84 – Afirmaciones espirituales

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AFIRMACIÓN DE LA SEMANA

Hago tanto por escuchar mi alma, como para que todos escuchen sus almas, oro por mí tanto como por todos, porque lo que llamo mí alma, mía no es, es nuestra alma, nuestra verdad suprema de la que constantemente emana nuestro pan diario de vida para todos por igual y que algunos injusta y desmedidamente desvían para sus personales mesas.

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imagen3TODO EL PODER VITAL SE REDUCE A UNA AFIRMACION POSITIVA: “QUIERO VIVIR”

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barraTu cerebro produce 80 mil pensamientos por día. Esta Fuerza es la esencia de tu Ser y destino, controlarla depende de poder silenciar la mente y reprogramar las impresiones subconscientes.

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META

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AFIRMACIONES ESPIRITUALES

Si creemos que Dios sí existe, esto no basta. Hay que aprender a usar esa fuente de poder en nuestro favor. Si las afirmaciones funcionan y nuestras creencias ayudan para conseguirlo, bienvenidas sean nuestras creencias. Hay que ser, ante todo, pragmáticos. Probar, experimentar, usar, perfeccionar, desarrollar.

Aprender a usar nuestra mente, es una tecnología, no una mera creencia subjetiva. Tal uso involucra nuestra biología objetiva psicofísica. Adentro de éste entorno, es donde siempre realizamos los experimentos y ponemos a prueba los resultados.

Si la creencia en un poder divino todopoderoso, nos permite algún poder psicológico superior e inusual, para ser usado ante las circunstancias externas y para controlar nuestros estados emocionales, hay que aprender a manejarlo y explotarlo al máximo posible. No se trata de servir a Dios, entregándonos a una voluntad desconocida, sino de usar positivamente el concepto en abstracto de Dios, para corregir y mejorar nuestra funcionalidad psicológica y hacer funcionar la voluntad de la mente en zonas, donde normalmente no sería posible hacerlo.

Se trata de hacer funcionar a Dios a nuestro favor. Sí, suena mal, estamos programados para percibirlo de esta manera, porque las religiones operan para someternos a su voluntad dogmática. No son sistemas de liberación de las voluntades humanas, sino de conquista, dependencia, servilismo y esclavitud.

Sepamos amar a Dios por encima de todas las cosas y con todo nuestro corazón, pero además, sepamos hacer que Dios trabaje a nuestro favor. Esta es una postura psicológica diferente, no es contraria a la del devoto, pero la relación que se mantiene con Dios o el Todo, es diferente, diametralmente diferente. Y se basa en un simple axioma: “Dios y la conciencia humana, son una misma y única esencia de existencia”. En tal sentido, no estamos sometiendo a Dios, sino operando desde nuestra voluntad humana consciente, para que el sustrato o esencia de Dios en nosotros mismos, actúe en nuestro favor.

Dios es nuestro otro Yo Superior y Desconocido. No está afuera de nosotros, no es diferente en esencia de nosotros, por lo que se encuentra siempre a nuestro alcance y dentro del límite de nuestra voluntad consciente de contacto. Puede decirse que Dios es nuestro alterego, más profundo y real. Fuente de nuestro verdadero ser y toda experiencia de realidad. ¿Qué quiere decir esto? Que somos más Dios en nuestro interior, que lo que creemos ser por fuera como individuos mortales. Nuestro estado de conciencia humana relativa, es la cáscara y Dios es el contenido. Ambos son la fruta, a lo que llamamos “Yo”, pero que lo identificamos sólo con la cáscara, debido a que mantenemos el hábito de sostener concentrada la vista o percepción, sólo sobre la cáscara. Suena a parábola, pero en definitiva es una forma de decir, que tenemos todo el poder adentro de nosotros mismos. Todo el asunto es aprender a contactarlo, desarrollarlo y controlarlo. No es fácil, pero repitiendo “¡Puedo!”, todo deviene en posible y realizable.

REPASO

Los maestros orientales de meditación, enseñan a usar afirmaciones con palabras en otro idioma, por ejemplo el sánscrito. Para justificarlo, sostienen que tales palabras, permiten una ondulación sonora, una tonada, que produce un efecto de resonancia sobre el cerebro que la repite, aunque sea en forma mental. Esto puede ser cierto. Lo verificable, es que las palabras en el propio idioma, causan una reacción en nuestra psicología, resuenan sobre la estructura de nuestro “Yo”. Esta es una relación causa-efecto, que podemos aplicar más fácilmente y obtener resultados más rápidos.

Como todo en la vida y en la ciencia, es cuestión de probar y experimentar. Si uno desea desarrollar poder de voluntad, obtendrá resultados más felices e inmediatos, repitiendo mentalmente la palabra o verbo “¡Puedo!”, en su propio idioma y con sujeto tácito “yo” y en el presente del indicativo. Al hacerlo, debemos cargarla de toda nuestra energía y concentración. En poco tiempo, sentiremos una reacción laxante, en el sentido que purgará todos nuestros pensamientos anteriores de debilidad y podremos enfocarnos mejor para la acción, tanto sobre el mundo interno como el externo. A su vez, la técnica de la repetición mental, debe aplicarse en forma de tonada. Lo correcto es pronunciar mentalmente “¡Pueeeeedo!” y no simplemente “¡Puedo!”. La afirmación debe reverberar en nuestro cerebro, causar una experiencia similar a un eco. O sea, transformar la palabra en vibración y cargarla de fuerza psicológica.

Para los que no practican meditación, repetir mentalmente una palabra puede parecer estúpido. A éstos, se les indica que dediquen un día completo a observar el funcionamiento de sus mentes, detectar y aislar los pensamientos que se reiteran. Descubrirán que sus sentimientos y estado mental, se corresponden con alguno de estos pensamientos, que programan la conciencia completa. Cuando estamos tristes, repetimos en nuestro fondo mental la afirmación “estoy triste”. No existe estado mental de conciencia, que no se encuentre correlacionado con un pensamiento que lo repite, lo refuerza y lo crea. Estos pensamientos de fondo, actúan a modo de controladores, o comandos de programación de nuestra percepción consciente. Repitiendo las afirmaciones mentales adecuadas, podemos modificar voluntariamente nuestro estado mental. Si además de la repetición, la carga de significado psicológico, y la asociación de pensamientos o ideas, cargamos a la afirmación con nuestra imaginación dinámica, el resultado será inmediato. Asociación de ideas, vibración, movimiento, significado, deseo, son distintos modos de fuerza mental que se complementan y unifican, para transformar y producir un estado diferenciado de conciencia.

Otra afirmación potente es el verbo ser, en el presente del indicativo “¡Soy!”. También pronunciado bajo la forma de tonada: “¡Sooooooooy!”. Pronunciar estas afirmaciones, con la técnica correcta, durante la concentración meditativa, facilita cambios rápidos de conciencia.
También puede practicarse durante la actividad diaria, como refuerzo de la acción que nos encontremos realizando, Por ejemplo “¡leeeeo!”, “¡veeeeeo!”. Sí, es verdad, parece tonto, pero si lo experimentamos y comprobamos que nuestra atención consciente se incrementa y focaliza más, sobre lo que hacemos, cuando repetimos la afirmación mental, deja de parecer tonto y se transforma en una herramienta practica.

Después de todo, el éxito para cualquier cosa que hagamos sobre el mundo depende de un factor principal: nuestra capacidad de concentrar al máximo la atención. Cuando no somos capaces de hacerlo, nuestro control sobre la acción se debilita y el resultado no es el deseado. No hay nada más tonto, que repetir un movimiento muscular durante varios minutos, pero el resultado de esto, o beneficio, es el crecimiento y fortalecimiento del tejido muscular, lograr y mantener un cuerpo atlético, además de una buena salud en general. Una presencia física, que luego, despierta respeto y facilita el camino al éxito.

El pensamiento es una fuerza, mediante la técnica correcta de las afirmaciones, usted aprende a aplicar esta fuerza y a concentrarla. Esto no es una tontería, esto es poder. ¿Cómo usted lo use y para qué?, es otra cuestión. Si usted aprende a usarlo en su mente, luego podrá aprender a usarlo proyectándolo hacia otras mentes y sujetos, hacia nuevos objetivos.

Comprobará que éste poder, no está limitado por la superficie de su cuerpo físico, porque su mente y conciencia, tampoco lo están, sólo que usted antes creyó estarlo. Si alguien gana su confianza y su simpatía, esa persona está usando una cuota de éste poder sobre usted. Use la fuerza de su mente, todo está conectado, todo es una fuerza, todo es poder. Experimente esto y gane control. De eso se trata. Usted debe expandirse, su propia evolución se lo pide y demanda. Avance, no retroceda. Use la Fuerza. Todas las mentes son una, y usted puede usar este poder. Hágalo suyo.

Si un deseo se convierte en realidad, depende del poder de las afirmaciones, actuando como fondo mental. Usted puede convertir en realidad sus deseos, si se concentra lo suficiente. Desde luego, este esfuerzo debe combinarse con los medios externos apropiados, pero los mejores medios, de nada servirán, si usted no cuenta con todo el poder de su deseo, fuertemente concentrado y focalizado sobre su objeto. La oración es un pedido, un ruego.

La afirmación es una orden, una fuerza dinámica que usted concentra en su ser, para proyectarla hacia el exterior y causar una sincronización voluntaria con las circunstancias. Usted puede hacerlo, porque este poder es natural y le pertenece. Usted nació con él. Sólo debe aprender a usarlo correctamente, eficazmente. Nadie retrocede ante un hombre que llora, todos huyen ante el hombre que confía en la fuerza de sus propios brazos. Sea usted éste último hombre, aprenda a concentrar poder y a usarlo sin temor y con conocimiento. Tendrá que recorrer el camino de prueba y error. Pero, si no lo hace, se convertirá en un llorón. Y usted no quiere esto, ¿o sí? Decida lo que usted quiere y hágalo rápido.

No malgaste la mitad de su vida en titubeos. La vida es corta, no hay tiempo para el arrepentimiento. Por una vez, empiece su practica mental ahora. Diga lenta y profundamente en su mente, hágala vibrar por completo…: “¡Pueeeeeeeeeeeeeeeedo!”•

La ciencia y técnicas de meditación, pertenecen a un conocimiento cerrado. Lo que en realidad sucede, es que hay poca investigación de campo y poco desarrollo de técnicas verdaderamente eficaces. Estas técnicas a su vez se transmiten enrarecidas mediante un contenido religioso y supersticioso, sin base racional científica. De esta suerte, los practicantes, en general, ingresan en un territorio desconocido con alto grado de irracionalidad. Muchos no siguen un método racional y por tanto, no obtienen resultados objetivos. No aprovechan positivamente su valioso tiempo personal y acaban persiguiendo quimeras sin sentido.

El presente ensayo trata de las afirmaciones mentales, mediante la repetición de palabras y la combinación con el poder de asociación de los pensamientos, la concentración de la atención, la voluntad y la imaginación. Sólo la experimentación permitirá ir descubriendo si la técnica funciona y permite resultados coherentes y controlables, reproducibles a voluntad. Más intensa sea la concentración, más posibilidades de resultados inmediatos producirá. Y el estado mental más concentrado, corresponde con el trance meditativo. De modo que la técnica de las afirmaciones, se encuentra asociada con la meditación y la concentración. Es un medio, para focalizar el poder de la concentración superior, que se alcanza mediante la meditación profunda. Aquí no se trata sobre la técnica de meditación. Si usted desea más información lea el e-book “Vipassana” de Buda Maitreya.

AFIRMACIONES RELIGIOSAS

Si creemos en la existencia de Dios y en la posibilidad de un contacto íntimo y personal con Él, podemos usar y aplicar la Conciencia de Dios, en nosotros mismos, como un potente medicamento mental para remover las causas psicológicas de toda enfermedad de raíz psicosomática. Debemos recordar, que estas enfermedades constituyen casi el 80% de los males que afectan la salud de nuestros cuerpos.

Si nuestra concentración de fe, de voluntad sin duda alguna, es suficientemente poderosa, logrará deshacer enfermedades más agresivas y disfuncionales, como el cáncer. Para éste tipo de enfermedades, el método más apropiado es el control de la bioenergía y la recarga de la batería del cuerpo, para neutralizar el avance de la enfermedad y hacerla desaparecer.

Pero, si usted es capaz de concentrar toda su fe en su unión interna con la idea de Dios, generará una fuerza tan poderosa que será capaz por sí misma de reactivar altos niveles de bioenergía o fuerza vital, en su debilitado organismo físico. Si usted no se da por vencido, la enfermedad no la ha doblegado, usted puede doblegar a la enfermedad y destruirla. Crea en usted mismo y en Dios, más que en la enfermedad, esta es la diferencia para que el poder concentrado de la fe pueda operar en su ayuda. No trabaje a favor de la enfermedad, enfréntela y destrúyala. ¿Tiene otra alternativa mejor? Aunque usted no crea en éste método mental y crea sólo en el poder químico de los medicamentos, si usted pierde la voluntad de vivir y abandona la lucha, la enfermedad lo vencerá y acabará con usted. Piense, usted sabe esto. Tome conciencia de la importancia fundamental de concentrar su deseo de vivir y sanarse. Si usted no fortalece éste deseo, cede y se somete al daño que la enfermedad le causa, el mal crecerá en usted y finalmente lo matará.

REEMPLACE LAS ZONAS DEL CUERPO QUE SE MENCIONAN EN LAS SIGUIENTES AFIRMACIONES, POR SUS ZONAS ENFERMAS. CUANDO USTED EMITE UNA ORDEN MENTAL, EN FORMA DE LA TÉCNICA DE AFIRMACIONES, USTED DEBE CONCENTRARSE EN EL BLANCO, PARA QUE LA BALA PUEDA DESTRUIR A LA AMENAZA. EL MÉTODO ES QUE USTED DEBE REESTABLECER EL CONTACTO INTELIGENTE, CONSCIENTE Y VOLUNTARIO CON LAS CÉLULAS DE SU CUERPO ATACADAS POR LA ENFERMEDAD. COOPERAR DE ESTA FORMA, EN LA TOTAL CONCENTRACIÓN DE RECURSOS DE SU ORGANISMO, PARA ACUDIR EN AYUDA SOLIDARIA DE LA PARTE DE SU CUERPO MÁS AFECTADA POR EL MAL. ESTO LO HACE EN FORMA SUBCONSCIENTE Y AUTOMÁTICA SU CUERPO INTELIGENTE. PERO, SI USTED PARTICIPA EN FORMA CONSCIENTE Y VOLUNTARIA, USTED LOGRARÁ CONCENTRAR EL 100% DE SUS RECURSOS VITALES Y REDUCIRÁ AL MÍNIMO LA DISPERSIÓN. AUMENTARÁ LAS POSIBILIDADES DE ÉXITO. SU VOLUNTAD CONSCIENTE, ES LA DIFERENCIA, EN LA LUCHA INTERNA DE SU ORGANISMO, CONTRA LA RESISTENCIA DE TODA ENFERMEDAD.

1. Dios,¡ Tú estás en mí; soy sana! Tu luz me recorre por dentro. Mi cuerpo está sano, Tú estás en mí. Mi estómago y vagina están sanos, ¡Tú estás aquí!

2. Tu luz de vida baña todas las células de mi cuerpo. ¡Soy sano!

3. ¡Tu aliento fluye en mi vida, me renuevas y fortaleces, Dios!

4. Tú eres divino fuego en mi estómago, en mi vagina, en mi matriz…, están sanos, ¡están sanos!, ¡soy sana!

5. Estoy enferma porque así lo creo yo; y cuando así lo creo, sana soy.

6. La vital energía cósmica entra en mi cuerpo, atraviesa mis tejidos, impregna mis células, de toda vida mi cuerpo se recarga, la energía pura fluye libre en mí, como un torrente, limpia toda impureza y la expulsa fuera de mi cuerpo.

7. ¡Infinita y cósmica energía, entra en mí!, a través de mis poros, mi aliento, mi piel, mis corrientes y circuitos de carne, vibra y sacude mi cuerpo entero, despierta todas mis neuronas. ¡Dame hoy mi pan de vida, poder y energía, revitalízame, repara todas mis células!

8. Mis pechos están sanos, Tu Energía de vida los recorre, ¡están sanos, sana soy, estoy sana! ¡Soy sana!

9. Invoco a Aquel Gran Ser creador del universo, ¡Señor! estás en todo, en todo estás, eres todo inteligencia en mis genes, en mi ADN. Tú todo lo puedes, borra toda imperfección de mis genes, toda imperfección de mi ADN. Tú me hiciste perfecto, perfecto soy, Tu divina voluntad se ha convertido en mi humana voluntad. ¡Desde Tu voluntad en mí, yo te ordeno ADN ser perfecto, perfecto, lenguaje del Verbo vivo es mi ADN, lenguaje del Todopoderoso revestido en carne!

10. Dios eres toda perfección, soy Tu hijo, perfecto soy, soy perfecto, mi ADN perfecto es, a imagen y semejanza de Tu esencia soy. Padre, tu poder sanador fluye a través de mí, tu energía de vida atraviesa mi ADN, día y noche lo repara y reconstruye, con Tu ayuda día y noche mi ADN se repara y los errores no se acumulan. Día y noche mi ADN se perfecciona más y más, para ser espejo fiel, a imagen y semejanza de Tu esencia.

11. Santa María, Madre de Dios, soy Tu hijo, por Tu amor, desenreda la madeja de mi vida, desata los nudos de mi dispersión, inquietud y desánimo.

12. ¡Amada Madre!, Te veo y siento en mi interior… En tus manos Madre estoy, en Ti mi Santa Madre confío, desata los nudos de mis músculos y nervios que me atan a toda enfermedad, desata los ocultos nudos de mis deseos que me atan al pecado y al fracaso, ¡Madre, desata los nudos de mis pensamientos dispersos e inquietos, que me impiden recibir la paz y la gracia de nuestro Santo Padre! Madre, desata todos los nudos que impiden a mi Alma unirse a mi Señor y verlo en todas las cosas, ofrendarle todo mi corazón y servirle en todos mis hermanos.

13. ¡Madre, en Ti confío!, en Tus divinas manos pongo mi Alma, desata por mí los nudos que entorpecen mi vida y me apartan de Dios, impide con tu celo que tu hijo caiga en los enredos y confusiones de los incorrectos deseos, los incorrectos pensamientos y los incorrectos actos.

14. ¡Madre en Ti confío!, sé que Tú velas por mí, mientras yo duermo. Sea tu paz mi misma paz, Madre mía.

15. Mi Divina Madre, toda potestad te doy sobre mí, para que cuando tus santos ojos vean que mi corazón se aleja del Señor, con toda dulzura y poder me devuelvas a Él. ¡Oh Madre, yo sé que Tú y mi Padre Uno Son…, abrazados a ustedes por siempre quiero estar!

16. Madre, eres mi divino consuelo. Cuando siento Tus alas agitarse en mi Alma, con solo acariciarme tus manos benditas, una a una se cierran y sanan mis abiertas llagas para siempre.

17. Madre, a tu lado, a la dulce sombra de tus alas siempre he de estar.

18. Tú eres mío siempre, así soy yo Tuyo. Tú eres perfecto; Tú eres mi ser, eres mi ser; eres mi cuerpo resplandeciente de luz y ¡sano, sano…, sano, sano!

19. Tengo Tu fuerza para vencer todos los obstáculos. Tu fuerza soy, Tu fuerza soy, Tu fuerza soy, fuerza soy, fuerza soy…, ¡fueeeerza soy!

20. Padre, Tú eres luz, soy tu hijo, luz soy, luz soy, todas las células de mi cuerpo arden en luz… La luz soy Padre, Tu luz soy, infinito océano de Luz… ¡en Ti soy Padre!

21. La perfecta salud divina penetra todos y cada uno de los oscuros puntos de mi enfermedad física. Tu luz brilla y arde en salud en todas las células de mi cuerpo. Mis células están completamente sanas, uno soy con la perfección divina que en ellas habita.

22. Inspiro, y mi interior se llena de Tu Paz y Vitalidad, retengo el aliento y la electricidad de Tu energética presencia hormiguea por todas mis células y las alimenta. Tu Vida, mi Santo Padre, inunda mi sangre, recorre mi cuerpo, lo penetra en salud. Mi cuerpo, mente y Alma sanos están, están sanos, sanos están. ¡Soy sano! ¡Tu Vida me recorre, sano soy, sano estoy, estoy sano, sano soy!

23. Mi amado Padre, mi amada Madre, oh mi Señor Dios, tuyo es mi corazón, todo luz eres. Manifiéstate ya en mí, toda luz eres , soy tu hijo, toda luz soy, toda luz soy, la luz soy Padre, la luz soy Madre…

24. Por quebrar las leyes de la salud, en mente, cuerpo y espíritu, mi salud he quebrado. Mediante el sentimiento correcto, el pensamiento correcto, la dieta correcta, el ejercicio diario y los buenos hábitos reemplazando los viejos y malos, recuperaré la salud y repararé el mal que me he hecho.

25. Mi amado Dios, ¡Padre!, no hay átomo, vacío entre estrellas o moléculas, donde no estés… Tu Ser calmo y siempre dulce, está detrás de cada uno de mis pensamientos y emociones, me cuidas y proteges detrás de cada experiencia que mi voluntad crea. Todo lo Eres, todo lo infundes, estás en mí, cada célula de mi cuerpo, son tus células y laten con Tu Nombre. Tu sagrado fuego habita en mi cuerpo… Padre, Tú eres mi cuerpo, cada una de mis células está hecha de Ti y bebe de Ti la vida… Tu cuerpo en mí, perfecto es, toda salud vibra en mí, con tu misma Divinidad me envuelves, bendices y me haces Tuyo. De mis malos hábitos nace toda enfermedad, de alejarme de Ti nace toda enfermedad, de mi egoísmo hacia otros nace toda enfermedad… Padre, perdona mis pecados diariamente y diariamente bendíceme para con buenos hábitos reemplazar todos mi malos hábitos, para poder susurrar mentalmente y en mi Alma, noche y día, noche y día, Tu Santo Nombre y así no alejarme de la despierta conciencia de Tu Presencia en mi ser, de Tu Ser en mi ser, de mi ser en Tu Ser, ¡bendíceme siempre!, para que yo pueda perdonar siempre antes que juzgar, pueda amar siempre a todos, antes que odiar… Padre, Tú siempre estás en mí y así como Tú, pueda yo siempre estar en Ti, Uno Somos, Somos Uno, Uno Somos, Salud Divina soy, Divina Salud soy, soy Salud Divina, soy Divina Salud, yo y mi Padre Uno Somos, Padre y yo Uno Somos. ¡Salud, entra en mí, toma mi cuerpo y no salgas!

26. Toda perfección Eres mi Santo Padre, ninguna impureza Te resiste ni ante Ti sobrevive, Tú estás siempre en mí, toda salud soy, Estás en mí, toda salud soy, soy toda salud, soy toda salud, pues Estás en mí, eres mi cuerpo y de Ti están hechas todas mis células. Mi cuerpo Te recibe y toda salud brilla en mí.

27. Toda realidad Eres Tú, mi Santo Dios, de tu sustancia todas las cosas están hechas…, mi cuerpo de Ti está hecho, mis células son Tú mismo, hecho carne. Eres cada una de mis células, tu energía de Vida y Dicha fluye por mis células y mis tejidos, por mis huesos y médula, por mis neuronas y sangre. Respira mi cuerpo y se llena de Ti, penetras mi sangre y me haces todo Tuyo en el corazón. Todo mi cuerpo Eres Tú en mí, mi cuerpo Eres, Eres mi cuerpo, ¡salud inmortal soy, salud inmortal soy!

28. En el cuerpo de mi Dios Vivo estoy, Padre, estás en mí como estoy en Ti, bendíceme eternamente para que pueda y quiera siempre manifestarme yo en Ti, a tu entera imagen y semejanza, pues de Tu misma esencia soy, Tu esencia soy Padre, Tu esencia soy, soy Tu esencia… ¡Manifiesto soy en Ti, Tu Verbo Soy, Verbo Soy, en todos Tus cuerpos Estoy…, Vida, Salud y Dicha Soy, vibro en todos los cuerpos, estoy en todos los cuerpos, el universo vibra en Mí, todo lo soy, todo lo soy!

29. Todos los cuerpos y mentes soy Padre, mi Alma despierta Te atraviesa y Tú con tu Espíritu me divinizas… Te siento ilimitado en mí, Padre, mi Alma se revela siendo toda Tú mismo. Estoy en todos los cuerpos y mentes, en todos los corazones, en todos los seres que fueron, son y serán, estoy… ¡Soy! Como están y son en Ti, están y son en mí, cada vez que vienes y tomas mi Alma para despertarla por entero hacia Ti… Tú entras en mí y a tus pies mi Santo, en menos de un instante, Tu Gloria me reviste de la Creación entera. Tu Verbo soy Padre, todos los que hacia Ti van, pasan también por mi Alma, que Eres Tú, cuando bendita por Ti, plena de Ti es… Uno Somos Contigo Padre.

30. Tú eres el Buen Pastor que cuida de las saltarinas ovejas de mis pensamientos dispersos, Padre reúne el rebaño a tus pies. Tú eres toda Bondad que persigue mis emociones extraviadas para devolverlas al hogar del corazón. Mi Santo, aunque esté confuso, disperso, inquieto y sofocado por la depresión que acompañan las cosas del mundo, sé que Tú estás de mi lado, sé que Tú cuidas de mí. Porque estás, estoy bien. Porque me amas, ¡soy feliz!

31. Comulgo como cristiano, ayuno como musulmán, rezo como judío, adoro como hindú, medito como budista, profetizo como maya y trasciendo como yogui.

32. Amo mi cuerpo, todo mi cuerpo, amo cada uno de mis tejidos, neuronas, glóbulos, fibras y células. Gracias mis buenas amantes, todas ustedes, mis células, trabajan noche y día para darme y mantenerme inmerso en un cuerpo viviente. Las amo a todas, por ustedes y mediante ustedes, conozco esta vida, disfruto esta vida. Soy más que la sumatoria de todas, pero sin ustedes nada soy en esta vida… Gracias mis amadas, por permitirme estar con ustedes. Sepa yo bendecirlas, como ustedes me bendicen, sepa yo contagiarlas de divina alegría, como me contagian todas ustedes, de toda vida.

33. Uno a uno aparecen mis errores y caigo y caigo, porque Dios me está enseñando a caminar junto a El.

VOLUNTAD METAFISICA

1. ¡Cuerpo: sánate, levántate y anda!

2. ¡Mente: cúrate, concéntrate, ilumínate de paz, sé toda fe!

3. ¡Enfermedad: sal de mi cuerpo, sal de mi mente, en el nombre de Jesús, María y José te lo ordeno: Vete y no vuelvas!

4. ¡Pecado: sal de mi cuerpo, sal de mi mente, sal de mi Alma, en el nombre de Jehová mi Santo Padre, te lo ordeno. Sal y no vuelvas. En el nombre del Espíritu Santo de Dios y todos Sus Ejércitos y huestes celestiales, de todos los santos y justos, te ordeno retroceder raíz de todo mal y oscuridad, sal de mí y del mundo, en el nombre de mi Santo Padre te lo ordeno, sal y no vuelvas. El lago eterno de azufre y sal te reciban, ahora, y para siempre. Amén, Amín, Aum, Om, ¡Así Sea!, por Siempre Jamás, en el nombre de la Santa Luz que en mí mora, ¡te lo ordeno!, espíritu de toda maldad y perversidad, sal de mí y del mundo, sal y no vuelvas. Prevalezca la luz sobre la oscuridad, el bien sobre el mal, la justicia sobre la inequidad. ¡Así Sea!

5. ¡Dios estás en mí, bendito soy siempre!

6. ¡Dios estás en mi cuerpo, en mi mente, Uno Eres con mi Alma…! , Espíritu de Oscuridad, fuente de toda maldad, apártate de todos mis caminos, vete y no vuelvas. No tentarás al Señor, tu Dios. Yo y mi Santo Padre Uno somos, apártate de mí.

7. Apártense de mí, tentaciones mundanas, nada verdadero hay en ustedes, nada duradero hay en ustedes… A mi Señor, mi Santo Padre adoro y sólo Suyo es mi corazón.

8. Confío en mi Padre, Dios cuida de mí y de nosotros, para que alimento, ropa y abrigo no nos falten. En mi Santo Padre confío, nuestro Padre de las rocas hace brotar agua, de los cielos hace llover su maná… En nuestro Santo Padre confío, nada nos faltará, porque Dios siempre cuida de nosotros, sus hijos.

9. Dios Tú eres toda Bondad, fuente de infinito Amor y de inmortal Dicha, úngeme con Tu Santo Afecto, bendíceme noche y día, noche y día, para que en cada nuevo día, más y más tu Santa Bondad se manifieste en mí. Nada quiero del mundo, sólo a Ti quiero… Noche y día, noche y día, pueda morir yo en mí y nacer Tú en mí.

10. Dios, Tú eres mi Santo y Maestro de toda Eternidad, manifiéstate en mí. Noche y día, noche y día concédeme poder verte, poder escucharte, poder sentirte, poder tocarte, en mis pensamientos y sentimientos, en mi voluntad e inteligencia, en la todopoderosa intuición omnisciente, que el tacto de Tu Espíritu sobre mi frente, despierta siempre en mí.

11. Mi Santo Padre, Tu Amor hacia mí derritió todo temor hacia Ti, sólo en Ti, mi Santo Padre, mi cabeza encuentra reposo, mi Alma se colma con tu Paz… Padre, te amo por encima de todo nombre y forma, de toda dualidad… Padre ¿cuánto más me harás estar en el mundo? Extraño mi esencia, quiero volver a ser lo que soy, toda luz reposando sobre la llamarada ardiente de tu Espíritu de Vida, Existencia y Conciencia.

12. Dios, manifiéstate en mí, ven mi Señor, envuelto en los corazones y almas de todos tu hijos. Padre, revélate en tu puro y santo amor, mediante todos los que se acercan a mí. Reúne Tu rebaño Padre y haz en nosotros Tu voluntad.

13. Dios, bendíceme para que no me resista nunca más a Tu Gloria, descienda a través de mi cuerpo, de mi mente, de mi Alma, que Eres Tú mismo, Todo Santo Poder y Divina Gloria, sea manifiesto tu poder en mí, para quienes Tú llames puedan ser salvos. Cúmplase en mí tu Santa Voluntad y pueda siempre dar mi cuerpo, mente y Alma en salvación de otros.

14. Mi Señor, porque Tú estás en mí y Eres más que todo para mí, todos Tus ejércitos me siguen y tus arcángeles más queridos me cuidan y protegen.

15. Padre tu hijo soy, soy tu hijo, perfecto soy, Tu vida late en mi cuerpo, Tu aliento Vital me baña en salud. De Ti estoy hecho, toda salud soy.

16. ¡Muerte, apártate de mí, vete y no vuelvas!

17. No tentaré mi salud comiendo de más o de menos, durmiendo de más o de menos, trabajando de más o de menos, deseando de más o de menos. Caminaré junto a mi salud y no me apartaré de ella, buscando siempre y en todo, el equilibrio vital.

18. ¡Éxito ven a mí, manifiéstate ya, actúa por mí, acompáñame en esta vida y no te alejes nunca de mí, te lo ordeno!

19. Buscaré satisfacer el interés de las otras partes en cada uno de mis negocios, distribuiré los beneficios y luego tomaré mi parte.

20. Mi éxito no depende de otros, está en mi habilidad para tratar con otros, por eso corrigiéndome yo, mi éxito se perfecciona y aumenta.

21. Disminuyo mi orgullo día y noche, sin él mis errores se agigantan y al verlos con claridad puedo corregirlos, quitando obstáculos a mis éxitos.

22. Los pensamientos exitosos fluyen a través de mi ser, todo éxito soy.

23. Dinero fuiste creado para servirme, sírveme ya, ahora, multiplícate más y más.

24. Con mis generosas sonrisas, cargadas de afecto, amor y simpatía desaparecen todos los enemigos y en amigos por millones los convierto.

25. Toda mi atención concentro en cada trabajo mío y con transpiración bendigo cada fruto de mis manos.

26. Nada hay que no pueda hacer, soy capaz de hacerlo todo, cargado de fe y voluntad, valor y poder, todo lo puedo.

27. Venceré toda pereza con la actividad y trabajaré por cada uno de mis sueños, hasta convertirlos en realidad.

28. Amando a todos, siento Tu amor venir a mí. Tu divino amor es la poderosa gravedad que atrae hacia mí todo bien y bendición.

29. Mantengo claros mis objetivos, firmes mis medios para alcanzarlos, con paciencia y energía disuelvo uno a uno, uno a uno, todos los obstáculos en la medida que se van presentando… Hoy me falta un escalón menos que ayer para alcanzar mi meta, mañana será uno menos que hoy, el tiempo, las circunstancias, mi voluntad, trabajo y paciencia son mis inquebrantables aliados, mía es la victoria, la victoria es mía.

30. En todos mis asuntos, en todos mis negocios, en todas mis acciones, sólo ganadores hay. Todos son mis socios en el éxito, ellos ganan y yo gano, yo gano y ellos ganan.

31. Para el éxito preparo el tiempo preciso, el lugar apropiado, la propuesta justa, el contrato fiel, el intercambio equilibrado, el reparto equitativo… Todos me buscan, porque en mis negocios creo oportunidades para que todos ganen, así unidos por el interés común, todos ponen lo mejor de sí, para que todo salga bien.

32. Busco el dato preciso, la fuente exacta, la información oportuna, el análisis perfecto, la imagen completa de la realidad dada, la necesidad insatisfecha, el mensaje más tentador, las acciones prudentes y los riesgos adecuados, todo lo que hago, todo lo que toco, todo lo que emprendo, en éxito convierto. Todo lo contagio con éxito, éxito, éxito.

33. Todo lo que otros hacen puedo imitar y mejorar, con partes de cosas e ideas viejas puedo crear los objetos de un masivo consumo futuro.

34. Viajo siempre en el avión de los cambios, me adapto a todo, en todo encuentro oportunidad y potencial de nuevos negocios. En un instante mi fortuna puede crecer y multiplicarse, así lo quiero yo, así lo ordeno yo, éxito, riqueza y buena fortuna, vengan y multiplíquense más y más, sin cesar quiero yo que mi éxito se expanda y los ceros de mi fortuna tenga tantos ceros como estrellas en el firmamento hay.

35. En compañía de personas de gran éxito y poderosa personalidad, recargo mi éxito y mi poderosa personalidad.

36. Día a día, en pequeñas cuotas, según mis posibilidades circunstanciales, voy pagando el precio para alcanzar mi meta.

37. Concentro mi éxito en objetivos pequeños y alcanzables, uno por uno los alcanzo y de a uno por vez. Así, de a poco, mi éxito se afirma y crece y crece, sin cesar crece.

38. Noche y día concentro mi mente en mis objetivos concretos, planifico mis energías para alcanzarlos y en ellos concentro mis energías. De a poco voy avanzando, de a poco todos los obstáculos van cediendo.

39. Con mis manos modelo la acción, con mi cerebro la dirección, con la moderación evito los excesos, vivo así a pleno y disfruto mi éxito de cada día, mientras avanzo hacia mis mayores éxitos.

40. Mediante la actividad sin pausa, pongo en marcha mis esfuerzos en procura de más dinero en el futuro y más conocimientos sobre mí.

41. En medio de una empresa de alto riesgo escucho todo consejo, sopeso cada idea, luego tomo una dirección, una decisión y me aferro a ella. Aún con el rumbo equivocado, el barco de mi éxito, con el timón afirmado, llegará siempre a buen puerto.

42. Si mis medios no alcanzan para mis fines, ajusto mis objetivos a mis fines; así en todo, siempre tengo éxito.

43. En los grandes negocios, donde otros arriesgan, tomo un 1% y nada más; así siempre gano más.

44. Cuando la meta es grande, empiezo por lo más pequeño y fácil.

45. Antes que criticar lo malo, alabo lo bueno en cada uno, reconforto y gano así sus corazones, estímulo lo mejor de cada uno para que den lo mejor de sí y puedan superar sus peores defectos. Los convierto en mis abiertos y declarados aliados, ellos siempre ganan y yo nunca dejo de ganar junto a ellos, cosechó así verdaderos amigos de a millones… Como pescador de Dios entre los hombres, echo las redes del buen amor, sobre las aguas de las humanas relaciones, y siempre mi pesca es abundante en bendiciones y nuevas dichas por montones.

46. Vacío mi mente de mí y Tú entras. Tu sabiduría brilla ahora en mí, mora en mí, y sobre las alas de tu santa luz remonto vuelo y burlo a la muerte, vuelo alto y más alto, vuelo hacia Ti… Disolverme quiero en tu divina luz… No yo, no yo, sino Tú en mí, por siempre.

47. Soy Tu hijo, el Verbo soy Padre, el Verbo soy, Tu infinito océano de luz soy, luz soy Padre, soy luz, Tu luz soy Padre, ¡Tu luz soy!

48. En la salud como en la enfermedad, tu alegría no me abandona, Espíritu soy Padre, Espíritu Soy, en la riqueza como en la pobreza Tu alegría no me abandona, Tu Paz soy Padre, ¡la paz soy!

49. Padre, hoy nada me faltará, porque Tú me das el pan que necesito cada día.

50. Soy afortunado, me merezco toda riqueza y buen destino, hijo de Dios soy y todo es mi herencia, todo lo poseo, todo éxito viene a mí, todo lo que emprendo está condenado al éxito porque nada dejo al azar. Dios cuida de mí y de mis correctas metas, para que pueda siempre alcanzarlas. Nada me es imposible cuando multiplico el bien y evito el mal. Ninguna duda, ninguna idea de fracaso ocultan mis pensamientos, la divina providencia guía todos mis pasos, el éxito seguro es, seguro es.

51. Invierto mi tiempo en ser mejor cada día, por eso el paso del tiempo me da y no me quita, pasa el tiempo y más sabio soy, pasa el tiempo y más gozo tengo en mi interior, pasa el tiempo y más éxito tengo, pasa el tiempo y más cerca de mi Señor estoy, pasa el tiempo y más tiempo al lado de mi amado Dios estoy.

52. Cada paso que doy duplica mis bendiciones, cada nueva empresa que empiezo multiplica mis bienes. A todo lo que tengo, más le es añadido.

53. Nada falta hoy en mi mesa, nada faltará en mi mesa. ¡Bendito seas mi Señor!, que llenas mi estómago y rebosas mi corazón en Tu dulzura y mi cuerpo en toda salud.

54. En la bondad encuentro Tu Bondad, en la paz Tu Paz, en el amor Tu Amor, en la verdad Tu Luz. Estás en lo más puro que hay en mí, desde ahí Te Siento guiar una a una mis actividades. Padre, en tu Santa Paz, apacienta a mis ovejas inquietas por pensamientos dispersos, a Tus pies reúne a tu rebaño y concédeme Tu Paz, mi Santo Padre.

55. Trabajando sobre lo que hoy tengo, alcanzaré mañana lo que hoy no tengo.

56. Benditas sean mis manos, que Dios me ha dado para poder trabajar, bendito sea el fruto de estas manos, mediante el cual mi pan siempre está presente sobre la mesa.

57. Me aparto de todo mal y practico el bien que Dios pone en mí, busco la paz y Te sigo a Ti, mi Señor.

58. Mi Padre, cuidas de cada uno de mis huesos y cabellos, en las pruebas me sostienes y proteges. Nunca me abandonas, aunque de Ti, Padre, yo me aleje, siempre Tú estás de mi lado y a mi lado, cuidándome hasta de mí mismo. Por favor, mi Señor, pueda sólo una vez amarte como Tú, siempre me amas a mí.

59. Tú me bendices noche y día, día y noche Tú me bendices… Día y noche bendeciré con mi amor y voluntad, todas tus bendiciones en mí, noche y día cuidaré de tus semillas hasta que se conviertan en cuerpo y sangre en mí, cuidaré de Ti en mí, para que tu obra se convierta en fruto y haga carne en mí… Seas toda palabra en mi boca y todo pensamiento en mi mente. Siempre cuidaré cada una de tus bendiciones, hasta que Tu Santo Espíritu se haga todo carne en mí y Seas Tú, por entero, manifiesto en mí. Nada quede de lo que soy, sólo mi dulce adoración por Ti.

60. Mi corazón se complace sólo en Tu Palabra, mi Señor…

61. Padre, te amo por encima de todo y todas las cosas, Tú eres mi paz y consuelo…Ven mi Santo, entra en mí y cúbreme de Ti, sólo cuando Tú desciendes y Te haces manifiesto en mí, todo hambre se sacia, toda sed desaparece… Ven Espíritu Santo, ven, desciende ya sobre mí.

62. Sí Tú Estás en mí, todo lo que haga saldrá bien… Ven a mí Padre y que yo, nunca Te abandone.

63. Aunque las más duras pruebas me abracen, triunfaré sobre todas, porque Tú mi Dios estás conmigo y cuidas de mí.

64. Bendito y toda felicidad soy, porque Tú mi Señor, eres mi Santo Refugio por siempre.

65. Puedan todos los pueblos y naciones unirse, y sumarse todos los poderes del mundo en mi contra, aún así no temblaré… Mi Señor ha dicho: “¡Tú eres mi hijo, pide y toda potestad te vendrá, ordena en Mi Nombre y todos los pueblos y naciones, serán destruidos y esparcidos, quemadas todas sus semillas y echados a perder para siempre todos sus frutos!”.

66. ¡Sálvame Padre de toda maldad y pecado, de todos los malvados y pecadores, apártalos de mí, como paja suelta movida por Tu aliento ardiente y quemante!

67. Padre, apenas Te nombro y vienes a mí, ¿quién como Tú?

68. Nada hay en el mundo que llene mi corazón…, Sólo Tú mi Señor, sólo Tú, ven ya, ven ya, escuchar Tus pasos en mi corazón quiero, absorber toda mi Alma en Tu querida voz quiero, escucharte venir desde mi corazón quiero, ven ya, ven ya mi Señor, tenme piedad y acude a mí, nada soy sin Ti, mi Santo Padre.

69. Sólo Tú Eres mi salvación, ven a mí Señor, Te extraño tanto que mi cuerpo tiembla de dolor y mi mente de fatiga, ven a mí, manifiéstate ya, porque la entera Creación he revisado. No huyas más de mí, porque estás adentro y lo sé, manifiéstate y déjame celebrarte en puro goce… ¡Oh mi Santo Padre!, nada hay más dulce que Tú en mí. Te quiero por encima de todo y todas las cosas, te amo con todo mi corazón y alma, perdido está mi yo en Ti…, mi Señor, ¿lo sabías?

70. Tú me escuchas siempre que Te invoco, quieras Tú que pueda escucharte siempre, como lo haces conmigo… Porque por no querer escucharte, los necios y malvados se alejan de Ti y por sus malas obras, al final siempre son destruidos.

71. Toda mi confianza está puesta en Ti, mi Santo Padre…, Tú nunca me abandonarás, aunque yo te abandone, y porque sabes cuánto Te amo en verdad y soy Tu hijo, me apartarás del mal y me volverás a Tu lado.

72. Mis sueños son dulces…, antes de dormirme, Tu Nombre invoco y así en Tu paz duermo todas mis noches.

73. ¡Apártense de mi camino piedras, fuera de mí obstáculos!

74. Dios está en mí, nada temeré, Tu Santo Poder cuida de mí, me envuelves cuidas y proteges por arriba y abajo, al frente y por detrás, a izquierda y derecha. En todas mis puertas y ventanas, tus ángeles centinelas están presentes y sus espadas de divino fuego zizagueante, rechazan todo mal.

75. Padre, Tu Palabra en mi boca, es espada de fuego que atraviesa el corazón de los impíos, destruye todo mal y de un solo golpe mortal corta la cabeza de toda abominación emergida, a partir de los primeros días, desde el pozo del Abismo, secando para siempre las aguas de la fuente de toda oscuridad… Ante Ti, todo poder y luz, la rebelión ha caído y deja de ser.

76. “Madre, estás en Todo, ¡manifiéstate ya!, eres toda salud en mí, Madre”.

77. Madre, bajo tu manto tomo refugio, mi alma descansa y en Ti reposa mi paz.

Si aceptamos la idea de Dios en nuestra vida, podemos trascender todas las limitaciones del mundo. Y negarnos a aceptar que el poder de las circunstancias es superior a nuestra voluntad unida a Dios.

Las fuerzas del mundo conspiran y presionan, constantemente, para que asumamos la derrota y aceptemos pensar que no podemos superar nuestras circunstancias negativas, que el destino nos colocó en una situación de desventaja y no lo podemos vencer.

La fe en Dios y la perseverancia, pueden derrotar al mundo y operar un cambio positivo en nosotros. Todo puede salirnos mal, las personas que nos rodean dejar de creer en nosotros, podemos caer en las peores circunstancias posibles. Pero, si no abandonamos la fe en Dios, Dios no permitirá que perdamos la fe en nosotros mismos y esto, nos dará fuerzas para volver a levantarnos e insistir cuantas veces sea necesario, para que podamos vencer y salir del pozo de nuestras dificultades. Lo importante es no claudicar jamás, así estemos muriendo, no debemos perder la fe en la existencia de un Poder Superior. Hemos nacido con la misión de vencer al mundo. No cedamos ni aceptemos la derrota.

Concentrada toda nuestra fe en la existencia de Dios, en nuestro interior se despierta Conciencia de Dios. Podemos sentir, percibir y vivir que la Fuerza de Dios nos impregna por entero. Uniendo nuestra voluntad a la Suya, podemos experimentar que todo es posible y todo puede cambiar bajo el pulso constante de nuestra voluntad concentrada.

Las afirmaciones sobre un aspecto de Dios, despiertan en nuestro interior esa misma Fuerza y Poder. Si nos concentramos e identificamos completamente, somos capaces de percibir la vibración de la Totalidad en nuestro cuerpo. Así es, debemos concentrar toda nuestra voluntad y energías, hasta que la respuesta de la presencia de Dios, vibre en nuestro cuerpo físico y nos libere de toda enfermedad. Dios todo lo puede, está por encima de toda enfermedad. Dios es un poder latente en nuestra mente, que puede revertir toda enfermedad. Debemos poseer semejante convicción y fe, sostenerla prolongadamente, hasta que produzca los efectos buscados. No claudicar. Creer firmemente que somos hijos de Dios, que Dios se encuentra en la esencia de nuestra propia naturaleza, y siempre podemos despertar ese poder que todo lo puede, en nuestro interior más profundo.

Si insistimos lo suficiente nuestra mente se impregnará con la Conciencia de Dios y la Inteligencia Superior, que es siempre parte de nuestra misma esencia, nos responderá. Dios atiende a quienes tienen la insistencia suficiente. No responde al perezoso, al intranquilo ni al disperso.

Los que tienen la concentración suficiente, pueden hacer que Dios responda a sus afirmaciones. No debemos aflojar en el esfuerzo, hasta que la respuesta correcta y deseada tenga lugar en nuestro cuerpo físico y se exprese mediante éste. Nuestro cuerpo es pura memoria concentrada. Cuando la Fuerza de Dios nos impregna desde nuestra voluntad interna asociada con la Conciencia de Dios, se produce un cambio de estado en nuestro cuerpo, sobre nuestra realidad material y el equilibrio natural es restaurado. De esta forma la enfermedad es derrotada.

La vitalidad, así como la Fuerza de Dios, son potencias que físicamente pueden ser percibidas por nuestro cuerpo físico y nosotros mismos, percibir el cambio y la diferencia. Puede manifestarse como un hormigueo eléctrico, como una intensa sensación de paz y bienestar, como una embriagante vibración. Siempre que hacemos contacto con la Fuerza de Dios, nuestro cuerpo responde de alguna forma y éste poder se materializa y manifiesta mediante la realidad palpable de nuestro cuerpo. De modo que el síntoma, para saber si nuestras afirmaciones obtendrán resultados, son las sensaciones físicas corporales. Toda nuestra percepción, está concentrada en forma de memoria en nuestro cuerpo físico. Cuando éste responde y reacciona, es porque un cambio positivo se ha producido. La sensación de contacto con nuestro cuerpo, es lo que nos mantiene unidos con la realidad externa del mundo y es el medio, mediante el cual detectamos los cambios, cuando canalizamos correctamente la Fuerza de Dios, que existe latente en nuestro interior, mediante la técnica de las Afirmaciones.

Malos hábitos y pensamientos negativos, sostenidos durante tiempo prolongado, se han convertido en causa de múltiples enfermedades. A menos que tengamos un poder de voluntad muy desarrollado, no debemos esperar que el Poder de las Afirmaciones produzca resultados inmediatos. La enfermedad demoró en acumularse y en evolucionar, la cura mediante el poder de la mente, también demorará. Debemos ser pacientes, perseverantes e insistir, hasta que la autocuración tenga lugar.

Si usted se enfermó, usted también puede curarse. Crea en esto, para hacerlo posible. Si usted cree, usted quiere y puede. Medite en que lo que lo mantiene a usted con vida, es su voluntad de vivir. Esta voluntad depende sólo de usted y no puede ser reemplazada con ningún remedio, ni química.

Las afirmaciones que desarrollan una idea, como las del tipo anterior, permiten una comprensión racional del concepto central. Luego, usted debe concentrarse en repetir la orden con el mínimo de palabras posibles. Si se reduce a un monosílabo, tanto mejor. Adopte la postura de meditación, realice varias respiraciones profundas completas. Inhale, retenga el aire, exhale lentamente. Tense y haga vibrar todo su cuerpo, intensifique su percepción de contacto con su realidad física. Luego relaje y mantenga la mente en calma y serenidad.

Concéntrese en la palabra a repetir, permita que esta aparezca espontáneamente desde su fondo mental, vibre en usted y luego se sumerja nuevamente en la fuente de donde salió.

Concentre su atención en la repetición, deje libre la respiración y ésta, en forma automática, se acoplará al ritmo de la afirmación que su mente repite. Cuando usted hace esto, la idea de la afirmación se le presenta como un objeto a su percepción.

Suprima la idea y siéntase usted mismo en la afirmación, convierta todo su ser en la idea sobre la que su mente se concentra. No permita la división. Experimente que usted es uno con la idea central de la afirmación, penetre todos los poros de su ser con ella.

En la medida que surja la afirmación, sienta vibrar todo su cuerpo, y cuando la afirmación vuelva a convertirse en silencio, sumérjase usted mismo en silencio, deshaga la conciencia de contacto con su cuerpo.

Únase con la fuente de donde proviene su realidad. Sincronice su mente con la fuente de toda realidad, con el origen de su propio Ser. Ahí está todo poder, toda Conciencia de Dios en usted. Extraiga la energía o fuerza de vida que necesita e impregne todo su cuerpo físico con ella. Percíbala, siéntala, vibre con ella.

Relájese y mantenga su cuerpo en estado pasivo, para que la Fuerza opere sobre él y lo recargue. Aprenda a fluir, desde su fuente interior de existencia, hacia la realidad superficial de su cuerpo físico. Conéctese a su propia fuente de Energía Ilimitada. Siéntala, acumúlela, permítale recorrer todos sus canales nerviosos y revitalizarlo. Usted siempre puede hacer esto.

Todos vivimos sumergidos en un océano de Fuerza Vital, todo depende que seamos capaces de percibirla y guiarla, mediante nuestra voluntad, por nuestros canales nerviosos, recargando así nuestro cuerpo y electrocutando toda enfermedad. Si usted tiene baja carga de Fuerza, se sentirá triste y deprimido, si es alta, alegre y feliz. Su mente reacciona de inmediato, ante la presencia de la Fuerza en usted, o su falta crónica.

La técnica de las Afirmaciones le enseña a usted a concentrarse, desarrollar el poder de su atención, focalizar su fuerza de voluntad, percibir y sentir el flujo de la Fuerza Vital, a través de los canales de su cuerpo físico. Relajarse y permitir fluir a su cuerpo y mente en forma de Energía Pura. Esto es físicamente posible.

Nuestro cuerpo o realidad física, se encuentra sumergido en un océano surcado por oleajes de energía, por mareas de energía, todo el tiempo. Sólo que usted no ha aprendido a ser lo suficientemente sensible, a las cargas que atraviesan constantemente todo su cuerpo y no sabe cómo dirigirlas y acumularlas.

La materia no es inmóvil, está sujeta a oscilación o vibración constante. Esta Fuerza o vibración, es parte constitutiva de su naturaleza física. No es algo nuevo ni extraño, forma parte de su propia esencia de realidad. Y usted puede aprovechar éste fenómeno, aprender a conducir la Fuerza a través de su cuerpo, dirigirla, controlarla.

Es fundamental que usted quiera y aprenda a sentir todo lo que sucede en su cuerpo, para convertir en voluntariamente consciente su unión física con el cosmos, con la Fuerza que todo lo une, lo regula y lo controla, con el Poder central que mantiene todo en orden.

Nuestro cuerpo es un transmisor y acumulador natural de energía. No es algo sobrenatural, es simplemente natural. Si usted puede hacer consciente esta conexión con el flujo de la Fuerza, que constantemente atraviesa su cuerpo físico, usted podrá intensificar esta cantidad útil de energía. Aprender a acumularla y proyectarla. De esta forma, pasará a depender más directamente de la energía o Fuerza, y menos de la materia.

La verdadera espiritualización de nuestro ser físico y mental consiste en esto, no en una actividad devocional psicológica. Lo que activa todas sus facultades mentales superiores, es la mayor carga de Fuerza que usted disponga en su organismo en todo momento.

Si la batería que es su cuerpo, se encuentra con bajo nivel de Fuerza, su voluntad consciente se encontrará disminuida y más confinada a la materialidad de su cuerpo físico, con todas sus limitaciones.

Y si su carga de Fuerza es demasiado baja, las funciones vitales de su organismo no se ejecutarán eficazmente, creándose las condiciones necesarias para que usted enferme. La principal causa de toda enfermedad, es el bloqueo de nuestros canales internos de energía o Fuerza, que coinciden con los canales del sistema nervioso.

Cuando éste flujo vital se desequilibra o debilita, caemos en la enfermedad, porque las células carecen de la energía necesaria para funcionar correctamente y corregir los desgastes que empiezan a acumularse rápidamente.

Incluso el cáncer, está relacionado con bajas en nuestro sistema de energía, porque cuando las células no están correctamente recargadas, pierden también la capacidad de comunicarse entre sí y se aíslan, alterándose la programación genética que contienen. Si lo pensamos, todas las enfermedades tienen un denominador común: producen el efecto de cansancio en todo el organismo. Cuando atravesamos esta situación, decimos intuitivamente “estoy sin energía”. Y esta es la realidad literal. Nuestras reservas de Fuerza, disminuyeron por debajo del punto de equilibrio y la inteligencia biológica de nuestro organismo, no puede ya reparar los errores, porque le falta potencia o energía, la Fuerza que extraemos de nuestro alrededor y acumulamos internamente en las baterías individuales de nuestras células.

El ejercicio físico, la vida al aire libre, la buena alimentación, contribuyen al libre y constante flujo de Fuerza por nuestro organismo y a su acumulación. La respiración rítmica, es un método especial que permite absorber y acumular grandes cantidades de Fuerza. Si la hacemos circular correctamente por nuestro cuerpo, la intensidad de la Fuerza aumenta y adquirimos potencia suficiente, para que nuestra voluntad y mente concentrada pueda ejecutar acciones, que de otra forma no serían posibles.

No se trata sólo de aprender a concentrar la mente, usted también debe aprender a controlar el flujo de Fuerza, a través de su propio cuerpo. La unión entre estas dos formas de control, es lo que le permitirá avanzar en meditación. La unión entre concentración y fuerza, es lo que hace posible que la voluntad trascienda toda limitación.

INVOCACIONES SUPERPODEROSAS

El verdadero poder detrás de toda afirmación es: Dios.

Mikha´El. ¿Quién más que El, quién como El?
Rapha´El. ¿Quién más que EL puede sanarnos?
Uri´El. ¡Fuego y Luz de Dios!
Gheber´El ¡Hombre de Dios!

La tradición cristiana llama arcángeles a los atributos de la manifestación de Dios Uno. Sus nombres permiten invocar la presencia de nuestro Padre en nosotros, mediante sus diferentes atributos y potencialidades.

En la oración, concentrados en un único sentimiento, como verdaderos hijos de Dios, de nuestro Padre que está en lo Alto, en el interno y sagrado trono de nuestras mismas almas, siempre podemos llamarlo e invocarlo.

El Señor se sentirá irresistiblemente atraído y obligado a manifestarse en nosotros, debido a la familiaridad de nuestro ascendente amor.

Toda la ley y los profetas, las enseñanzas de Jesús, su vida y obra, son un canto al amor de Dios hacia nosotros, sus hijos. El, reiteradamente sólo nos pide nuestro sincero y completo amor hacia El, y a cambio se ofrece El a sí mismo eternamente.

Dios es todo amor, verdad, justicia y vida, no puede contradecirse a Sí mismo nunca. Por eso, cuando lo invocamos con entera sinceridad, humildad y amor de corazón, como sus hijos, El siempre nos escuchará y responderá, dándonos todo según lo vayamos necesitando.

Nuestro Padre Eterno nunca nos abandonará, por eso pongamos siempre en El nuestra fe y nada nos faltará.

1. Aunque con injusticia me juzguen y me ofendan, pueda yo nunca juzgar ni ofender a otros y siempre seguir en paz mi camino. Padre en Ti confío, sólo Tu justicia es perfecta. En tus manos pongo todo juicio por las malas obras de otros hacia mí, sea en todo según tu ley y no según mi corazón herido. Reciba cada uno, según la medida de lo que dio y pidió.

2. Padre, bendito por Ti, pueda siempre arrepentirme de abandonarte y respondiendo al amor de Tu llamado, pueda siempre volver a Ti, amado Dios.

3. En la alegría como en el dolor, en la vida como en la muerte, pueda siempre ver Tu amorosa luz cuidándome, iluminándome desde mi interior y rodeándome en protección desde el exterior siempre.

4. Adentro o afuera, amado Dios, siempre estás en mi corazón.

5. Puedan mis ojos recibir Tu luz, luz que todo lo sana, en menos de un instante.

6. Te recibo en mí, amado Dios y toda libertad soy. Te conozco en mí, libre soy, Tú me revistes de todo Espíritu en mí, Espíritu Soy, Soy Espíritu, Tú Espíritu Soy Padre, mi Señor estás en mí, Tú Eres yo, Yo soy Tú, Espíritu ¡Soy! Padre…

7. A imagen y semejanza de Tu misma esencia soy Padre, Tú eres perfecto, soy perfecto, enséñame a manifestar Tu gloria en mi ser, a borrar toda huella de ignorancia con el fuego vivo de tu divina esencia en mí… Manifiéstate ya Padre, prueba en mi carne y sangre que Tú y yo somos Uno, Uno Somos.

8. Tú estás en mí, universo, mundo y cielos se desvanecen… Estás en mí, estoy en Ti, nada más hay, despierto en Ti todo lo demás desaparece, sucumbe la ilusión de lo que nunca fue, el falso cosmos se apaga y Tu infinita luz en mí se enciende.

9. Santo Espíritu, creador del universo, permite que Tu reino interior se haga en la carne manifiesto y se materialice en el mundo. Enséñame, Santo Espíritu, a curar mi cuerpo con la energía de Tu Presencia, presente en todo, a curar mi mente dispersa e intranquila mediante la concentración, a curar mi alma de todo desánimo y pena mediante la divina intuición, encendida por la meditación. Espíritu, manifiéstate en mí y nunca me abandones, bendíceme siempre, para que yo nunca Te abandone.

La conexión psicológica interna con la unidad del cosmos, es fácil de alcanzar mediante la afirmación “¡Dios!” vibrando y penetrando profundamente todo pensamiento que surge en nuestra mente. Esto activa, crea y desarrolla Conciencia Cósmica en nuestro interior.

La capacidad de percibir directamente, nuestra conexión con la totalidad del universo y todas sus potencias. No se trata de un efecto psicológico, sino de la amplificación de nuestra percepción, trascendiendo nuestras limitaciones físicas corpóreas.

Nuestro cuerpo es sensible, y por que lo es, poseemos potencialmente la capacidad de expandir esta misma sensibilidad hacia todo el cosmos. Debido a que físicamente, nada se encuentra completamente aislado, todo está interconectado, todo interacciona. Si nos sensibilizamos lo suficiente, podremos sentir la velocidad de desplazamiento de nuestro sistema solar por la galaxia, la de la galaxia misma y la expansión en aceleración de todo el universo.

Nuestro cuerpo se encuentra conectado a una realidad mayor: la totalidad del cosmos y en forma constante. Nada impide que podamos ampliar nuestra sensibilidad de contacto físico, y pasar a percibir las fluctuaciones de fuerzas que hacen danzar al universo. Nuestra conciencia no está confinada a un cuerpo, puede potencialmente contener al universo íntegro. La técnica que abre la puerta para este desarrollo es la meditación.

INVOCACIONES BREVES

1. Padre Eterno que yo no piense lo malo, no haga lo malo, no pronuncie lo malo.

2. Espíritu de Toda Verdad, pueda siempre pensar lo correcto, actuar correctamente y hablar lo correcto.

3. Santa Madre de toda divina compasión, ante todos los otros, que siempre vea yo el bien en ellos, piense bien sobre ellos, hable bien de ellos y actué bien con ellos, porque es viendo lo malo en otros, pensando lo malo de otros, hablando mal de otros, actuando mal sobre otros, que el mal se fortalece en ellos, mis hermanos, dejo de servir y ser fiel a mi Santo Dios, para servir al espíritu de toda maldad y ayudo a crecer todo pecado en el corazón y alma de todos mis hermanos.

4. Amado Dios, así como Tú estás en todos nosotros, pueda siempre servirte en todos y verte presente en todos, porque actuando así, una a una todas las almas despertarán en Ti y, desde el corazón, remontarán vuelo para volver a Tus pies.

5. Sea tu misma voluntad, en mí, Padre, pueda así expulsar todos mis malos hábitos, que atraen sobre mí, vibraciones cósmicas de oscuridad. Manifiéstate amado Dios, mediante la inquebrantable voluntad de crear en mí buenos hábitos, que atraen sobre mí Tus vibraciones cósmicas de luz.

6. En concentración, mi mente se reduce a un único pensamiento, en meditación todo pensamiento desaparece y emerge el océano de cósmica conciencia.

7. Bajo las olas de mis pensamientos, la vida eterna de Dios fluye, bajo la tormenta de mis deseos, la infinita paz reina. Inmortal soy, toda paz soy, soy vida, soy paz, vida y paz soy.

8. Amado Dios, mi alma con éste cuerpo y mente vestiste. Aquí debes estar, aquí debes manifestarte. Ninguno de Tus cielos anhelo, ninguno de Tus sueños me seduce, Te quiero a Ti, presente en mí, aquí y ahora, ven a mí ya, amado Señor de todos mis días y noches. ¡Ven ya!

9. Dios te extraño, Dios te amo y adoro, ven a mí, necesito ya sentirte atravesando todas mis células y silenciando todos mis pensamientos. Padre ven a mí, como Tu hijo Te reclamo, ven o gritaré tanto que a todas las almas despertaré del sueño de Tu Creación, gritaré y gritaré, ¡tanto!, que no podrás volver a soñar, hasta que Te des por completo en mi misma Alma y Uno Seamos… Padre, ¡ven a mí!, Te necesito por siempre.

10. Santo Dios, Tú eres toda ley, siempre estás por encima de toda ley, porque no hay ley que esté sobre Ti ni pueda contenerte. Así como eres Tú, soy yo, porque a imagen y semejanza de Tu esencia me hiciste, yo estoy por encima de toda ley, libre soy de toda ley.

11. Todo poder y bondad pusiste en mí… Poderes de toda luz y santidad, expulsen de mí toda imperfección, todo mal hábito, fuera de mí todo mal hábito, ¡salgan y no vuelvan!

12. Haré lo correcto siempre, en todo momento y lugar, lo correcto siempre haré.

13. Libre soy de toda ley, libre soy de todo hábito, ningún hábito bueno o malo me posee, ningún hábito me posee, libre soy, libre soy ahora y siempre.

14. Mediante lo bueno venceré lo malo, con ayuno a la gula, con castidad la lascivia, con amor al odio, con verdad la injusticia, con trabajo la pereza, con concentración la dispersión, con paz la inquietud, con fe la desesperanza, con alegría la infelicidad, con mis más puras risas al dolor, con salud la enfermedad y con la vida a la muerte…

15. Los ángeles de los buenos hábitos me rodean y protegen, recibo Tus bendiciones mediante ellos. Mis buenas acciones los fortalecen y mediante ellos, Tu gracia me llega directamente. Ellos comen del pan de mis diarias buenas acciones y su poder crece mediante ellas.

16. Los demonios de los malos hábitos atraen toda desdicha, destruyen mi voluntad y ánimo, oscurecen mi alma y se interponen para que Tu luz llegue hasta mí. Lentamente, poco a poco, matan mi vida y roban todos mis sueños. Sin malas acciones, se debilitan y mueren todos mis malos hábitos. Los mataré de hambre, con mis buenas acciones y mediante los ángeles de mis buenos hábitos, los desterraré para siempre de mí.

17. No volveré a subestimar el poder de los hábitos sobre mí, ellos modelan y regulan mi destino, me esclavizan cuando los dejo en automático y me liberan cuando me concentro sobre cada acto, corrigiéndome noche y día, para perfeccionar los buenos y desechar los malos.

18. Como de más o de menos y enfermo de mil maneras diferentes, no me cepillo los dientes y las caries de ellos se enseñorean, duermo de más y lo importante se posterga, de mi felicidad diaria una porción despierta me pierdo, duermo de menos y las dolencias piden turno. Así como sucede con lo simple, acontece con todo lo demás… No trabajo y no cobro, no como y no progreso. No cuido de mí y la salud se desmorona… Por eso valen más pequeñas acciones bien dirigidas y repetidas, avanzar de a pasos pequeños, que dando saltos, que conducen a los grandes baches de la vida, que pacientes siempre esperan por los impacientes y necios que lo quieren todo ya, y sin pagar ningún precio… Mis amigos, deben todos saber que todo tiene su precio, así es arriba como por debajo del sol. Y lo que parece intangible, es lo más caro del universo, ¿acaso no decía Cristo: quien quiera seguirme, renuncie primero a todo? Nada es gratis, nada sucede al azar, nada sale de la nada y la nada, nada es…

19. El poder de los buenos hábitos no aparece de inmediato, madura con tiempo y paciencia.

20. En el interno jardín de sentimientos y pensamientos, diariamente riego mis mejores deseos, ideas e intenciones, diariamente podo lo que me debilita ante la ira, el odio, la violencia, la codicia, los celos, las ambiciones desmedidas, el egoísmo y todo aquello que me aleja de la bondad, lo correcto, la paz, la luz, la sabiduría y la vida. Así crecen sanas y perfumadas, las mejores flores de mi conciencia y en ellas, siempre encuentro el néctar de Tu presencia. Podo, arranco de raíz y quemo, diariamente, lo malo que veo, siento, escucho, pienso, siento y hago, por eso Tú bendices mis flores con tu infinita Bondad y mis perfumes con Tu eterna Paz. Trabajo noche y día, para así disfrutarte sin descanso.

21. Aunque el poder de los malos hábitos oscurezca mi luz, Dios ilumina siempre mi interior, porque soy Su hijo, libre soy de todo mal y nada puede el poder de toda oscuridad contra mí. ¡Sálvame Padre! de todos mis errores, libérame del efecto de mis malos hábitos y bajo Tu guía pueda reemplazar por buenos hábitos, todos mis malos hábitos del pasado.

22. Quemaré hoy con el ardiente gozo de la presencia de Dios en mi interior, toda tentación de sexo y deseo. De toda región sensorial del cuerpo retiraré la mente, de todo deseo desconectaré la mente, la fuerza de toda mi conciencia encenderé sobre mi Alma y en ella Te buscaré.

23. Espíritu soy, sin sexo, sin nombre, sin forma, ningún apetito del cuerpo y los sentidos agita mi mente, Espíritu soy, libre soy de todo deseo.

24. Con agua helada enfrío toda excitación física en mi cuerpo, antes de acostarme y de levantarme. Respiro profundamente y todo deseo expulso de mi interior.

25. Mi energía sexual, en vitalidad, inteligencia, gozo y buenas obras convertiré, todas las zonas dormidas de mi cerebro despertaré, todos los poderes de Dios desarrollaré y mediante su correcto y buen uso, procrearé hijos y obras para el bien y gloria de Tu Santo Nombre.

Somos hoy el producto de todas nuestras acciones de ayer. Las acciones tienden a repetirse, se conservan en la memoria y se convierten en hábitos. Sin voluntad suficiente los malos hábitos se acumulan sobre nuestras vidas y la cubren de dolor y sufrimiento. Reduciendo los incesantes deseos y los pensamientos inquietos, lentamente, podemos bañar nuestra vida en acciones positivas y experimentar un cambio controlado hacia mejores y mayores perspectivas.

Lo bueno que vemos les sucede a otros, también puede sucedernos a nosotros, si realizamos las acciones correctas y las fijamos en forma de nuevos hábitos positivos para el cuerpo y para la mente. Repetir las acciones positivas, es la técnica para acumular fuerza positiva en nuestra vida y poder así transformarla creativamente, ampliando nuestros horizontes, abriendo nuevas ventanas hacia un futuro sonriente. El sexo, las drogas y la excesiva ambición transformada en codicia, son el camino corto para arruinar todos nuestros planes. Sin disciplinarnos, sin concentrarnos, no nos será posible alcanzar a desarrollar ninguna de nuestras acariciadas metas. La vida no es descanso, la vida es desafío y es pelea. Debemos entrenarnos y mantenernos alertas.

RECARGANDONOS DE FE

Los golpes reiterados, las ilusiones quebradas y los deseos insatisfechos, mellan la capacidad de fe en todos. Nadie está a salvo de esto. La diferencia entre los que aumentan su fe, en lugar de disminuirla o convertirla en una fe negativa, simplemente está en la capacidad de admitir la necesidad de ayuda, de saber pedir ayuda… Pide y se te dará, es la promesa de Dios hacia todos nosotros. Como sus hijos, tenemos legítimo derecho al renovado gozo de Sus bendiciones, tanto en lo material como en lo espiritual. Dios siempre pone su parte por nuestro mayor bien, nosotros en cambio pocas veces sabemos, queremos y podemos poner nuestra parte para que todo salga bien. Esa, nuestra parte, es lo que debemos corregir y mejorar.

Dios está en nosotros, es nuestro sostén vital, mediante El en nosotros, nuestro pacto de vida se renueva y sostiene. Podemos llamarlo energía, inteligencia, voluntad superior, yo superior. Lo importante es auto advertir que ése poder existe y está en nosotros. Como existe y está en nosotros, siempre podemos acudir a Él y pedir su ayuda: Jamás ése poder nos negará Su mano, Su protección y Su guía, porque es el Ser de nuestro ser. De Él venimos y hacia Él vamos día y noche, algunos se dan cuenta de esto y otros no. Los que se avivan de la presencia de éste poder, progresivamente se “avivan” más y más. Por eso su fe se hace fuerte y poderosa, firme como una roca y de potencia ilimitada.

En los momentos de angustia, de pruebas de vida, de riesgo cierto de muerte en todos los aspectos, quienes invocan éste eterno poder, lo reciben. De una forma u otra, el Espíritu se mueve en ellos y las pruebas, como los obstáculos, ceden, son vencidos y desaparecen.

Mientras, los que ignoran éste poder interno, los que lo desconocen, no pueden invocarlo, no pueden comprenderlo y por tanto, ser receptivos a su influencia.

Conocer, familiarizarse y usar éste poder, en forma correcta y habitual, es imperativo para recargar nuestra fe y mantener iluminada la mente con la conciencia de que Dios está en nosotros, y que Dios es idéntico con el sustrato de existencia que late profundo en nosotros mismos.

Muchos consideran que Dios existe, pero que no debe ser invitado al escenario de sus vidas. Esto es un gran error, así como llamamos a nuestra Madre y a nuestro Padre de carne y hueso para que nos socorran, nuestro Gran Padre, dador de nuestra existencia y alma, siempre está dispuesto a brindarnos su ayuda, rompiendo todos los imposibles y deshaciendo toda dificultad. Nadie nos ama más que Él y cuando sentimos ése inmenso amor fluir de alguien hacia nuestro corazón, es porque Él nos está llegando mediante esa persona.

SANANDO A DISTANCIA

Para Dios todo es posible, nosotros como sus hijos también gozamos de ilimitado poder. Más nos acercamos a Él y, más y más podremos hacer según nuestro Padre hace.
La siguiente es una poderosa técnica de curación a distancia. No debe intentarse sin sentir la presencia del Espíritu Santo en nuestro interior, porque se correrá el riesgo que la cruz ajena pase sobre nuestras espaldas y debamos pagar por pecados de terceros. Debe ayunarse y orar durante 24 horas, luego de practicarse 7 días consecutivos, hasta sentir que el bien buscado se ha producido. Mediante el foco de la intuición, podemos sentir en nuestra Alma, los movimientos del poder divino y saber así cuando una curación se ha producido. La técnica combina la fe, el amor, la voluntad, la energía vital y el poder súper poderoso de Dios.

Primera etapa: debemos introducirnos en las técnicas OM, hasta sentir la identificación de nuestra Alma con Dios y experimentar internamente la caída de toda barrera entre el Padre y nosotros.

Segunda etapa: concentrándonos simultáneamente en el entrecejo y el espacio del corazón, mediante la unión con el Espíritu Santo de nuestro Padre, experimentar la interna unión de nuestra Alma con la de quien queremos ayudar.

Tercera etapa: sentir que somos uno con quien queremos sanar, experimentar que respiramos a través de su cuerpo y nuestra paz lo inunda descendiendo desde su cerebro y esparciéndose a través de todos sus nervios y tejidos.

Cuarta etapa: inhalamos e imaginamos, sentimos como la energía cósmica, la Fuerza, ingresa a nuestro cuerpo, lo energiza poderosamente y hace vibrar todo nuestro organismo con vida y salud. Al exhalar, sentimos como la energía vital, adicional, empuja y expulsa, las concentraciones de cargas energéticas negativas, fuera del cuerpo enfermo de quien deseamos ayudar, así como de su mente y alma. Lo vemos, lo sentimos, lo experimentamos desde el mismo cuerpo de quien estamos ayudando. Conectando y proyectando, nuestra recarga energética adicional, hacia quien deseamos sanar, emitiendo un suave flujo de amor desinteresado y sincero.

Luego de cada práctica, debemos ducharnos y practicar las técnicas de auto limpieza, para desalojar energía negativa que hayamos podido absorber del enfermo durante el proceso. La técnica es muy simple, está al alcance de todos, pero no deben subestimarse los pasos, porque quedaríamos expuestos a grandes problemas… El poder de Dios y toda fuerza espiritual no deben ser subestimados, ni caer en la tentación de jugar con ellos o usarlos para causar el mal a otros.

Todo, en éste universo, está bajo la ley de acción y reacción o de causa y efecto. Todo bien que hagamos, se nos devolverá con mayor bien y lo mismo sucederá con todo mal que hagamos… Como la energía es constante, toda carga negativa busca intercambiarse con otra positiva, por eso al curar a otros, mediante la fe concentrada y emisiones coherentes de energía vital, debe tenerse en cuenta la circulación de cargas según las circunstancias y leyes del ambiente.

Una forma de descargar cargas negativas, es sumergiendo ambas manos en un recipiente conteniendo agua salada. Tensar y relajar varias veces las manos sumergidas, acompañando con inspiración y expiración profunda. De esta forma se creará un ritmo de bombeo, que permitirá desalojar las cargas negativas que hayamos podido absorber del enfermo. Es una forma de hacerlo. En la medida que más desarrollemos el control, nos será posible realizarlo con solo concentración mental.


PARA UN SALUDABLE EMBARAZO

1. Divina Madre, así como el Santo Espíritu de Dios te envolvió y en su bendición concebiste a Jesús, envuélveme Madre, traspasa mi cuerpo con tu dulce luz, cuida de mi embarazo y mi hijo, como cuidaste del Tuyo cuando estuvo en tu vientre. Porque Tú estás conmigo Madre, apártese todo mal de nosotros. Bendícenos Madre, como Dios siempre Te bendice.

2. Toda Alma viene de Ti y a Ti vuelve mi Santa, por eso en verdad mi hijo por venir, que formándose está en mi vientre, más Tuyo que mío es. Ayúdame Madre, socórreme Madre, en el nombre de tu divino hijo Jesús, nuestro Cristo por siempre, cuida y salva a mi hijo, porque Tu Hijo es. Arrúllalo Madre, con toda luz, bien y bendición. No temeré porque Tus manos nos acarician y Tu amor es con nosotros, aún en la noche más oscura, Tu luz barre todas las sombras, barre… Tu paz inunda nuestros corazones y en todas nuestras cosas y caminos, va por delante nuestro librándonos de todo mal.

3. No fumo, alcohol no bebo, droga no consumo, porque un hijo de Dios está en mi vientre… Bendita entre las mujeres soy, porque Dios se acordó de mí y mi hijo está por venir… Todo lo hago por él, todo lo doy por él… Como sano y nutritivo, trabajo lo justo y necesario, duermo y descanso, para que mi hijo sea sano, fuerte y sano, inteligente y sano, de buen corazón y sano, sano, sano…, siempre sano.

4. Evito toda angustia, ira, inquietud, odio y malos pensamientos, noche y día a mi bebé por nacer envuelvo con el nombre de mi Señor, con su santo amor lo acaricio y con su santa paz lo arrullo.

5. Cuando Tú vienes a mí, siento pataditas de alegría y santo gozo del bebé que llevo en mi vientre. Ven Espíritu Santo, ven a nosotros y bendícenos siempre.

6. Mi bebé es sano y fuerte, inteligente y sano, bueno y sano, sano, sano.

7. Siento la energía cósmica entrar y vibrar en todo mi cuerpo, siento la energía de vida vibrar en alegría recorriendo todo el cuerpecito de mi bebé, que en mi vientre está.

8. Noche y día siento la salud creciendo en mi bebé, siento la fuerza de Dios creciendo en él, siento la inteligencia divina despertando en él, siento la sabiduría del Santo Espíritu descendiendo y permaneciendo en mi bebé. Bendito seas hijo mío, porque de Dios vienes y a Dios volverás.

9. El vientre de mi Señor soy, toda perfección está en mí, perfecta y sana soy, toda salud me bendice, una divina chispa de mi Santo está y crece en mí.

Tener un hijo saludable física y mentalmente, es la mayor bendición que podemos recibir de Dios. Usar la técnica de las Afirmaciones para atraer las mayores bendiciones de Dios, es una forma de brindarle un baño interno de amor al bebé en gestación. La actitud mental de los padres durante el momento de la concepción y a lo largo del embarazo, influyen en el desarrollo del futuro niño. La nueva vida absorbe todos los impulsos que la rodean y reacciona frente a los mismos. Estas reacciones primerizas determinarán las cualidades e inclinaciones futuras del niño. Son estímulos, sobre su abierta capacidad de aprendizaje. Las afirmaciones mentales, focalizadas sobre el niño en gestación, son una forma de comunicación íntima entre el bebé en gestación y su madre, mientras éste se encuentra en el interior de su vientre.

CONCEBIR MEDIANTE EL SANTO PODER

1. Todo es posible para Ti, mi Señor, como hiciste que Sara concibiera y diera un hijo a Abraham, como volviste a hacerlo con Elizabet para que naciera Juan, hazlo conmigo, Dios de toda creación y vida. Tú mi Santo entre los santos, toda vida eres… Yo sé que tu poder no es para unos pocos, sino para todos tus hijos y cada una de Tus manifestaciones como divino poder está en nuestras Almas siempre benditas por Ti. Tu hija soy, bendita por Ti, todo lo puedo, concebir como Sara y Elizabet pudieron, yo quiero. Tu hija soy Padre, todo lo puedo, concebir nuestro hijo quiero.

2. Durante 21 días Tu nombre invocaré Padre, con deseo a ninguna mujer miraré ni tocaré, en todos estos días trabajaré lo justo, descansaré lo necesario, me alimentaré con miel, leche, nueces y frutas en cantidad. Cada domingo mediante té con miel ayunaré. Y al final de estos días y en el día apropiado a mi mujer me uniré y un hijo sano y fuerte, inteligente y bueno, concebiremos. Yo sé Padre que siempre bendices a todos los que buscamos con fe tus santas bendiciones. Mi fe y corazón están puestos en Ti Padre…, Padre en Ti siempre confío. Yo sé, mi Santo Padre, que mientras no dejemos de hacer lo bueno ante Tus ojos, nunca, nunca nos abandonarás.

3. Toda bendición eres Padre, pero no Te busco por eso, estoy contigo porque todo mi amor es Tuyo y a todos los que amo puedo amarlos, porque pones Tu mismo amor en mí ¿A quién puedo entregar por entero mi corazón sino es a Ti, mi Santo? A tus pies Padre, siempre quiero estar.

4. Espíritu de todo poder, Santo Espíritu de Dios Altísimo, cúbreme con la sombra de Tu Gloria, aquí y ahora, hazme sano y fértil, procreador de nueva vida, como Tú eres, así sea yo, aquí y ahora, así sea yo.

La contención previa, la alimentación adecuada y la actitud mental apropiada, son las condiciones necesarias para una correcta concepción. Reproducir el milagro de la vida, es un momento sagrado, un fruto del amor, que no debería ser manchado por el deseo y la lujuria. Hacer ayunos, abstenciones, meditar, son acciones que nos preparan internamente, no sólo para concebir un bebé más sano, sino también con mayores dotes espirituales. No es sólo nueva carne lo que traemos al mundo, sino también espíritu. Por esta razón, el acto de concebir un niño trasciende al simple sexo y se transforma en una comunión con el cosmos y con el Creador. Siempre podemos, sentir, imaginar, experimentar y sentir esta conexión y convertirla en un hecho real.


HIJO DE DIOS POR LA SANTA VOLUNTAD

1. Padre, Tú eres todo poder y gloria, desciende sobre mi cuerpo y mente, atraviésame el Alma, despierta por siempre en mí, Santo de todos mis días y corazón… Padre, cúbreme ahora y por siempre con la sombra de Tu Santísima Gloria, enciende en mí la voluntad de ser Tu hijo y amarte con todo el corazón, como lo haces Tú eternamente conmigo. Bendíceme Padre con Tu presencia por siempre en mí. Arda en mi Ser la sagrada flama de Tu esencia y Padre, por favor, escucha y concede mi ruego, nunca, nunca, me permitas dejar de abrazarme a Tus pies… Nada, nada de la Creación quiero, si Tú no vienes ni estás en ella.

2. Padre no me abandones, envía sobre mi cuerpo y mente tu fuego sagrado, convierte en cenizas tu divina ilusión en mí…, Padre déjame volver a Ti, torbellino de amor vibrando eternamente en Ti, quiero volver a ser, Tu luz quiero volver a ser, ardiendo en existencia, conciencia y gozo eternos e ilimitados, en Tu mismo Espíritu quiero estar…, Tú me permitiste volver a este valle de sombras donde muchos niegan Tu nombre, sabiendo esto, tus ejércitos y coros de Ángeles se acercaron a Tu Hijo y clamaron “¡’Señor del Cielo, Hijo del Altísimo, ahora que haz vuelto al mundo, sálvanos!” Por eso, en esta nuestra hora, cúmplase lo que prometiste por boca de profetas, apóstoles y santos, desciende sobre mí Padre y permanece conmigo, manifiéstate en mí y restablece Tu Reino por siempre aquí y ahora, manifiéstate Padre en mí, mi parte contigo cumplida está, ven ya Padre, manifiéstate en mí, revístete de mí, toma mi cuerpo y mente, enciende Tu Santa Gloria y Poder en lo profundo de éste valle de sombras, conviértelo en valle de luz, vuelve mi Santo a caminar entre los hijos de los hombres y conviértase éste valle de lágrimas y crujir de huesos, en valle de ilimitado gozo y vida eterna.

3. Padre, Tú quieres que permanezca aquí, desciende ya y no me abandones, porque sin Tú Espíritu en mí, nada soy y existir no puedo, ven ya Padre sobre mí, no demores Tus pasos, porque mi corazón no resiste tanta maldad y pecados en esta oscuridad. Ven Padre, pues si Tú no vienes, ascenderé yo hacia tus pies y toda, toda la Creación destruiré. Nada, nada perdonaré que me aparte de Tus pies. Ven ya a mí Padre, desciende sobre mí y manifiéstate siendo Tú mismo, establece aquí Tu Reino Padre… Sólo Tú puedes hacerlo.

Recordar ser Hijos de Dios, es un supremo esfuerzo del espíritu para superar toda identificación con el cuerpo y con la carne. Este esfuerzo, tanto lo podemos hacer mediante la razón o la emoción. Por el camino emocional, nos relacionamos con el sustrato de existencia, que contiene tanto nuestra conciencia individual como la de Dios, y sostenemos una relación afectuosa con ella.

El objetivo es trascender la identificación con el cuerpo físico y despertar Conciencia de Dios, Conciencia Cósmica y Conciencia Unificada en nuestro ser interno, despojado de todo pensamiento relativo y mundano. Todos estamos relacionados con la idea de Dios mediante los textos sagrados. En éstos, se nos promete un momento de retorno y reconciliación con nuestra verdadera esencia espiritual. Tal momento, puede ser nunca, si esperamos que acontezca externamente, y se convierte en inmediatamente realizable, si nos concentramos en realizar un esfuerzo por contactar realmente a Dios en nuestro interior.

La verdad de esta posibilidad, radica en que no hay diferencia de esencia, entre la naturaleza de Dios y la nuestra. Conciencia de Dios y conciencia individual, son dos aspectos de un mismo sustrato de existencia, de una misma fuente, de la que ambas manifestaciones proceden.

El concepto puede parecer extraño al principio, pero es lógico, cuando se lo relaciona con la percepción intuitiva respecto a lo Absoluto. No existen partes, sino Algo que es indivisible en sí mismo, la diferencia, la separación, la individualidad, son fenómenos que surgen durante la percepción. Resultado de fragmentación y deformación de una misma realidad única. La emoción es un camino para intentar el retorno a la reintegración con la realidad de nuestro propio Ser. Cuando sumergimos la conciencia individual en Dios, lo que verdaderamente sucede es que recuperamos el recuerdo de nuestra naturaleza dormida, despertamos a un nuevo nivel de percepción, más alto y más claro, donde puede verse que la unidad es la fuerza dominante en todo el universo, y la diversidad una condición resultante del poder del deseo.

Puede suceder que nuestra mente moderna, condicionada por el razonamiento científico, espere obtener una ecuación final y total, al llegar a éste nivel. Pero, la naturaleza de todo el fenómeno, acontece en la propia mente y se trata de un cambio en las relaciones entre sus distintas categorías. La idea de unidad y la fuerza del deseo, se encuentran contenidas en la mente humana. Son algo inherente a su naturaleza. El comienzo para comprender el proceso implicado, es la practica de la meditación. Sin acumular experiencia mediante el estado que causa la meditación, estas definiciones son totalmente incomprensibles para la mente mundana. Sin un cambio de percepción, controlado y consciente, no puede haber modificación alguna sobre el estado de conciencia. Así de simple. Una persona dormida no puede opinar ni emitir juicios de valor respecto a la condición de la conciencia en estado de vigilia y viceversa, si no los experimenta. De la misma forma, los que se burlan, sin haber nunca experimentado con la meditación durante un tiempo mínimo de 3 meses, y cumpliendo con las técnicas e indicaciones correctas, no puede considerarse que sus opiniones sean serias.

DESHACIENDO TODO TEMOR

1. Amado Padre, Tú nos enseñas mediante Tu Palabra que atraviesa pura y clara, justa y buena los siglos. En los salmos de tu hijo David, todos tus hijos te cantamos, te alabamos y glorificamos. Tu Palabra no es para una generación sino para la Humanidad entera, resonando a través de la eternidad. Mediante los salmos nos enseñas Tu cercanía, a temerte y amarte por siempre.

2. ¡Oh mi Dios!, yo cuido que la lámpara esté encendida, pon Tu luz siempre en ella; igualmente no dejes de cuidarme, no sea que un día me duerma y mi lámpara se apague, quedando mi Alma a oscuras de Tu presencia y el mal se anime así a golpear mi puerta.

3. ¿A quién he de temer, sino es a mi Señor?, ¿Quién hay cómo Tú, mi amado Dios? Sólo a Ti temeré, porque sólo en Tus manos está mi vida, sólo de Ti proviene mi vida. El rey del Abismo sólo tentarme puede, porque poder sobre mí no tiene, a menos que yo peque y mi Alma por un tiempo en sus manos quede. Sólo a mi Dios temo, porque al caer de su presencia, me pierdo de mí. Sálvame Padre, aún de mi mismo, no permitas que de Tu presencia yo caiga, porque sin Ti en verdad muero. Tú eres llama ardiente en mi corazón, todo espíritu de vida eres en mí, si me pierdo de Ti, yo nada soy, nada hay, nada queda verdadero en mí sí yo te abandono, amado Padre.

4. El Señor es mi escudo y fortaleza, a nadie temo, sucumben todos mis enemigos ante los mortales golpes de mi invencible Protector. Aunque al infierno descienda, estando Tú de mi lado, el cielo no me abandona y todas las sombras, despavoridas huyen, frente a la luz ardiente de Tu Santísima Presencia. Estando siempre contigo, muere la muerte y todos los infiernos cesan, la oscuridad de las aguas es desgarrada por la infinita potencia de Tu luz. Nada de lo que es contra Ti mi Santo Dios, puede prevalecer mientras estoy contigo… Padre, nunca, nunca, dejes que Te abandone. Así sea por siempre y para siempre.

5. El Señor cuida del camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. Bienaventurados los que toman refugio en Ti, Señor nuestro, porque Tú nunca los defraudarás.

6. Tú eres mi escudo protector y mi gloria, Tú mantienes erguida mi cabeza.

7. Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene. No temo a la multitud innumerable, apostada contra mí por todas partes.

8. ¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío! Tú golpeas en la mejilla a mis enemigos y rompes los dientes de los malvados. ¡En Ti, Señor, está la salvación, y tu bendición sobre tu pueblo!

9. Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor, Tú, que en la angustia me diste un desahogo: Ten piedad de mí y escucha mi oración.

10. Me acuesto en paz y enseguida me duermo, porque sólo Tú, Señor, aseguras mi descanso.

11. Tú proteges a los que aman Tu Nombre, y ellos se llenarán de gozo.

12. ¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es Tu Nombre en toda la tierra!

13. Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas tus maravillas.

14. Yo confío en Tu misericordia: que mi corazón se alegre porque me salvaste. ¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido!

15. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en Ti. Yo digo al Señor: “Señor, Tú eres mi bien, no hay nada superior a Ti”.

16. Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: El está a mi lado, nunca vacilaré. Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en Tu presencia, de felicidad eterna a Tu derecha.

17. Yo te amo Señor, mi fuerza, Señor, mi roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos.

18. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.

19. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida ¿ante quién temblaré?

20. El se entregó a Mí, por eso, yo lo libraré; lo protegeré, porque conoce Mi Nombre; Me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré; le haré gozar de una larga vida y le haré ver mi salvación.

21. Guarda tu lengua del mal, y tus labios de palabras mentirosas. Apártate del mal y practica el bien, busca la paz y sigue tras ella.

Sea que Dios es un poder externo al alma o conciencia humana, o un poder interno; para que el mismo opere sobre nuestra vida en forma benéfica, primero debemos creer en su existencia y segundo confiar en su permanente presencia y protección.

Tal vínculo, a su vez, sólo se mantiene si nos dedicamos a sembrar el bien, porque en esencia Dios es el Bien. Esto significa ayudar y no dañar a todos los demás seres. Amar y no odiar.

Cuando nuestra mente consciente cumple con esta regla, se genera una potente fuerza protectora desde nuestro subconsciente profundo, que guía todas nuestras acciones y nos previene de todo mal. De modo que, mediante nuestros actos comprometidos con el bien, y con distintas formas de servicio a la comunidad, y respetando todas las formas de vida, accedemos a una fuente constante de bendiciones, que nos permiten renovar nuestras alegrías.

Tanto en los textos sagrados, en la historia, como en las observaciones personales que podamos realizar, sobre la vida cotidiana que nos rodea, el bien siempre resulta premiado y el mal castigado. ¿Por qué? Debido a que existe un poder inmanente e inherente sobre la realidad, que mantiene el orden sobre todos los seres y todas las cosas. Podemos llamar Dios o Bien Superior a este poder. Su influencia es permanente y constante. Cuando transgredimos éste orden, acabamos mal. Así sea en forma individual o en colectivo.

PARA ENCONTRAR SABIDURIA

1. Sólo a mi Señor temeré todos mis días, Él es mi Santo y Salvador. En Tus justas manos Padre, está mi juicio. Yo siempre Te temeré, y Tu sabiduría nunca me abandonará… ¿Qué saber más alto hay, que saber que existes y alabarte con el corazón repleto, por el toque de Tu Santo Gozo?

2. De todo mal me apartaré y en mi intenso amor por Ti, me convertiré en perfecto indiferente, a todas las tentaciones que nacen de la oscuridad y a ella vuelven. ¿Qué mayor inteligencia hay en la vida, que evitar todo mal?

3. Mi Señor me dice día y noche: “usa mi poder que está en ti, ayúdate y ayuda a otros, sánate y sana a otros, establece mi reino, porque Yo estoy contigo”.

Todos somos parte de Dios. Si aceptamos nuestra parte en Él, seremos capaces de asumir el compromiso de contribuir para que el mundo se convierta en un lugar mejor, más justo y más compasivo. Muchos soñamos con el Reino de Dios sobre la Tierra, olvidando que tal reino sólo será posible cuando muchos hagan el mismo esfuerzo correcto, para reemplazar todo odio y violencia, por amor y paz.

Nos encontramos en una lucha permanente, en una guerra constante, entre el ideal y el sometimiento a la barbarie de la codicia. La adicción por el dinero destruye la salud mental y física de millones de personas, contamina y destruye la vida en todo nuestro planeta.

El sistema que nos hemos creado, no ha nacido de nuestra Conciencia de Dios, sino de nuestra conciencia contaminada y envenenada por el egoísmo y la ciega codicia. Esto crea condiciones para que nos matemos los unos a los otros. Un mundo así, continuará indefinidamente, hasta que un número suficiente de habitantes se rebelen y cambien el modelo del sistema basado en egoísmo por otro basado en compasión. Esto no es imposible. El mundo está en nuestras manos y en ningún otro poder externo a nosotros mismos. No sucede, porque no estamos dispuestos a hacer el esfuerzo, porque nos conformamos con sobrevivir al mal y no deseamos enfrentarlo en nuestro interior.

REPASO II

Debes elegir una de estas afirmaciones y adaptarla a tus necesidades y practicarla, una y otra vez, una y otra vez. Cuando experimentes que la paz te inunda, al día siguiente, puedes incorporar otra afirmación. Al sentir la concentración intensa fluir en tu ser y poco antes de terminar la práctica, tensa y relaja suavemente la zona enferma, mientras repites la afirmación. Mentalmente visualiza como se inunda de luz divina esa región de tu cuerpo, como vibra la energía allí y como huyen las sombras de la enfermedad de tu cuerpo. Imagina entonces, sin abandonar la afirmación seleccionada, como la energía cósmica penetra por tu bulbo raquídeo inunda tu cerebro y fluye por la columna, por el interior de la médula hacia la zona oscura de tu cuerpo, disolviendo en luz toda enfermedad…

Antes de finalizar la práctica, concentra la luz y tu paz en la región enferma, siente el hormiguear de la energía vital allí. Cada vez, con total determinación di “¡vete de mi cuerpo, enfermedad, sal y no vuelvas!”.

Lo posible y lo imposible no están afuera, están como formas del pensamiento en la propia mente. Lo posible nos salva, lo imposible nos mata. Mediante la fe constante muchos pequeños posibles sumados, van deshaciendo la frontera de lo imposible, hasta que llegue el día en que la idea de lo imposible haya desparecido por completo de tu mente.

PARA EL ÉXITO

1. “Hago mi parte, haz Tu parte, Dios, en mí!

2. Hago una cosa por vez, concentro mi poder de vida en una meta por vez, no cedo hasta concretar el objetivo anhelado.

3. Mi voluntad de orden, inunda mi vida y de mí, el orden irradia.

4. Renuncio a lo que me debilita, practico lo que me fortalece.

5. Hago públicos mis planes, cuando son concretos y están en marcha.

6. Padre, haz que mi voluntad encuentre y provea lo que hoy necesito

7. Aumentaré los efectos de mis sonrisas sobre otros y quitaré las causas de toda incomprensión.

8. Cambiaré yo ante la desarmonía, y así quitaré de otros, toda desarmonía.

9. Mis planes mantengo en secreto, hasta convertirlos en éxito seguro. De esta forma muestro a otros sólo mi fortaleza, mientras que a solas enfrento y me deshago de mis errores y debilidades.

CAMBIANDO DESÁNIMO POR ANIMO

1. Señor Tú eres mi fuerza, Tú bendices cada uno de mis días, por eso con alegría me levantaré para recibir con entero gozo tus buenas nuevas y con mis risas desharé toda pena.

2. Tu paz es conmigo, olvidaré todo dolor y celebraré hoy tener vida y ser sano, vivo y sano soy, dos veces bendito por Ti soy mi Señor.

3. Me arrepiento por mis errores y pago mis deudas, levanto mi frente y mi Alma ruge de Occidente a Oriente y todo el planeta se estremece.

4. Tu Justicia todo lo envuelve, por eso hago mi parte y en Ti confío Padre. Llega la noche y mi sueño es dulce y tranquilo, sé que Tú no dejarás que me falte pan en el nuevo día.

5. ¡Ten ánimo hijo, Yo estoy contigo, a tu lado siempre Yo estoy!

6. Padre ven a mí, envuélveme con Tu Espíritu por dentro y por fuera, caigan todos los enemigos a mis pies, sean vencidos todos los obstáculos.

7. Desde lo más íntimo de mi alma brotan frescas carcajadas que deshacen las más adversas circunstancias.

8. Despierto a la Totalidad, todo lo puedo, todo lo soy.

9. Invoco a Aquel Gran Ser Creador del Universo, quiera Él iluminar mi mente, liberar mi corazón y hacer progresar mi suerte.

Esta serie de afirmaciones peca de religiosidad. Son a modo de ejemplo. Si usted no cree en Dios, puede armar afirmaciones basadas en efectos o reacciones psicológicas precisas. Si usted se encuentra desanimado, intente recordar un momento de gran alegría en su vida y repita “todo pasa, todo vuelve, mi pesar se irá, mi alegría volverá”. Si usted no puede superar el mal momento que está atravesando, vea que todo es pasajero. Separe lo que pasó, lo que depende de otros, de lo que usted está experimentando y verá que puede modificar con mayor facilidad su estado de ánimo.

No piense en lo que usted perdió y en lo que ahora no tiene, concéntrese en que se encuentra vivo y en que todo puede cambiar, en que usted posee la fuerza para hacer que su vida vuelva a funcionar a plena potencia. Si usted quiere, usted puede.

Si usted se encuentra gravemente enfermo, no piense todo el tiempo en la enfermedad y todo lo que ha perdido por su causa. Concentre su mente y esfuerzo en todo lo que todavía puede hacer.

Use las afirmaciones para remover la memoria activa de enfermedad en el interior celular. Ejercite su cuerpo, concéntrese en actividades físicas y mentales positivas.

Recargue su cuerpo de energía mediante hábitos sanos y a su mente de voluntad, mediante técnicas de concentración. Esto incrementará su fuerza física y psicológica.

La enfermedad y todo desánimo, lo debilitan; para oponerse usted debe hacer lo contrario, buscar fortalecerse. Si usted sufre de una enfermedad del corazón, de una pareja que perdió, comprenda que usted no puede decidir por la otra persona. Si lo desea, haga todo lo que crea adecuado para recuperar a esa persona amada y pedir perdón si fue usted quien se equivocó. Y sepa aceptar que la otra persona es totalmente libre de rechazarlo y no perdonarlo. Si esto es así, haga su entierro, viva su luto y aprenda la lección. No es bueno, que usted dependa de otra persona para ser feliz y sentirse pleno. Aprenda a convivir con usted mismo, no busque huir mediante la compañía de otros.

CONTRA PENSAMIENTOS OBSESIVOS

1. No deseo mal, no recibo mal, en mi interior mi paz me doy.

2. Como agua cayendo de una canilla, dejo mis pensamientos fluir y alejarse del foco de mi conciencia.

3. Me concentro en la quietud de todos mis pensamientos.

4. A nada ni a nadie deseo poseer, dejo todas las cosas fluir y fluyo con ellas.

5. Me desconecto de todo pensamiento, libre soy, en inmensidad me sumerjo.

Aquí se hace referencia indirecta a la técnica de Vipassana. Todos los seres humanos padecemos algún grado de enfermedades mentales, de perturbaciones sobre nuestros pensamientos. Llamamos enfermedad mental a una intensidad más alta y permanente de estas mismas perturbaciones.

Todos podemos atravesar esa frontera en cualquier momento de nuestras vidas. Conocer el funcionamiento y los efectos de una técnica de control mental y emocional, como Vipassana, nos ofrece una ventaja, en esos momentos que la cordura y el sentido común parecen extraviarse.

Se venden millones y millones de calmantes y psicofármacos por mes en las farmacias y droguerías de todo el mundo. Esto nos indica que las perturbaciones mentales son un mal en crecimiento sobre nuestra sociedad. Pero, los medicamentos no reestablecen el equilibrio normal del cerebro, lo que crean e inducen, es un efecto de sueño químico, con el efecto colateral de una disminución de las capacidades de percepción y cognitividad.

En cambio, la técnica Vipassana, cuando no se trata de enfermedades cerebrales crónicas, permite la recuperación del funcionamiento mental normal y deshace progresivamente todas las obsesiones, las deformaciones emocionales y los pensamientos irracionales. Relaja, descansa y recicla el cerebro.

Elimina el estrés, deshace las tensiones físicas y tranquiliza el pensamiento, permitiendo disfrutar de una mayor sensación de bienestar y paz interna. Es una terapia eficaz y natural, sin ningún daño colateral. Hoy, millones de personas padecen adicción al alcohol, las drogas y psicofármacos, alterando el funcionamiento normal de sus cerebros. La técnica Vipassana es una solución y esperanza concreta, para retornar a una vida normal y productiva. También puede ayudar en la recuperación de lesiones cerebrales, que conservan como secuela todos los que hayan padecido adicción a una droga como la cocaína. Millones de personas enfermas y en recuperación en todo el mundo, pueden beneficiarse de esta técnica, en la medida que se les enseñe correctamente y la practiquen diariamente.

Las Afirmaciones permiten el empleo de tecnología digital como auxilio externo. Pueden grabarse las órdenes audibles y al acostarnos para dormir, dejar encendido el aparato reproductor al mínimo volumen que seamos capaces de percibir. De esta forma mecánica externa, el cerebro continuará recibiendo la orden durante el trance del sueño. Es importante que la grabación sea realizada con nuestra propia voz y no con la de otro, para que nuestra mente subconsciente reconozca que la orden es emitida por nuestra voluntad consciente, directamente. En la medida que la tecnología progrese, será posible grabar las ondas cerebrales que se producen al oír estas grabaciones o al emitir internamente las órdenes mentales o afirmaciones, y luego inducirlas electrónica y digitalmente, al cerebro humano, para que las reproduzca automáticamente. Estamos cerca de poder dar este paso.

Asimismo, las Afirmaciones pueden ser adaptadas en forma de cánticos. El principio es el mismo, deben comenzar en tono alto para ir descendiendo y repetirse indefinidamente. El ritmo atrae la atención de la mente y el cerebro se sincroniza con la melodía, en ciclos internos de tensión y relajación acompasados. Lo que disminuye el estrés. En el caso de los cánticos, lo ideal es realizarlos entre varios, con una mezcla de varios timbres de voz, desde lo más bajo a lo más alto.

Aquí se utiliza el vínculo psicológico entre nuestro “yo” y el de otros. No somos, lo que somos, sólo en función de nosotros mismos, sino también de los otros y en respuesta a las fuerzas actuantes sobre el entorno inmediato. Estas fuerzas integran nuestra estructura de percepción y son útiles cuando se desea cambiar un estado de conciencia por otro. La fuerza del conjunto ayuda, cuando el sujeto se encuentra obstaculizado internamente, por encima de su propia fuerza de voluntad. Lo externo, al ser reconocido como diferente de lo interno, permite que tenga lugar una reacción más intensa en la mente bloqueada. Nuestra sociedad, utiliza negativamente este fenómeno, mediante la manipulación de masas. Los cánticos o afirmaciones colectivas, multiplican e intensifican el efecto sobre los individuos.

El cántico de “OM”, debe realizarse también en esta forma. Cuando experimentamos angustia, depresión y falta de atención en nuestras actividades, podemos buscar un lugar solitario. La ducha, es un buen lugar para esto. Allí podemos practicar el cántico. Se respira profundamente. Al emitir a viva voz, con todo nuestro poder tonal el “OM”, debemos concentrar toda nuestra energía en el acto y hacer vibrar nuestro pecho y cerebro, y todo el cuerpo en conjunto.

Es decir, el cántico no proviene de la garganta y las cuerdas vocales solamente, sino que canaliza y concentra todas nuestras energías físicas y mentales. Es la liberación de la potencia de nuestro ser interno completo. Así lo debemos sentir y así lo debemos hacer. No se trata de una expresión devocional, sino una liberación de poder contenido. Una presión de nuestra existencia sobre todo el universo. El cántico debe decir “OOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMM”, y repetirse cada vez más fuerte y poderoso, para luego ir bajando la potencia del tono y diluirse en nuestro interior como fuerza mental. El cántico no es un ruego, es una concentrada orden interna sobre todas las fuerzas exteriores, haciéndolas retroceder ante nuestra voluntad. Es la forma correcta en que se lo debe experimentar.

No es nuestro yo identificado con un cuerpo mortal el que lo emite, sino el Ser que se manifiesta a sí mismo como el cosmos completo. En todas las culturas conocidas, los guerreros y soldados, apelan a cánticos y a expresiones sonoras, para darse valor e infundir terror sobre sus enemigos. El principio es similar, al del cántico de “Om”.

CONTRA CORAZONES ATORMENTADOS

1. Frente a la separación, elijo la unión.
2. Ante los defectos, alabo las virtudes.
3. Asediado por las mentiras, me afirmo en mi verdad.
4. Atacado por las espinas del odio, acarició los pétalos del amor.

Las enfermedades físicas son múltiples, las mentales de causa orgánica o psicológica, también son múltiples. Mantenerse sano y apto para el trabajo sobre el mundo, es una pelea diaria. Las Afirmaciones consisten en el poder concentrado de nuestra voluntad, para orientar nuestros pensamientos espontáneos y controlar nuestra emocionalidad.

Debemos comenzar con la fijación de una idea, que contenga una base verdadera. Luego simplificar esta misma idea, en una orden verbal y repetirla mentalmente, hasta que podamos sentir que todo nuestro cuerpo vibra con ella en respuesta. Siempre se trata de cambiar la polaridad de un estado mental o una reacción emocional, pasando de un aspecto negativo a otro positivo.

Al cuerpo podemos controlarlo con los químicos, las funciones cerebrales también podemos controlarlas en forma química, pero al pensamiento, sólo mediante concentración de la atención y la voluntad, podemos controlarlo. Porque no se trata de pasar de la conciencia a la inconsciencia o viceversa, sino de sostener un flujo de percepciones en una única dirección durante tiempo prolongado. Y hacerlo mediante uno mismo, no mediante un agente externo.

PARA EL PERDÓN

1. Que todos mis enemigos se arrepientan del mal que me han hecho. Puedan, ahora, ver en sus acciones, el mal que a ellos mismos se han hecho y renunciar a sus malas obras.

2. Que el amor y perdón de lo Alto, sea el escudo y arma contra todos los que sin causa me odian y pueda yo siempre pedir perdón y reparar mis faltas, ante todo odio hacia mí, que esté justificado por mis incorrectas acciones.

3. Que el Todopoderoso Bien que hay en todo ser, le muestre a cada uno y a todos, que no hay bien para nadie en el odio, ni para ellos mismos y que la verdadera paz sólo se nutre del amor sincero y pleno.

4. Que mi venganza por todo daño recibido, sea siempre el completo arrepentimiento de todo aquel que cometió falta.

5. Que pueda siempre regar en el desierto del odio la semilla del amor, así pueda éste convertir en fértil valle el más árido desierto.

6. El odio se vale del mentir, robar y matar para completar sus fines; así se pierde la razón y la conciencia se condena. Desandar el camino del odio, es dar compasión en la humildad del amor.

7. Que todos los seres que odian, ahora se arrepientan. Que todos los seres que odian, ahora vean en el odio a su único enemigo. Que todos los seres injustos, ahora conozcan que mediante sus acciones el odio se multiplica. Que todos los seres que odian, puedan convertir en compasión la causa de su odio. Que todos los seres que odian, ahora puedan saber que la ignorancia es la raíz de todo odio. Que todos los seres que odian, ahora tengan y sientan paz y el amor los bendiga y cure. Que todos los que odian por causas justas, ahora renuncien a la injusticia del odio y pidan ser justificados por la piedad de la compasión y laven así todas sus faltas y sean para bien de todos, totalmente perdonados.

8. Que todos los seres que odian, vean siempre delante de ellos, las completas consecuencias de sus acciones y encuentren en ellos mismos la fuente de todo mal que los persigue y maldice.

9. Que toda acción alimentada por el odio, inmediatamente sea recompensada por el triple de su propia medida. Que la autodestrucción siempre sea, la retribución de todo odio. Y el arrepentimiento oportuno, la única vía de salvación ante la propia condena.

10. Que todos los seres que hayan sido perdonados por lo Alto y aún así no se arrepientan, que inmediatamente sean reclamados por el juicio de todas sus malas obras, y perezcan. Porque el perdón llega no por salvación, sino por total condena contra toda fuente de odio e injusticia que hay sobre el mundo y el cosmos. Cuando el amor perdona, no lo hace por debilidad; detrás del perdón llega la decisión final.

11. Sea siempre la paz plena, el camino del amor y no el arrepentimiento, por las faltas cometidas. Y abandone toda la Humanidad la enseñanza del odio para unirse en amor y perdón, entre los unos y los otros. ¡Si Dios quiere, por Dios, que así sea!

El buda Gautama y Jesús el Cristo, son los maestros de la compasión, el amor y el perdón. No existe mayor poder que perdonar a los enemigos. Porque la total destrucción de los enemigos se encuentra en el perdón y no en la venganza. Uno no perdona en su corazón para destruir a los enemigos, pero al hacerlo, descubre siempre que ha destruido la verdadera causa de la continuidad del odio. Y todos los que han sido perdonados y se resisten a recibirlo, pronto ven que han quedado injustificados y son diezmados por las consecuencias justas de todas sus injustas acciones acumuladas. Todo perdón invierte la fuerza del mal contra sí misma.

SALDANDO DEUDAS

Toda acción tiene consecuencia. Así la sumatoria de todas nuestras acciones individuales y colectivas determina nuestro destino futuro, el cual no es incierto sino seguro. Sin embargo, la ley puede ser cumplida y al mismo tiempo la persona que cometió la falta liberarse del pago por la misma. ¿Cómo es esto posible? Si otra persona, por amor a un tercero, acepta cargar con el precio y paga la deuda, el peso de uno pasará al otro y el primero se salvará. De esta forma, hasta la muerte puede ser burlada, si alguien da su vida por amor al amigo. La muerte no se irá con las manos vacías, pero no se llevará a quien vino a buscar.

Este principio opera de muchas formas diversas y podemos verlo en acción cuando otro paga la deuda al banco por otro y así lo salva de que le rematen su casa. A nivel espiritual, no resulta entonces imposible que una persona, que ame lo suficiente a todos, pueda cargar con la culpa de todos y acepte pagar el precio por todos. El ejemplo de éste potencial humano, se hizo carne en Jesús, él pudo pagar el precio por nuestras culpas, no por ser de origen divino, sino porque pudo humanamente amarnos a todos por igual, sin egoísmo alguno. Eso sí, el título de todas las hipotecas quedó en sus manos y él podrá decidir qué hará con la casa de cada uno, cuando así finalmente lo decida y vuelva.

Podemos siempre poner en duda la divinidad de Jesús, pero nadie puede dudar de su plena humanidad y su capacidad de amarnos y perdonarnos. Cuando negamos su divinidad, negamos el potencial de Dios en cada ser humano, pero cuando negamos su humanidad, negamos el potencial de amarnos los unos a los otros, sin más razón que la compasión y el perdón.

Los que rechazan el sermón de la montaña, no son ateos, son enemigos acérrimos de Toda la Humanidad unida y en paz. Los que celebran su ateísmo, no hacen sino añadir odio, a la larga lista de aflicciones que baña en dolor el corazón del mundo. Es licito dudar de la existencia de Dios, si uno lo está buscando; es deshonesto negar e ir contra el amor y la paz para todos. Si el alma humana y Dios son uno, hay mal sobre la faz de la Tierra, porque el hombre todavía se complace en el sueño del mal y no ha aprendido a despertar a la realidad del bien. Es el ser humano y no Dios, la fuente interna de todo el acontecer. El mal está en la mente, es un defecto creado sobre la percepción directa de realidad, en apego al falso placer que el mal brinda. Porque el hombre conoce el bien y el mal, es más que Dios; en el sentido que puede ser uno con Dios siempre o ir contra sí mismo. Cielo y abismo forman parte de la condena, por no renunciar al orgullo de su falsa gloria.

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Todos provenimos de una misma fuente. Puedes llamarla Dios, Absoluto, Ser, Uno Mismo. Cuando logramos reintegrar nuestro consciente con éste sustrato de existencia, nuestro cuerpo y mente se armonizan naturalmente, se sincronizan y la salud se recupera. Los métodos para operar esta reintegración, son diferentes vías para la recuperación de la vitalidad y la destrucción de la enfermedad, mediante la concentración del poder de la mente. Lo esencial es creer, para querer y luego así poder. Mientras que el ejercicio, es el tonificador principal del cuerpo, el mundo de nuestras creencias, asociado con el poder de nuestra voluntad, es la palanca, para materializar cambios sobre la realidad de nuestro cuerpo físico y nuestros estados de conciencia. La combinación de ambos métodos nos asegura una salud perfecta y larga vida. ¿Podemos desear más?

Budjo Maitreya

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