación y desajuste mental, por lo que se aconseja renunciar a los mismos y concentrarse en realizar a Dios, obtener bienaventuranza y el conocimiento supremo de la Realidad Infinita.
Normalmente la mente humana se mantiene en un universo de percepción tridimensional. Mediante Samyama accede al núcleo de realidad e interacciona con él por lo que puede modificar las fluctuaciones de espacio tiempo, afectando según el poder de concentración involucrado todo el campo del Karma universal. No hay más límite que el existente en la propia estructura de la mente individual. Si esta logra identificarse a nivel de la Inteligencia Cuántica Cósmica automáticamente jugará en esa escala. Esta transformación de las conexiones neuronales es posible mediante la práctica de Samyama. Consiste en un estado de alta concentración o trance, en que la mente se absorbe y sólo queda el significado del objeto sobre el cual se centra la práctica. Dentro de este proceso la mente penetra en el objeto y obtiene el poder para transformarlo. Es decir, el meditador descubre que todas las cosas que existen están interconectadas con la realidad de la mente y que cuando se logra aislar y focalizar esta relación puede modificarse la cadena causal en torno al objeto. Para esto, antes la mente debe lograr alcanzar un estado de Percepción Pura, donde las sensaciones de los sentidos han quedado absorbidas y desconectadas, produciéndose el trance meditativo. Sólo con prácticas mínimas de meditaciones de 2 horas por día, este objetivo puede ser alcanzado. El beneficio inmediato es pasar a contar con una nueva dimensión del Ser Real, donde se disfruta del conocimiento instantáneo y la percepción pura. Sólo la práctica constante conduce a esta meta.
La tecnología de Samyama puede conducir a dar el próximo paso en la evolución de la Humanidad. Para esto ha sido diseñado el Programa Zeus, consistente en 100 reclutas de 16 a 18 años, con un CI a partir de 140, meditando 8 horas diarias, con las técnicas de concentración y meditación más avanzadas del mundo y controlados por 50 neurocientíficos cotejando los experimentos y traduciendo la información para realizar nuevos avances en neurotecnología. La idea es escanear los patrones mentales actuantes durante los trances yoguis profundos y cuando se presentan los siddhis, pasarlos a programas de computador para poder reproducirlos digitalmente a voluntad y amplificarlos ilimitadamente. Esto nos abriría el campo de una tecnología total. Las técnicas están disponibles, el conocimiento mínimo necesario y suficiente existe. Sólo hace falta que algún país decida financiar el programa y obtener los beneficios junto con las futuras patentes. De avanzarse no hay límites.
Mediante la concentración, meditación y absorción profunda, se llega al samyama, que es la integración de cuerpo, mente y alma del yogui, el cual perfecciona su técnica y prolonga el tiempo de su práctica. Es cuando le sobrevienen los denominados poderes o facultades sobrenaturales (vibhutis). La recomendación de todos los sabios es tratar de evitarlos, proseguir con el entrenamiento o sadhana e ingresar en el estado de kaivalya o aislación.
Alcanzar el samadhi sin semilla, es decir aquel estado en que son destruidas las cadenas causales, forma parte del Samadhi Pada, un entrenamiento propio de los yoguis más evolucionados. Bahiranga Sadhana trata de la búsqueda externa o Sadhana Pada, en la que los practicantes se esfuerzan en alcanzar el equilibrio mental y la ecuanimidad.
Antaranga Sadhana comprende la búsqueda interna (Vibhuti Pada) que consta de tres elementos: concentración (dharana), meditación (dhyana) y absorción total (samadhi). En la visión de Patañjali están unidos los tres como el instrumento interno de percepción perfecta, conocida por Samyama, el cual es un proceso gradual de intensidad de concentración y éxtasis.
No existen poderes mágicos. Los siddhis son una manifestación de la capacidad de percepción normal de los sentidos, extraordinariamente amplificada por el poder de la altísima concentración de la mente y la focalización, junto con el éxtasis. Asimismo no se violan las leyes físicas naturales, sino que se aplican las mismas junto con las cadenas causales y su vínculo con la propia esencia de existencia de la mente. El cerebro tiene la capacidad para reprocesar la realidad, porque esta tiene una base de consistencia cuántica holística.
De acuerdo con la tradición yogui existen ocho siddhis mayores. Estos son: 1. Anima: la capacidad de hacerse tan pequeño como un átomo 2. Mahima: la capacidad de aumentar de tamaño 3. Laghima; tornarse ligero 4. Garima: tornarse pesado 5. Prapti: el poder de dominarlo todo y obtener lo que uno quiera 6. Prakamya: libertad de elección y cumplimiento de cualquier deseo 7. Isatva: supremacía sobre todo 8. Vasitva: el poder de subyugar a cualquier ser o cualquier cosa
Si bien la llegada de estos poderes indican que la sadhana del yogui es correcta son una enorme tentación para su ego. Patañjali recomienda descartarlos rotundamente y concentrarse en dhyana y samadhi, para alcanzar a realizar a Dios y obtener el conocimiento de liberación.
La traducción de Dharana, es concentración y ésta se alcanza mediante la fijación de la mente sobre un punto cualquiera en forma
ininterrumpida. Consiste en lograr un foco de atención dirigida dentro o fuera del cuerpo, lográndose controlar las funciones de la mente. El entrenamiento yogui es por etapas y en forma gradual. Primero comienza con Yama, sigue con Niyama, Asana, Pranayama, Pratyahara y con Dharana se aprende el arte de mantener la mente inmóvil sobre un objeto de concentración.
Con Yama y Niyama el sadhaka o practicante, desarrolla estabilidad emocional. Las asanas lo liberan de las enfermedades. Con pranayama regula el flujo vital y aprende a acumularlo a voluntad, activando los chakras y los centros superiores de la conciencia. Con pratyahara aumenta su fuerza de voluntad. Con dharana aprende a tornarse indiferente hacia las cuestiones mundanas. Y con Dhyana y samadhi realiza el alma (antaratma sadhana).
La concentración consiste en el enfoque de la atención tanto dentro como fuera del cuerpo. Por lo que al ejecutar un asana, con concentración de los órganos de acción y los sentidos de percepción hacia la mente, se puede practicar dharana y hasta ejercitar samyama realizando posturas de Hatha Yoga. Todo depende de la focalización mental.
Cuando el conocedor y lo conocido son uno solo se ha cumplido la meta de Dharana, cuyo desarrollo es la eliminación de las interrupciones mentales sobre el flujo de concentración sobre el objeto. Como la mente y la esencia interna de uno mismo se identifica con el objeto de concentración se aconseja que tal objeto sea puro y de naturaleza de pura existencia, dado que la mente durante el proceso penetra hacia el alma.
Sri Vyasa recomienda como objetos de concentración la esfera del ombligo, el loto del corazón, el centro de la cabeza, la punta de la nariz, la luz brillante y la raíz de la lengua. Según él afirma la mente se absorbe primero sobre sí misma y luego es iluminada por el alma.
Dhyana se caracteriza por un flujo de atención ininterrumpido sobre un punto u objeto fijo. La mente se autobserva y se vuelve estable, de la concentración unidireccional de dharana pasa a la atentividad no direccional. Dharana elimina la fluctuación de pensamientos, mientras que dhyana enfoca la mente sobre la atención plena y profunda. Esto es Ekatanata que implica un flujo de contacto ininterrumpido entre la conciencia y el entrenamiento, lo que puede alcanzarse mediante asana y pranayama. Cuando la atención se profundiza dharana naturalmente deriva en dhyana.
Al aumentar el flujo constante de atención hacia el objeto, la conciencia del meditador, como sujeto, acaba disuelta en el objeto, entonces tal estado de unión es conocido por samadhi. Bajo tal condición el objeto brilla por sí mismo y es conocido en su propia naturaleza sin ser deformado
por el ego, la mente se encuentra ausente, pero la conciencia se encuentra en estado de pura percepción.
Cuando se produce la integración de los tres (dharana, dhyana y samadhi) surge samyama, que se define como la unión de la concentración, meditación y la absorción de la mente, en un flujo de atención ininterrumpido. Dharana se define por atención unidireccional, cuando se transforma en omnidireccional conduce a la absorción total o samadhi.
El dominio de la tecnología de samyama permite la penetración cognoscitiva sobre el objeto, de esto proviene la visión interior y la luz de la percepción consciente de donde se desprende toda verdad y todo conocimiento real. De modo que el método para atravesar el velo de Maya para el yogui es samyama. Sin realizar el esfuerzo de meditar profundamente no hay realización ni percepción directa alguna. Debe avanzarse paso a paso desde Yama y Niyama, asana y pranayama, activando kundalini y los chakras para aumentar y sublimar la energía vital, dentro de un proceso de autocontrol. Aún el samyama es externo comparado con el samadhi sin semilla (nirbija) y el estado de aislación kaivalya.
Durante el proceso de dharana hay nirodha parinamam cuando la propia inteligencia resulta enfocada por sobre la atención, tratándose de una observación dinámica. El truco de la práctica consiste en concentrarse sobre los momentos de vacío y silencio (nirodhaksana) y amplificarlos hasta que toda la mente queda absorbida. Esto es nirodha samskara, la superación de las impresiones mentales subyacentes.
Entre inspiración y expiración hay un breve momento de cese de la respiración, en que descansan el corazón y los pulmones. Mediante el entrenamiento puede extenderse este momento neutro y lograr al mismo tiempo atención plena de la mente en estado de completo vacío. En segunda fase podemos transformar tal estado en un todo dinámico omnidireccional, lo que nos conduce a samadhi parinama.
La corriente de pensamientos (pratipaksa) es fuerte, pero mediante la continua restricción ejercida mediante dharana se genera quietud en el mismo sentido de la corriente, paksam y el pensamiento emergente se torna en vacío lúcido. Para permanecer en ekagrata parinama, o conciencia pura y en su propia esencia, mediante el esfuerzo yoguíco de la concentración dharana debemos aprender a prolongar los momentos de vacío ejerciendo un esfuerzo sáttvico de silencio dinámico.
La conciencia se caracteriza por su estado errático, por estar concentrada y por estar absorta. El estado de absorción, que es el más elevado, debe transformarse en percepción consciente dinámica única. Durante la concentración pueden resurgir impresiones latentes, el meditador debe deshacerlas con el foco de la atención. Cuando logra
un flujo de paz plena ingresa en estado de samadhi parinama y laksana parinama. Mediante perseverancia en la práctica y fe se logra la unidad con el alma y la liberación final a través de ekagrata parinama.
El buscador y lo buscado son uno, el buscador es el que ve. Mediante pacientes y repetidos esfuerzos es transformada la conciencia, liberándola de todo tipo de fluctuaciones perturbadoras y se logra la ecuanimidad de mente, la estabilidad, el equilibrio y la paz plena que fluyen ininterrumpidamente.
La conciencia oscila entre atención multidireccional y unidireccional. Sólo puede enfocarse en una a la vez. Citta, la mente, se caracteriza por dos estados: dispersión y unidireccionalidad, con los que enfoca su atención tanto hacia objetos internos como externos. La capacidad de la concentración unidireccional es lo que permite el ingreso hacia los estados de absorción meditativa, constituye el paso previo de la omnidireccionalidad y de la percepción del vacío pleno. Esta clase de atención es samadhi parinama, donde reina la quietud y el silencio.
Ekagrata parinama se presenta cuando se transfiere el foco de la atención consciente desde la unidireccionalidad hacia la atentividad no direccional. Es entonces cuando el flujo de la atención en citta es ininterrumpido y regular. Bajo este estado son reabsorbidos los pensamientos de pasado y futuro en lo intemporal, la percepción es sobre un presente extendido. Mente y tiempo dependen uno del otro, cuando los momentos mentales se suspenden, el tiempo se detiene. Sujeto y objeto se unifican y se reabsorben, y se presenta un devenir dinámico controlado por el que ve. La conciencia se eleva a nivel del alma. Nirodha samskara es el estado de restricción caracterizado por el silencio y la conciencia de vacío (samadhi samskara). En Ekagrata encontramos dos fases, una es similar a dharana, en la que se refiere a la concentración sobre un objeto y la otra es sobre la identificación con el alma.
La Creación depende de dos naturalezas eternas: Purusha y Pakriti. Purusha permanece siempre inmutable en sí mismo, mientras que Pakriti varía debido a las mutaciones de las gunas: sattva, rajas y tamas. De la unión entre Purusha y Pakriti surgen los elementos, los sentidos de percepción y los órganos de acción, la mente, la inteligencia y el ego. La conciencia surge a la existencia por la memoria de las experiencias y es limitada por las cualidades de la naturaleza, está también condicionada por el tiempo, porque no hay conciencia sin pensamiento de pasado, presente y futuro. La conciencia presenta varias tendencias: dispersa, concentrada, tranquila y silenciosa, embebida en sí misma, esto es avastha parinama.
El sustrato de la naturaleza permanece siempre idéntico, los cambios se deben a la actividad de los gunas que se refleja sobre la conciencia. Cuando los pensamientos se restringen se pasa a un estado de
conciencia tranquila, para esto es necesario la concentración y la meditación.
Los cambios operados en la conciencia dependen de las secuencias en el método de la práctica. Esto define el límite alcanzable de la evolución mediante la ciencia y el arte del Yoga.

Videos

Lecturas

Hojas de Práctica

 Práctica Formal en formato word – Escaneo corporal, Yoga, Mettá, Meditación Sináptica    

Práctica Informal en formato word – Cualquiera (Conciencia simple, caminar con atención, comer, estudiar…, etc.)

Materiales complementarios relacionados con el tema de esta semana

reset    VER LAS COSAS TAL CUAL SON

1.    La memoria de pensamientos y deseos acumulados en el subconsciente, distorsiona la percepción de imagen de realidad presente que el cerebro procesa.

2.    Las distorsiones prolongadas crean falsas imágenes de la realidad y expectativas incorrectas, ambos factores derivan en acciones incorrectas y en un circuito de perturbaciones mentales crecientes. Sigue leyendo →

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Prácticas guiadas

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Seamos fieles en las cosas pequeñas, porque ahí estará nuestra fortaleza.

Madre Teresa de Calcuta

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