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14º Semana

No importa el tipo o clase de disciplina física o mental en las que nos involucremos, siempre el común denominador en todas ellas es algún tipo de acción y para que esta tenga lugar y se desarrolle plenamente, la voluntad personal es el factor clave.
Sí, siempre es el entrenamiento de la voluntad el principal fundamento y objetivo en todo lo que hacemos. Sin voluntad suficiente ni siquiera podríamos caminar ni realizar cualquier tarea practica, inclusive las intelectuales.
Y en la medida que avanzamos en el entrenamiento sostenido y sistemático de nuestra voluntad, aprendemos a controlar nuestra mente y nuestro cuerpo. O sea, mejoran nuestras respuestas inteligentes y controladas al estímulo externo de nuestro entorno. No sólo nos convertimos en más adaptables y flexibles, sino que aprendemos a usar mejor las fuerzas que nos rodean en beneficio de nuestros deseos e intereses.
No es momento para hacer análisis filosófico acerca de la moral contenida en nuestros deseos. La cuestión básica a tratar es que, sin energía y fuerza de voluntad, estamos derrotados antes de empezar la pelea.
Un atleta olímpico, Sócrates, Platón, Aristóteles, Buda, Confucio, Leonardo Da Vinci, Einstein, Newton, así como tantos otros genios en cualquier ciencia y disciplina, se caracterizaron por haber alcanzado un elevado nivel en el desarrollo de su fuerza de voluntad. Curar mediante la concentración o mediante una droga hallada luego de miles de horas de ejercitación o experimentación, todo es fruto de un trabajo sostenido en el tiempo mediante la fuerza de voluntad.
Para algunos el éxito en la vida está condicionado al azar, a la inteligencia o a cualquier otro factor. Puede ser, no lo negaremos. Pero el único que depende todo el tiempo de nosotros, que podemos regular e intensificar, perfeccionar, es nuestra fuerza de voluntad. Y es el único capaz de hacer cambiar a todos los demás.
Sin fuerza de voluntad caemos víctimas de nuestros propios pensamientos negativos o los que nos regalan quienes nos rodean. Sólo mediante fuerza de voluntad podemos realizar un esfuerzo sostenido y polarizarnos mentalmente en forma positiva, enfocando nuestra atención sobre las soluciones y no sobre las dificultades.
Y la fuerza de voluntad, como entrenamiento que es, consiste en la fijación de un cierto número de hábitos. La reiteración de los mismos, en forma diaria, permite que mantengamos y desarrollemos una personalidad de poderosa y magnética voluntad, arrolladora. Esto es lo que necesitamos. Toda idea de debilidad, arranquémosla como veneno de nuestro interior mental. Necesitamos ser fuertes no débiles. Cuanto más fuertes seamos, en cualquier orden, mayores ventajas tendremos y por tanto, menor resistencia a la realización de nuestros objetivos y deseos
centrales y motores. La debilidad es aplastada, la fuerza es respetada. Esto es básico.
Si mejoramos nuestra salud física y mental, es porque nos estamos ejercitando, porque concentramos atención en los aspectos positivos de la vida, porque queremos ir hacia delante, mejorar, progresar, evolucionar. Si nuestro cuerpo se convierte en más fuerte y enérgico, nuestra memoria se hace más rápida y nuestra inteligencia más activa, todo esto responde a lo mismo: incremento de la fuerza de voluntad. Cuando estos signos evidentes y externos están ocurriendo sobre la estructura de nuestra naturaleza, podemos estar seguros que nuestra fuerza de voluntad está aumentando, se está desarrollando.
Al realizar un ejercicio de yoga con el cuerpo, concentración con la mente, o un movimiento de artes marciales, estamos siempre bailando bajo un mismo compás: el de nuestra voluntad consciente. Y aquí aparece el segundo factor clave. Esta fuerza de voluntad, para que la podamos usar controladamente, debe ser un movimiento interno del plano de la conciencia, una acción plenamente despierta, atenta a la percepción total del momento que experimenta. Sólo así la conciencia aprende y al aprender, aumenta poder, gana control sobre el propio cuerpo, la propia mente y las circunstancias externas, incluyendo otras personas. De modo que la esencia de la acción es aprender y al aprender alcanzar control o poder. Aumentar la fuerza de voluntad propia es, por tanto, acrecentar poder en todo nivel posible. Y, bajo todo punto de vista, no es posible lograr esto sin ejercer control consciente y voluntario aplicado en la ejercitación y bajo la lógica de una disciplina determinada.
La concentración de la atención permite aumentar control, y esto desarrolla nuevas capacidades conscientes y voluntarias.
Como resultado de esta verdad, mientras no entrenemos nuestro cuerpo y mente, veremos reducirse nuestra fuerza de voluntad y nuestro poder para moldear el entorno según nuestros deseos e intereses. Crecen así, internamente, los factores conducentes al fracaso y se debilitan todos aquellos que nos permiten conquistar el éxito.
Por regla, todo lo que no usamos involuciona y decae. Más lo usamos, más se desarrolla, más se fortalece y evoluciona en nuevas potencialidades. Por no tener en cuenta esta simple regla o ley natural, atinente a nuestra biología básica, nos tropezamos con no poder hacer lo que queremos hacer. ¿Qué nos falta? Entrenamiento, disciplina, tesón, constancia, eficiencia.
La falta de autoestima acompaña a los que abandonan todo entrenamiento y ejercitación.
Y a estas alturas, es necesario comprender que el trabajo no es sinónimo de entrenamiento. Nuestras metas laborales, intelectuales, morales, espirituales y económicas, no hacen al entrenamiento. Toda forma de
ejercitación psicofísica es una forma de entrenamiento y conduce a un aumento natural sostenido de la fuerza de voluntad.
Cuando nos falta energía, es porque antes hemos abandonado el entrenamiento y así hemos ingresado al círculo del decaimiento.
Siempre tendremos excusas para no entrenarnos. Pero al mismo tiempo, siempre debemos recordar que cuando hay decisión y voluntad de aumentar la propia fuerza, no hay excusa ni circunstancia externa que valgan. Si queremos, podemos.
Nada es gratis. Eso de creer que orando el dinero cae del cielo, es la mejor forma de sentirse totalmente desencantado con los cielos todo el tiempo. El éxito es resultado de pelea dura y constante, inteligente y sin tregua. Nadie cede nada gratis. Todo es fruto de transacciones interesadas. Así es la realidad del mundo y de la vida. Pensar y creer otra cosa, es engañarnos a nosotros mismos y condenarnos al fracaso. Y hasta para esto, para las transacciones interesadas, sólo lograremos obtener los mejores beneficios si poseemos fuerza de voluntad y mente atenta, inteligente y despierta, para la toma de oportunidad de momento a momento.
¿A qué se reduce nuestra vida? A juegos de poder e inteligencia. No gana el más bueno, gana el más fuerte y mejor entrenado. Claro que si entendemos que la moral superior o bondad, forma parte de la total fuerza de voluntad, ganará siempre el mejor y por tanto, el más bueno.
El bueno no es el débil, sino el fuerte. Sólo aquel que tiene toda la capacidad de apoderarse de lo ajeno, de explotar a otros, de destruir a cualquiera y no lo hace, sólo ése es bueno. El que cede porque no puede hacer otra cosa que ceder, no es bueno, es un inútil débil. Promover esta clase de cultura de masas, sirve a los intereses de los malvados que necesitan débiles para explotarlos.
También a los fines prácticos objetivos, sólo el que desarrolla y posee fuerza de voluntad, es capaz de dar, porque es quien verdaderamente tiene algo para dar.
Nuestro Siglo XXI es una puerta abierta a nuevos desafíos. Se puede acabar la vida sobre nuestro Planeta Tierra, podemos matarnos unos a otros, como también podemos desarrollar nuevas tecnologías y comprensión, y en algún momento hacer contacto con otras civilizaciones aliens, más o menos avanzadas. Estamos en una transición y los cambios se están acelerando. Una razón más para entrenarnos y estar así mejor preparados, para lo que sea. Y de paso disfrutar con el mayor entretenimiento.
Si tropieza con un problema y éste no tiene solución, no hay problema, ¡destrúyalo!
AFIRMACIONES POSITIVAS CONSCIENTES DE LA VOLUNTAD
Los pensamientos que repetimos en nuestro fondo mental consciente, acaban penetrando el subconsciente superficial y profundo,
transformándose luego en acciones que se reproducen automáticamente. Esto genera una fuerza interna psicológica que guía nuestras actividades diarias y las condiciona. ¿Por qué? Debido a que regulan nuestras reacciones frente a los estímulos externos. En la medida que nuestros pensamientos repetidos o afirmaciones, contengan mayor coherencia, lograremos aproximar más los resultados obtenibles con los deseados y concretar la satisfacción de la materialización de nuestros anhelos.
Los Evangelios hacen referencia al poder de esta practica regular, con la frase “pedid y os será dado”. El problema, por tanto, no consiste sólo en realizar el pedido en la forma correcta, sino también en el contenido de tal pedido, que de llegar a materializarse no sea perjudicial, en lugar de beneficioso, para nuestros intereses inmediatos y de largo plazo.
Para que las afirmaciones fructifiquen en resultados correctos, no deben contener contradicciones en su estructura de lenguaje. Deben ser proposiciones simples y directas, apuntando directamente a los blancos específicos deseados.
Pensamientos positivos, que nos hagan más sanos y felices a nosotros y a todos los otros, son los más adecuados para ser practicados reiteradamente.
Y si prestamos atención suficiente, a lo largo de la jornada, descubriremos afirmaciones furtivas, casi totalmente subconscientes, que aparecen en forma intermitente, y se encuentran recargadas de negatividad acumulada a través de los años de nuestras experiencias. Debemos deshacerlas con afirmaciones positivas, apropiadamente contrarias. Veamos algunos ejemplos de positividad opuesta a negatividad.
No tengo éxito, soy un fracasado. Reemplazo: Tengo éxito, soy un ganador.
No puedo hacerlo, no soy bueno para esto. Reemplazo: Puedo hacerlo, si insisto aprendo cada vez más.
Estoy muy enfermo, moriré mañana. Reemplazo: Estoy vivo, mañana viviré un día más.
No tengo capacidad para comprender esto. Reemplazo: Con paciencia todo lo comprendo.
No llegaré nunca a la meta. Reemplazo: Cada día me acerco más a mi meta.
La vida es sólo dolor y sufrimiento. Reemplazo: Todo dolor es pasajero, me río de todos ellos.
Nuestro estado mental y nuestra capacidad de éxito en todo y en cualquier asunto, depende de nuestra atmósfera mental interna. Si permitimos que se llene de los negros nubarrones del desánimo y la angustia, no podremos ver el sol de nuestra alegría y realizaciones.
También en esto, debemos aplicar entrenamiento constante. Y erradicar uno a uno los pensamientos intranquilos, inquietantes y negativos, usando su opuesto. Invirtiendo la polaridad. Esto nos permite mayor dinámica en nuestras acciones y no encontrarnos obstaculizados por conflictos internos.
Observemos, atentamente, nuestro interior mental y veremos que nuestros estados de ánimo derivan de los pensamientos que afirman y generalizan un determinado estado de cosas, fijándolas sobre nuestra naturaleza. Al levantarnos, sepamos darnos una ducha interna de pensamientos positivos. Con toda fuerza digamos “soy alegría ilimitada”, “soy salud vibrando en cada una de todas mis células”, “estoy bien y en paz”, “soy más fuerte que todo problema”, “nada me derrota, porque no me doy por vencido”.
Y en la medida que usted mantenga este cuidado de su jardín interno mental, obtendrá más y mejores resultados. Sepa que sus estados de conciencia no son totalmente libres y espontáneos, dependen principalmente de lo que usted hace en su interior, de lo que decide, de lo que elige, de la sumatoria de todas las decisiones que va tomando y adoptando.
Usted es quien conduce siempre el automóvil de su vida. Mientras va al volante, sus pies sienten la vibración de las ruedas al rozar el asfalto. Así es con el total de sus percepciones físicas y mentales.
Usted va guiando y decidiendo la ruta que los estados de su conciencia siguen, mientras todo su cuerpo le responde con sensaciones e impresiones de su memoria acumulada. Usted está produciendo todo el fenómeno, todo el tiempo. Depende de usted, no de otro.
Hay múltiples factores, pero es su voluntad la que los sincroniza, ajusta, empalma, coordina. La realidad que usted siente, experimenta y vive, la decide usted momento a momento. Y en esto, mucho depende de las afirmaciones que producen sus pensamientos.
Lo negativo llega solo, porque las fuerzas destructivas aparecen cuando el orden decae. Las positivas dependen sólo de usted, porque usted y sólo usted, es la fuerza que crea orden en el conjunto de fuerzas en constante equilibrio dinámico que es su cuerpo y mente.
Usted es el factor de voluntad inteligente.
Si usted se enfoca sobre sí mismo, aumentan los niveles de orden y se crean mayores sincronías en todo acontecer interno como externo. No se rinda, use su voluntad y cuanto más la use, más disfrutará de la alegría y bondad de sus resultados controlados.
Para practicar las afirmaciones, una vez ha construido la afirmación o proposición, siéntese cómodamente, relájese, respire profundo, retenga y exhale varias veces seguidas. Luego cierre los ojos, concéntrese en el entrecejo, dos dedos por encima de los ojos y dos dedos por detrás de la frente. Así, en tono fuerte, pronuncie la afirmación, con total vigor, fuerza de voluntad, carga emocional, fe y total convencimiento y comprensión racional.
Usted debe vibrar, todo su ser debe estar focalizado en la afirmación y su contenido, debe sentirlo, debe vivirlo. Ningún otro pensamiento debe distraerlo. Usted, al cien por cien, debe estar presente en la práctica. No se distraiga. No dude. Hágalo y confíe.
Después, lentamente y controlando y suavizando la respiración al mismo tiempo, debe ir bajando el tono cada vez que repita la afirmación. Hasta que el sonido se convierta en un sonido casi inaudible. En ese exacto momento pase la repetición a su espacio mental interno, y manténgase repitiéndola por el lapso de no menos de 5 a 10 minutos.
Recuerde, usted debe estar totalmente consciente, lúcido, convencido de lo que está afirmando. Debe ser una completa realidad para su cuerpo y mente. No deben existir contradicciones y dudas. Con toda la fuerza de su Ser, usted debe convertir en verdad cada afirmación, convertirla en realidad viviente.
Si usted lo siente, lo piensa y lo quiere, puede hacer esto reiteradamente. Luego, no esté ansioso por los resultados. Recuerde, usted tira la piedra sobre el estanque que es su mente, para que esta rebote sobre la superficie, cause ondas y luego se hunda profundamente hacia el fondo.
No espere resultados inmediatos. Simplemente repita la afirmación hasta confirmar resultados. Y no salte de una afirmación a otra. Obtenga resultados. Luego experimente con otra.
Aprenda a ser paciente, como lo es el agricultor que siembra y espera meses para obtener la cosecha. Usted así genera la causa, la naturaleza de la esencia de su mente y la esencia de la realidad, le responderán con el efecto buscado y deseado, sí usted tiene paciencia, fe y constancia.
EL ÉXITO ES SU META
El hombre exitoso no es el no se desanima fácilmente, es el que no aceptó claudicar nunca ante el desánimo que las dificultades le presentaron en su camino. Únicamente así será posible para usted triunfar en la vida, en cualquier propósito o meta que se fije.
Usted en su mente debe transferir la sintonización de sus pensamientos desde el fracaso al éxito, desde el desánimo hacia la concentración. Considerando siempre cómo mejorar sus pasos para alcanzar la soñada meta.
Debe comenzar por un sueño, por un ideal, para reunir sobre ellos sus mejores esfuerzos y perfeccionarlos. Luego aprender sobre la marcha de
sus propias acciones y objetivos. Esta es la forma que los grandes hombres y mujeres de acción alcanzaron el éxito. La teoría y la práctica constante, repetida, la corrección del error, el aprendizaje sobre el camino recorrido. Y jamás desalentarse.
Utilice todas las herramientas disponibles a su alcance para mejorar en sus objetivos. Anote en un cuaderno sus progresos, sus errores, sus fortalezas y sus flaquezas. Esto le ayudará a conocerse y a partir de ahí a corregir sus defectos. El camino al éxito es una transformación interna de nosotros mismos. Depende que estemos dispuestos a aceptar esta transformación, este cambio siempre positivo sobre nuestras vidas para que podamos superarnos y alcanzar a desarrollarnos en plenitud. Antes que nada debemos saber perfectamente que es lo que queremos. De lo contrario estaremos en conflicto constante y en guerra con nosotros mismos. No podremos alcanzar el éxito si no estamos dispuestos a cambiar internamente, a flexibilizarnos. Triunfar es primero un dar para luego un recibir. Es la regla de oro y es inviolable, se cumple a rajatabla. El éxito no es gratis. Es sudor y lágrimas. Se requiere disciplina, trabajo y más trabajo.
En el camino al éxito usted debe diariamente y más profundamente una vez por mes, realizar un autochequeo sobre sus rutinas y hábitos de vida, para reemplazar los negativos por otros más positivos. Dado que el éxito es el resultado de sumar hábitos cada vez más saludables y enriquecedores, que fortalecen el ánimo y desarrollan la inteligencia.
Dentro de las nuevas rutinas, se encuentran las practicas de concentración y meditación. Mediante las mismas se le facilitará conocer la mente subconsciente y superconsciente, adquirir experiencia espiritual y ampliar su percepción intuitiva. Estos conocimientos y facultades le ayudarán para conquistar más fácilmente sus metas individuales. Poseerá una mente y un cuerpo más relajado y alerta. Esto también es fruto de incorporar hábitos positivos de vida y una forma de trabajar sobre el cuerpo y sobre la mente para mantenerlos en su nivel óptimo de salud. Porque recuerde, si usted pierde la salud, fracasará en todo lo demás. La salud es lo esencial en la vida. Tener salud y saber conservarla es un éxito en sí mismo.
LO QUE TENEMOS, LO QUE NOS FALTA, LO QUE NOS SOBRA
A menos que nos encontremos en el fondo del pozo, o en otras palabras en el principio de la escalera de la vida y seamos pobres extremos estructurales, generalmente nuestra situación en la existencia es una combinación de ventajas y desventajas, que se complementan en forma simultánea.
Las personas agradecidas a Dios, prestan más atención a lo que tienen y disfrutan, que a lo que les falta. Saben que, todo puede mejorar, tanto como empeorar y eligen estar agradecidas por las bendiciones que
diariamente reciben y poseen. Después de todo, es sólo gracias a lo que tenemos, que podemos quejarnos por todo lo que nos falta.
Si nos concentramos excesivamente en todo lo que nos falta, rápidamente la negatividad se apodera de nuestro fondo mental y de cada uno de nuestros pensamientos. Nuestras acciones se van transformando en más lentas y padecemos la sensación crónica que para hacer lo mismo, necesitamos más energía. En realidad, el problema es la falta de la energía. La sobredosis de carga emocional negativa, debido a una visión sobrecargada con todas las cosas que nos faltan y que por el momento, no podemos tener, nos quita la fuerza para vivir con alegría y dinamismo, reduciendo nuestra capacidad de acción.
Una perspectiva más inteligente sobre nuestros asuntos, nos permite sin embargo ver que lo que tenemos, siempre nos permite avanzar, aunque sea en pequeña proporción, hacia la zona de lo que nos falta y así progresar. Afirmándonos sobre lo que tenemos, podemos dar pasos seguros para conquistar lo que todavía no tenemos. O sea, afirmando los pies sobre lo que tenemos, podemos mirar con mayor confianza y seguridad hacia lo que no tenemos, para avanzar y adquirirlo, sin desmoralizarnos en el camino.
Otro punto que no solemos tener muy en cuenta, es todo aquello que nos sobra. Y como nos sobra, se ha convertido en un lastre, en un exceso de carga que nos impide acelerar nuestras pasos hacia el éxito futuro. Si comprobamos que ya no necesitamos, aquello que nos sobra, ha llegado el momento de proceder a deshacernos de todas las cosas que nos sobrecargan. Generalmente las conservamos por una cuestión de valoración emocional. Hay que aprender a separar y distinguir, entre aquello que no usáremos más y se ha convertido en inútil, y lo que todavía conserva algún tipo de utilidad y funcionalidad.
Pero lo que nos sobra, no son objetos sólidos. Estos son más fáciles de visualizar y analizar. De lo que debemos desprendernos es de los hábitos del pasado. En la medida que avanzamos por el camino de la vida, nuestros objetivos van variando y nuestro interior se va adaptando. Debemos saber elegir qué hábitos nos conviene conservar y cuáles no. Si logramos realizar las elecciones correctas, en forma progresiva nuestro potencial irá aumentando, por efecto de la acumulación de hábitos positivos, que nos permitan una mayor estabilidad emocional y un pensamiento más creativo y sociable con nuestro entorno.
Para aclarar el panorama, siempre es bueno y útil escribir en un cuaderno lo que tenemos, lo que nos falta y lo que nos sobra. De esta forma podremos tener una visión clara sobre cuál es nuestra situación real completa y hacia dónde nos queremos dirigir, revisando si contamos con los elementos necesarios para dar los pasos correctos hacia las futuras metas. Es una forma simple y sencilla de realizar un mapa personal, donde al poder visualizar los elementos que integran nuestra personalidad y
potencial del momento, se nos facilitará reorganizar nuestras fuerzas y equipaje para encaminarnos hacia la próxima meta inmediata. Y lo más importante, podremos saber con mayor certeza cuál es ésa meta.
Lo que tenemos, lo que nos falta, lo que nos sobra, es una ejercitación intelectual, que nos permite mayor agudeza mental para poder ver dónde estamos parados. Un mecanismo para poder pensar con mayor precisión y reflexionar. Si lo podemos hacer, podemos ver no sólo dónde estamos, sino qué hay más adelante y por tanto, fijar un rumbo racional a nuestra vida inmediata futura.
Si además conservamos los apuntes del pasado, iremos viendo, en la medida que pasen los años, como hemos ido pudiendo alcanzar las pequeñas metas inmediatas y como éstas nos fueron conduciendo hacia metas mayores. Y lo importante, al ver la evolución de nuestros esfuerzos, podremos observar un trazado, una trayectoria definida. Así, finalmente, podremos valorizar cuál es el sentido y beneficio final de la vida que hemos decidido vivir, la meta última decisiva y final, tal cual la estamos viviendo.

Videos

Lecturas

Hojas de Práctica

  •  Práctica Formal en formato word – Escaneo corporal, Yoga, Mettá, Meditación Sináptica    
  • Práctica Informal en formato word – Cualquiera (Conciencia simple, caminar con atención, comer, estudiar…, etc.)

Materiales complementarios relacionados con el tema de esta semana

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TODOS SOMOS POTENCIALMENTE DIOS,¡EXISTE UNA SOLA ALMA!,Y ESTA ES IDÉNTICA CON LO QUE EXPERIMENTAS COMO TU ALMA INDIVIDUAL.

TU ALMA Y DIOS, SOIS UNA UNICA EXISTENCIA, CONCIENCIA Y CONOCIMIENTO. ESO, ES LLAMADO PARALMA: UNO SIN SEGUNDO, INCREADO, FUERA DEL ALCANCE DE TODA PALABRA Y PENSAMIENTO. AQUELLO ES PRINCIPIO, MEDIO Y FIN DE TODA EXISTENCIA, DE TODO LO EXISTENTE. ESENCIA DEL CONOCIMIENTO.

¡SÓLO UNO HAY, Y ÉSE UNO ERES TÚ: DESPIERTA EN TU YO REAL! ESTO SE AUTORREALIZA MEDIANTE EL AUTOCONTROL DE LA NATURALEZA EXTERNA E INTERNA, MEDIANTE LOS MÉTODOS COMBINADOS DE ACCIONES INEGOÍSTAS, DEVOCIÓN A DIOS, CONCENTRACIÓN Y CONTROL DE LA MENTE Y, EL DISCERNIMIENTO SUBJETIVO-OBJETIVO ABSTRACTO, QUE DESECHA LO IRREAL Y PERMITE LA COMPRENSIÓN Y REALIZACIÓN DE LO REAL.  Sigue leyendo →

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Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo. Solo sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino. La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que no han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan.

Madre Teresa de Calcuta

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