90 – Pensamientos acerca de pensar

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PENSAMIENTOS ACERCA DE PENSAR

por Edward Espe Brown

Saber qué hacer con los pensamientos errantes es tal vez el mayor reto para las personas que meditan.

En mi primera entrevista formal con Suzuki Roshi, no sabía qué decir. Tal vez no sabía realmente qué decir o nada de lo que estaba pensando tenía importancia para ser dicho. Yo era joven y sincero, y quería causar una buena impresión. Después de un par de minutos sentados en silencio el uno en frente del otro, me empecé a relajar y Suzuki tomó la iniciativa.

¿Cómo va tu meditación?”

No muy bien,” respondí.

¿Qué es lo que no va bien?”

Pienso mucho.”

Y, ¿cuál es el problema de pensar?” me preguntó.

Me dejó desorientado. Cuando yo miraba directamente al problema de pensar, no podía encontrarlo. Mi respuesta consistía en contarle lo que hay y no hay que hacer en la meditación.

Se supone que no tienes que pensar durante la meditación,” dije. “Se supone que tienes que dejar tu mente quieta.”

Pensar es algo bastante normal, ¿no crees?”

Tuve que dar la razón a Roshi, quien me explicó entonces que el problema de pensar no era pensar en sí, sino que el pensamiento se quede estático.

Cuando la gente me dice que la meditación es “difícil”, lo que realmente quieren decir es que mantener sus mentes quietas o dejar de pensar es lo que realmente es difícil. Y como yo era un estudiante nuevo, fueron reacios a examinar la situación con más dedicación. No es tan sencillo. Y cuando algo no es sencillo, la mejor forma de solucionarlo es ceñirse a las normas.

He conocido a gentes que se han dedicado completamente al “no-pensar”, y cuando les pregunto si ellos llamarían a sus amigos para decirles que se van a retrasar, dicen “No, no pensé en ello”. Este no es un nuevo fenómeno. Un viejo maestro chino del Zen dijo una vez “Algunos de vosotros me tomáis de forma literal cuando digo ‘No penséis’ y hacéis que vuestras mentes se conviertan en rocas. Esta es una causa de falta de conciencia y una obstrucción al Camino. Cuando digo que no penséis, lo que quiero decir es que si tenéis un pensamiento, no penséis en él.”

La Mente Contra la Mente

La capacidad de pensar es un elemento esencial en nuestras vidas. Necesitamos planificar, tomar decisiones y comunicarnos. El problema no es que pensemos, sino que no hayamos tenido un pensamiento realmente nuevo durante la mayor parte de nuestra vida. En otras palabras, nuestra mente está fija.

Por ejemplo, si yo creo que nadie me quiere, ¿crees que le voy a dejar a alguien que me haga cambiar de idea? De ninguna manera. Puedo explicar cualquier evidencia contradictoria: No me conoces lo suficiente; si realmente me conocieras, ya no me querrías; Tú sólo estás haciendo como si yo te gustara para sacar algo de mí. Pensar tiende a ser a favor y en contra – y ser intolerante de pensamiento ocasiona que concurran las dos caras. A menudo se le denomina a esto como “la enfermedad de la mente es enfrentar a la mente contra la mente”.

Más que eliminar el pensamiento, se podría decir que una de las habilidades básicas a desarrollar en la meditación es la de ser capaz de sujetar y contener pensamientos contradictorios – calmando el impulso de eliminar la oposición. Un ejemplo obvio es el de sentarse quieto. Tú quieres sentarte quieto, y entonces tienes el pensamiento de moverte, y ¿sigues sentado quieto? ¿O tienes que hacer lo que te dicta ese pensamiento?

Si sentarse quieto significa eliminar el pensamiento de moverte, tal vez encuentres la meditación difícil- porque la forma de eliminar el pensamiento será tensar los músculos y esto hace que sentarse sea bastante doloroso. Agarrarse a un pensamiento tal como, “No me voy a mover,” también tensa los músculos. Esto es lo que te mantiene ocupado gran parte del tiempo, por lo que si realmente quieres relajar y calmar el cuerpo y la mente, los pensamientos van a aparecer uno tras otro. El truco consiste en no preocuparse.

Se podría decir que el objeto de la meditación es liberar pensamiento y, entendiendo esto, estarás listo para examinar qué hacer con el pensamiento durante la meditación. Hay dos estrategias básicas. Una es hacer algo

más que pensar y usar tu pensamiento para ayudar a conseguirlo. La otra es dar a tu pensamiento algo más que hacer distinto a lo que habitualmente hace.

Es importante tener presente que el objetivo no es eliminar el hecho de pensar. Oigo esto todo el tiempo: “Estoy cansado de mi pensamiento. Quiero de una vez por todas deshacerme de él”. Como tu pensamiento sabe que quieres quitártelo de encima, se va a agarrar a ti todo lo que pueda.

Entonces, ¿qué es lo que haces con tus pensamientos durante la meditación? La primera estrategia, básica para el Budismo, especialmente el Zen, enfatiza la postura y la respiración. Con energía y dedicación, lleva toda tu atención a ellos en vez de a tu pensamiento.

Esto significa enfatizar la postura recta de la columna incluyendo curvar hacia dentro la parte baja del sacro, los isquiones, al sentarte, además de cuidarte de tener el cuello alargado. Y no tengas miedo de pedir a tu pensamiento una ayuda cuando la necesites. ¿Se está acortando el cuello y saliendo la barbilla? Eso es un aviso importante de que el pensamiento está floreciendo y cuando tu pensamiento se dé cuenta de ello, debes estirar el cuello otra vez, una y otra vez. También puedes ocupar tu pensamiento en contar la respiración, por ejemplo las exhalaciones, o sentir la respiración cuando inhalas y exhalas.

¿Preguntas?

La segunda estrategia requiere dar a tu pensamiento alguna tarea. Buenas maneras de hacer esto pueden ser el “estudio Koan” en Zen, la práctica de “notar” en Vipassana, y cualquier otra fuente de propuestas creativas. Por ejemplo, podrías retar a tu pensamiento con preguntas específicas, tales como, “¿Cómo era tu cara original antes de que tus padres nacieran?” (Dale vueltas a eso durante un rato). O podrías practicar tomando notas mentalmente, o como resulte adecuado en cada caso: “pensamiento”, “juzgar”, “planificar”, “recuerdo”, “enfado”, “alegría”, “ver” u “oír”.

También existe el Koan del día a día: Pregunta a tu pensamiento, “¿Qué es lo que realmente quieres?” o “¿Qué es lo más importante?” Cualquiera de estas actividades mantiene al pensamiento ocupado. En cierta forma, lo que estás haciendo es invitar a tu pensamiento a unirse a ti en tu meditación en vez de excluirlo. Esto es parecido a cómo trabajarías con un niño, explicándole, “Lo que estamos haciendo es meditar, y me gustaría que me ayudaras observando mi postura, sintiendo la respiración, o lo que sea en lo que nos estemos centrando.”

La tercera estrategia consiste en hacer un trato con tu pensamiento: Déjame solo ahora y estaré contigo en un rato. El secreto aquí es que no estás tratando de deshacerte de tu pensamiento de forma permanente, sólo temporalmente. Esto es parecido al modelo padre-hijo: “Escucha cariño, estoy muy ocupado ahora mismo, no me molestes ahora. ¿Podrías jugar un rato tú solo y después jugaremos juntos?”. Tú directamente le dices a tu pensamiento que te deje en paz- suspenda el juzgar, el cotilleo, el hacer comentarios y así puedes meditar- y te pones de acuerdo en escuchar a tu pensamiento lo que tiene que decir, después.

Pero incluso desde esta estrategia, tu pensamiento, a veces, puede sospechar. Aprendí a manejar este obstáculo con un logopeda cuando yo tenía problemas para expresarme en público en las reuniones.

Dime lo que querías decir,” me soltó.

No puedo.” Cuando se preguntaba por qué no, le expliqué: “Mi pensamiento no me deja. Me dice que no será suficientemente bueno.”

Me dio unas instrucciones: “Pide a tu pensamiento que vaya a la sala de al lado mientras tú hablas, y prométele que volverás con él cuando hayas terminado.”

No se irá.”

Hay una televisión allí.”

No se cree que volveré a él.”

Prométeselo.”

Aun así no se irá,” me lamenté.

¡Cierra la puerta! ¡Fuérzala a dejarla cerrada!” insistió.

Finalmente, le dije lo que quería decir en la reunión. “Ahora pregunta a tu pensamiento que qué pensaba,” me dijo. Mi pensamiento estaba encantado y aliviado al consultarle: “Eso ha estado bastante bien,” me ha dicho (el pensamiento). Pero mi terapeuta no había terminado. “Y ahora pregunta a tu pensamiento si tiene alguna sugerencia de mejora.”

Mi pensamiento estaba tan agradecido que educadamente respondió, “Podrías haber probado esto o enfatizado aquello un poco más.”

Este fue un cambio fundamental respecto a la forma habitual de decirle a mi pensamiento que se vaya y no me moleste. Aquí le pedí a mi pensamiento que estuviera quieto y observara de cerca lo que estaba sucediendo para luego hablarme de ello.

Estáte siempre consciente para que tú y tus pensamiento apuntéis hacia descubrir formas creativas, cautivadoras y disfrutables de meditar – así como de vivir, despertarse y beneficiarse el uno del otro. Piensa en tu pensamiento como un amigo espiritual y no como en un adversario.

Edward Espe Brown es un sacerdote Zen y el autor de The Tassajara Bread Book (Shambhala, 1995) y Tomato Blessings and Radish Teachings (Riverhead Books,1997).

© 2007 Yoga Journal & Edward Espe Brown

Fuente: http://www.yogajournal.com/article/practice-section/thoughts-on-thinking

 

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