83 – Cómo cargar las afirmaciones-oraciones

afirmaciones

AFIRMACIÓN DE LA SEMANA

Extenderé las alas de luz de mi amor y buena voluntad, dondequiera aniden las sombras de la incomprensión, la mentira y la maldad.

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imagen3MEDIANTE LA PALABRA CAMBIA EL PENSAMIENTO Y MEDIANTE ÉSTE LA REALIDAD

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barraTu cerebro produce 80 mil pensamientos por día. Esta Fuerza es la esencia de tu Ser y destino, controlarla depende de poder silenciar la mente y reprogramar las impresiones subconscientes.

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META

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viene de la anterior lección

Cómo cargar las
Afirmaciones-Oraciones

Cada palabra cargada de poder del Verbo, se proyecta mediante la voluntad, la emoción y la razón. Según la persona y las circunstancias, nos mostramos más inclinados hacia la acción, la imaginación, la emoción o la reflexión.
1) Afirmaciones que utilizan la voluntad, deben cargarse de inflexible determinación.
2) Afirmaciones que se proyectan mediante emociones, deben estar impregnadas de devoción.
3) Afirmaciones a través de la razón, deben saturarse de clara y correcta comprensión.

El método es la intensidad de la concentración de los pensamientos, durante el tiempo de las afirmaciones, la continuidad y la repetición diarias.
Muchos prueban estas técnicas un par de días o semanas, para remover obstáculos creados por sus mismas mentes, actuando incorrectamente durante años o décadas, creando hábitos de malos pensamientos y resultados (acciones, enfermedades, mala suerte). Por eso, las afirmaciones deben cargarse intensamente de nuestra energía de vida y fe, invocando la fuerza de Dios, para remover años de malos hábitos en nuestros pensamientos-acciones, de modo que las bendiciones puedan llegar. Debe practicarse constantemente hasta que el cambio positivo deseado tenga lugar y no claudicar.
Para autocurarnos, debemos concentrarnos en los infinitos poderes de nuestra Alma, llegando a nuestros cuerpos mediante nuestras mentes y no en la enfermedad, porque esto debilitará nuestra fe y su poder de sanación.
Para superar las enfermedades, debemos afirmar la conciencia de salud; para vencer el defecto de la ira, la conciencia de la paz; para destruir las debilidades, la conciencia de la fortaleza.
La atención debe fijarse en la cualidad opuesta, a la que se desea internamente vencer y reemplazar. Cada una de estas cualidades se expresan y mantienen activas en nuestras vidas, por el poder de nuestros pensamientos y hábitos.
Los médicos materialistas al ponerse en contacto con escritos semejantes a éste, reaccionan infantilmente con la burla. Se encuentran tan acostumbrados a las definiciones y soluciones complejas, que han perdido la percepción de las verdades simples y su aplicación.
Se han realizado múltiples experimentos científicos, respecto al poder curativo de la alegría y se ha comprobado que, las emociones positivas, son capaces de producir un efecto reparador en el cuerpo humano, haciendo retroceder incluso enfermedades terminales, como el cáncer.
Los médicos materialistas creen que todo el fenómeno de la vida, completo, responde a una relación de causa-efecto neuroquímica, y que la conciencia es resultado de reacciones de transacción entre las moléculas. Hasta el presente, no han logrado explicar quién regula los miles de millones de transformaciones químicas, que ocurren por segundo en el cuerpo humano, qué es y de dónde proviene esta inteligencia, ni cuál es su naturaleza y origen.
Porque las transformaciones químicas totales, se cumplen siguiendo un orden preestablecido, y basta la repetición de fallas, para que todo el organismo muera. Y esta inteligencia asombrosa de nuestro cuerpo, está íntimamente conectada con nuestra voluntad consciente, en la medida que la ejercitemos. Podemos estimular o hacer disminuir su actividad y eficiencia, según las interacciones con nuestra voluntad consciente. Una técnica para desarrollar esta capacidad, es la de repetición de afirmaciones o palabras, hasta que las mismas son metabolizadas por nuestro organismo y conciencia.
Al practicar las afirmaciones debe prestarse atención al enfoque psicológico concordante con la clase de afección que deseamos combatir. Las enfermeras en los hospitales respetan un código de conducta, dentro de su entrenamiento profesional y así tratan con dulzura, comprensión y alegría a pacientes que padecen cardiopatías o distintas formas de cáncer; mientras que pacientes que se han roto las piernas, son tratados con suma vehemencia, en forma de órdenes, para ayudarlos a superar sus impedimentos psicológicos que se fijan en patrones de pensamiento como “no puedo mover mis piernas”.

Nuestra Mente,
Sanadora y Destructora

Al quebrarse la salud, por nuestros errores presentes o pasados, caemos en la tentación de poner nuestra fe del lado de la enfermedad y su poder para matarnos, que en la posibilidad de sanarnos. De esta forma, permitimos que la enfermedad se convierta en un hábito mental, como físico.
Personas estresadas, hiperactivas y aprehensivas, son fácil víctima de esta tendencia.
Cada pensamiento de felicidad y dolor, deja un surco sutil en nuestras neuronas, nos hace más fuertes o débiles, abriendo las puertas de nuestras vidas hacia el bienestar o las enfermedades. Científicamente, los pensamientos y sensaciones repetidos, establecen conexiones físicas entre las neuronas, lo que permite la fijación ininterrumpida de los mismos, amplificando en el tiempo, los efectos acumulados.
Nuestras ideas-hábitos, de salud o enfermedad, influyen poderosamente sobre nuestras vidas. Más rebelde es la enfermedad, más hundida está su raíz en nuestro subconsciente.
Estas raíces, deben ser quemadas con intensas afirmaciones opuestas en la mente subconsciente, que actúa siempre en automático. Cuando se logra, se produce el cambio en el consciente. Y cuando la afirmación es aún más concentrada y poderosa, despiertan los poderes de la mente súper consciente que expresan la conciencia y poderes del Alma.
La atención no debe desviarse, cada vez que suceda, debe ser reconcentrada en su objetivo, una y otra vez, una y otra vez, hasta que la conciencia se sumerja por completo, en la palabra y significado de la afirmación.
Con concentración y fe, las afirmaciones son poderosísimas. Debe alcanzarse el estado, en que la afirmación se libera de toda duda e incertidumbre y absorbe a la mente por completo.
Paciencia y repetición son claves para el éxito en estas prácticas.
Afirmaciones contra enfermedades físicas o mentales crónicas, deben repetirse con continuidad, intensidad, frecuencia y profundidad, hasta convertirse en convicciones intuitivas de la conciencia.
El poder de nuestras Almas, es capaz de modificar “la hora señalada”, de la muerte del cuerpo físico, en cada uno de nosotros.
Estas experiencias parecen completamente extrañas para toda persona que no conoce técnicas de concentración y meditación. Si se las practica, se transforman en habituales y no ocasionan desconcierto, desconfianza o perplejidad. La experiencia directa fisiológica, al practicar técnicas psicofísicas, nos permiten verificar la verdad de la integración entre cuerpo y mente. Así, aprendemos fácilmente, que mediante la concentración mental, podemos modificar el estado de salud del cuerpo.
Algo que saben los atletas, aunque lo aplican de otra forma. Concentran la atención, en desarrollar sus músculos y así gozan de una mayor salud. No concentran directamente sus pensamientos, para armonizar sus órganos vitales y aliviarlos de la tensión constante del estrés. Son métodos diferentes de concentración, con resultados similares.

La Voluntad Puede,
Más que las Circunstancias

Durante la segunda mitad del Siglo XX hubo un apego mental excesivo a conceptos científicos deterministas: su mayor expresión fue el lenguaje genético, la programación previa con la que nacemos, definida en el instante mismo de la concepción. De este modo, la idea que las circunstancias pueden más al hombre, que éste a las circunstancias, inundó muchísimas mentes, vidas y conductas. Se cedió a la tentación, de dejar la historia en piloto automático.
Desde hace poco, sabemos que en los primeros meses de vida, el número de conexiones neuronales o sinapsis, aumenta unas 20 veces. No hay suficientes genes en la especie humana para establecer tantas conexiones. Por lo tanto, las experiencias, el intercambio de señales y estimulaciones entre el cuerpo, sentidos y cerebro del bebé, fortalecen las sinapsis y su incremento. Las sinapsis son conexiones entre las neuronas que permiten el desarrollo, de las distintas regiones cerebrales, asociadas a pensamientos y a los potenciales de la mente consciente.
O sea, los genes de papá y mamá, determinaron las conexiones básicas y fundamentales de nuestros cerebros y lo harán en nuestros hijos. Y el verdadero timón del desarrollo lo tienen las primeras experiencias de la infancia, que inciden directamente en la forma en que se conectan, físicamente, los circuitos neuronales del cerebro.
Cada estado consciente, tiene un correlato con estos circuitos, tanto desde el pensamiento altamente abstracto como los variados aspectos de la inteligencia emocional.
La estimulación externa e interna, con la concentración del pensamiento y la emoción, refuerzan estos circuitos y abren nuevos, incluso reemplazan unos por otros.
Cada red sináptica tiene su correlato neurofisicoquímico. Es decir, su activación genera sustancias que facilitan la permanencia de actividad de esas redes y el sostenimiento de un particular estado de conciencia.
El flujo de información hacia y desde el cerebro (la relación entre la percepción de sí y el mundo externo) canalizada mediante un contexto emocional, estimula poderosamente el circuito neuronal afín, mientras que la simple información, apenas causa leves excitaciones en la estructura cerebral.
Toda información con contenido afectivo, se imprime profundamente en las sinapsis y crea huellas neuronales, senderos, por donde los pensamientos fluyen entre corrientes electroquímicas.
Las experiencias repetitivas, actúan cambiando la estructura del cerebro y van dominando su potencial arquitectura.
Siendo lo emocional el elemento de fijación de los estados mentales y la información, las experiencias continuadas de temor y estrés, pueden crear cerebros traumatizados desde la infancia a la adultez. Y también los adultos, bajo la presión de experiencias repetidas e intensas, pueden sufrir alteraciones leves, medias e intensas sobre sus sinapsis.
Una hormona como el cortisol, asociada al estado de estrés, liberada durante tiempo prolongado, causa el efecto de un baño de ácido en el cerebro. Sobre todo en la niñez. Así, los cerebros de estos pequeños que viven la experiencia del maltrato, quedan con zonas cerebrales relacionadas a las emociones, hasta un 30%, más pequeñas que en niños normales, es decir emocionalmente bien tratados. Esta reducción de zona activa, además padece de una menor red sináptica. Es decir, el cerebro se torna casi inválido, para recibir determinada gama de emociones-pensamientos-acciones. Pasarán esas personas por la vida, privados de poder alcanzar determinadas percepciones conscientes.
Ejemplo claro de esto, son recientes investigaciones sobre adultos maltratados en su infancia, con la región del hipocampo (ligado a la memoria), más pequeña. Supuestamente, los efectos tóxicos del baño de cortisol, causaron el problema.
Niveles altos de cortisol en la infancia, entre los años vulnerables de 0 a 3 años, aumentan las sinapsis cerebrales vinculadas con el estado de alerta máxima cerebral, al menor síntoma de estrés, se desencadenan nuevas producciones de cortisol. Esto hace, que el niño, se comporte hiperactivo, con gran ansiedad e impulsivo, con bajo nivel de inhibiciones.
Esto es sólo un ejemplo, de nuestro funcionamiento neurosináptico, ya conocido por los yoguis , desde hace unos cinco mil años a la fecha.
Cuando empecé mis prácticas, ya a los 18 años comprendí estas relaciones, al experimentar con la parte electroquímica de mi cerebro. Fue entonces, cuando desarrollé técnicas para la estimulación de la inteligencia natural humana (inteligencia natural humana incrementada), que veremos más adelante. Mediante estas técnicas, cerebros maltratados pueden normalizarse y cerebros normales pueden expandirse. Conducir la capacidad mental de un coeficiente de 135 a 180, 200, 250 o más, rompiendo los límites de la conciencia humana ordinaria, es factible…
En esa época, 27 años atrás al tiempo en que esto escribo, comprendí que estas técnicas serían fundamentales para que la especie humana pueda sobrevivir a la competencia vital, que se originará con la activación de la inteligencia artificial en el presente Siglo XXI; sobre todo, por su interasociación con los softwares que, en esa época, intuí se desarrollarían para conectividad de la interfaz neuronal-binaria.
El desafío es que, no se obtienen resultados, en ambientes donde no reina el estado emocional del “amor de los unos por los otros”.
Toda esta explicación es para poder decir: tus pensamientos conscientes, repetidos, reforzados diariamente, se imprimen en tus sinapsis, al activarse éstas, producen sustancias químicas en tu cerebro, hormonas y neurotransmisores. Si el pensamiento-emoción es suficientemente intenso, se imprime en tu subconsciente, que al igual que la respiración y los latidos de tu corazón, siguen manteniendo en automático el estímulo. Si te autosugestionas que estás enfermo, aunque seas sano, llegará el momento que caerás enfermo.
Una fuerza de voluntad, de una imaginación y fe, pulverizadas por pensamientos-emociones equivocados, demoran cierto tiempo en ser revivificados. Los pacientes crónicos, tienen la enfermedad grabada en sus predominantes redes sinápticas, afectando la conciencia y memoria de las células neuronales.
Si el hábito de enfermedad demoró en establecerse, el hábito mental de la conciencia de la salud, necesita también de su tiempo para reponerse.
No bastará decir “estoy sano”, porque el pensamiento subconsciente de enfermedad estará por debajo. Hay que concentrar hasta la última gota de energía y conciencia, para ir por debajo del pensamiento consciente y quemar las semillas de la enfermedad en la región subconsciente de la mente. Nuestras afirmaciones de salud, deben estar cargadas de un máximo de energía, capaz de disolver todo pensamiento contrario. Nos ha enfermado nuestra fe, actuando en contra, nos sanará cambiar a favor nuestra misma fe y reforzarla al máximo, con la concentración de nuestra energía y deseo de vida, para vencer.
Para imprimir de energía vital, de vida, nuestra fe, debemos intensificar nuestra reflexión sobre el significado de nuestras afirmaciones y realizar su verdad en nuestro ser. Es decir, que palabra, idea, pensamiento, emoción, mente y conciencia, se hagan una sola percepción con nuestro yo. En ese momento, la afirmación ingresa al subconsciente y puede modificar la programación de enfermedad que afecta nuestros cerebros, mente, y cuerpos.
La concentración en la salud deber ser tal, que no puedan ingresar pensamientos contrarios. La atención debe permanecer enfocada en la salud y resistir todo asalto.
La mente concentrada, tranquila y positiva, emite pensamientos y ondas cerebrales características, que refuerzan las condiciones internas de salud psicofísica, el sistema endocrino, el inmunológico y los niveles de inteligencia analítica, sintética, emocional y espiritual.
En cambio, la frecuencia de enfermedad está asociada con desconcentración, intranquilidad y pensamientos negativos, que se densifican en distintos niveles de dolor y padecimiento psicofísico, conduciendo a la autodestrucción del equilibrio vital y colocando en riesgo de vida al sujeto.
Porque la sustancia de todo es mente, poner a la propia mente bajo autocontrol, es la clave para producir un cambio de calidad en nuestras vidas.
Al practicar la técnica de las afirmaciones conscientes, los pensamientos deben concentrarse a tal punto, que perdamos la conciencia del cuerpo físico y experimentar como nuestro yo se inunda con la energía vital conducida por la fuerza de voluntad y fe de nuestra concentración. Cuando alcanzamos este estado, las semillas y raíces de la enfermedad pueden ser quemadas por el fuego de la fe. Y cuando regresemos desde la práctica a la mente consciente, sentiremos ondas de paz fluyendo desde el interior. Al suceder esto, estamos alcanzando los resultados esperados. Desde la visión de nuestra intuición, sabremos cuando la enfermedad empieza a ser vencida y expulsada de nuestro interior celular físico, fuera de nuestra mente-cuerpo… Sentiremos y experimentáremos, los avances de la salud y la energía vital en nosotros, como un chorro de agua limpia y electrizada, que arrastra el agua estancada de nuestras zonas enfermas.
La técnica requiere algo más de explicación. Nuestro cuerpo es como una computadora activa, por cuyos tejidos fluye no sólo bioenergía, sino información constante. Todas nuestras células intercambian entre sí información y esto permite la coordinación de las funciones vitales.
Al producirse la enfermedad, en realidad primero se interrumpe el flujo por algunos circuitos y esto crea un desperfecto en el flujo total de información, como efecto se pierde coherencia y coordinación entre todo el conjunto celular.
Empiezan a fallar los suministros químicos, en regularidad y en cantidad, la cantidad de oxígeno no se distribuye en forma perfectamente homogénea, el sistema endocrino comienza a fallar y el sistema inmune a reducir su eficacia.
A esto, se añade la rápida multiplicación de virus y bacterias nocivas, en las zonas del cuerpo menor irrigadas. Luego la enfermedad se localiza en algún órgano más debilitado. Pero la disfunción, además, como programación o memoria, se hunde en el organismo y contamina las células.

Por eso, la técnica no consiste en un ruego a un poder superior, sino en una orden expresa, en una comunicación entre el consciente del sujeto y la inteligencia de la célula individual, con el objetivo de reactivar su memoria natural, momentáneamente bloqueada por una programación disfuncional o maligna, accidental o colateral, con fuente en algún mal hábito, que no hemos sabido suprimir a tiempo.

Puede resultarnos extraño, pero es la verdad, cada célula que forma nuestro cuerpo y la estructura viva de nuestros tejidos, posee inteligencia propia, memoria y se encuentran todas interconectadas y se comunican con nuestro nivel consciente central. Si no fuera así, el sistema completo del cuerpo humano sería imposible.
Cuatrocientos mil millones de células individualmente inteligentes, se ponen de acuerdo entre sí y logran la complejidad superior del organismo humano, con una inteligencia común, que surge en respuesta a la sumatoria estructural de todas las inteligencias individuales. En realidad, somos la resultante de una asociación colectiva y dependemos para existir, que las bases vitales de esta asociación, se mantengan y funcionen correctamente.
A su vez, la dinámica química que se produce constantemente en el interior de nuestros cuerpos, genera energía y reacciones neuronales específicas, que nos permiten realizar trabajos y sostener pensamientos diferentes. Todo basado en la inteligencia, bajo alguna forma de organización de la memoria. Si las reacciones químicas, son el hardware de nuestro organismo, la memoria es el software y lo que permite la integración molecular física de todas las células. Por eso, al interrumpirse o dañarse el contenido de algún paquete de memoria, inmediatamente todo el conjunto se deteriora. Y los procesos, además, tienden a ser acumulativos con la repetición, por lo que los efectos nocivos se intensifican.
Para la recuperación de la salud, se prescriben tratamientos que van desde la ingesta de medicamentos y drogas, a terapias como alternancias de calor y frío, masajes, ejercitaciones y dietas. La técnica de las afirmaciones, no debe ser adoptada como una panacea, sino como una herramienta más, en el camino hacia la recuperación de la salud integral. En meditadores avanzados, puede producir efectos inmediatos, pero esto es producto de un largo entrenamiento de la mente y el cuerpo, ejercido durante muchos años.

LA TÉCNICA, CONSISTE EN LA AFIRMACIÓN MENTAL INTENSIFICADA. PARA LOGRAR ESTO, EN FORMA SIMPLE Y EFICAZ, UN MÉTODO ES REPETIR ORALMENTE LA AFIRMACIÓN, A VIVA VOZ, IR REDUCIENDO POCO A POCO EL SONIDO, HASTA HACERLO PRÁCTICAMENTE INAUDIBLE Y LUEGO PASAR A LA REPETICIÓN MENTAL CONSTANTE, DURANTE EL MÁXIMO DE MINUTOS QUE NOS SEA POSIBLE. HASTA, LITERALMENTE, SENTIR VIBRAR TODO NUESTRO CUERPO, CON LAS PALABRAS CONTENIDAS EN LA AFIRMACIÓN Y PERCIBIR, FÍSICAMENTE, LA RESPUESTA EN NUESTRO SER ORGÁNICO. DE FORMA QUE, LA AFIRMACIÓN SE TRANSFIERA DE LA REALIDAD MENTAL INTERNA A LA REALIDAD FÍSICA DE NUESTRO CUERPO Y SEA DIRECTAMENTE METABOLIZADA POR ÉSTE, COMO UNA ORDEN O NUEVA PROGRAMACIÓN A SER INMEDIATAMENTE EJECUTADA.

Afirmar “¡Soy sano!” despierta en nuestra mente la memoria de estados anteriores, en que disfrutábamos de mayor salud o salud perfecta. La información celular y química de tal estado, se encuentra conservada y almacenada en nuestra memoria mental e intracelular. La repetición de la orden, estimula y activa esta memoria latente y obliga a que nuestras células recuerden el orden químico relacionado con tal estado de salud y, lo reproduzcan nuevamente.
Nuestra memoria celular está acostumbrada a múltiples órdenes contradictorias e incoherentes, nacidas de nuestro consciente, por lo que no responde de inmediato a las afirmaciones o sugestiones. Por eso, el sujeto debe concentrar toda su energía y fuerza de voluntad, alcanzar un momento de máxima concentración, para emitir la orden mental y conectarse profundamente con sus tejidos celulares. De esta forma, la orden se imprime en la memoria de cada célula y el programa inteligente asociado se ejecuta.
Como dijimos, muchos médicos materialistas, no creen en el poder mental de la voluntad concentrada y prefieren los recursos químicos. Pero, los enfermos, cuando todos los recursos de esta clase fallan, pueden dedicar algunos minutos al día para practicar esta técnica. No tienen nada que perder, no enfermarán más por hacerlo. Lo único que puede sucederles es recuperar su salud. La afirmación provee al organismo de un medicamento intangible, el de su propia inteligencia integradora y estabilizadora, equilibrante. Esta es la verdadera fuerza de vida, de la que todos dependemos para continuar sobre el mundo.

CUANDO LA AFIRMACIÓN PASA DE FASE AUDIBLE A SUSURRO Y LUEGO A REPETICIÓN MENTAL, EL SUJETO DEBE CONCENTRARSE EN RELAJARSE PROFUNDAMENTE, Y PERMITIR QUE JUNTO CON EL FLUJO DE LA RESPIRACIÓN, EN FORMA ESPONTÁNEA Y AUTOMÁTICA, LA AFIRMACIÓN SE SINCRONICE.

La respiración controla la tensión y relajación de todo el organismo, y es mediante la diferencia de tensiones que la energía y las nutrientes fluyen hacia todos los rincones celulares. Al empalmarse y sincronizarse con la respiración en relajación profunda, la afirmación actúa como un bombeador de energía vital hacia las zonas enfermas. Mediante la concentración de la atención y la focalización de la voluntad, el sujeto operador puede hacer coincidir la inspiración respiratoria con una leve tensión sobre la zona enferma y luego, durante la expiración, profundizar la relajación consciente sobre esa misma zona. De esta simple forma, se obtiene el desalojo de acumulaciones de toxinas, producidas por la localización previa de tensiones debidas al estrés nervioso y muscular. Al ir desapareciendo, lentamente, las perturbaciones químicas, las células recuperan su metabolismo anterior y pueden volver a funcionar perfectamente. Al lograrse esto, la salud se recupera.
Si usted fue sano una vez, ese poder se encuentra todavía latente en usted, en forma de memoria celular inactiva. Si usted logra estimular esta memoria, su salud se restablecerá. Es el principio fundamental en que se basa la técnica. Incluso la cronicidad, puede revertirse si se logra dominar la técnica.

LAS CÉLULAS HACEN SEGÚN LO QUE SUS MEMORIAS INTELIGENTES LES INDICAN. SI LA MEMORIA CORRECTA ES RESTAURADA, LA CÉLULA, NATURALMENTE, VOLVERÁ A SU TRABAJO ANTERIOR Y EL PROCESO DE ENFERMEDAD TENDERÁ A REVERTIRSE.

La técnica de las afirmaciones, es un procedimiento mental para aplicar cirugía sobre los archivos de la memoria celular. De esta forma, los programas o memorias erróneas, que causan el mal funcionamiento o enfermedad, son bloqueados, y se recupera la normalidad.
No es fácil ni es imposible. Es una técnica y sólo su práctica permite y garantiza resultados. Pero, al contrario de una píldora, no consiste en un solo segundo de intención o deseo de salud, sino de un mínimo de 20 minutos a una hora por día, de concentrada voluntad de salud. Como técnica puede ser interpretada como una terapia. Y en este punto, es necesario reiterar conceptos anteriores: el efecto de los placebos está científicamente comprobado, igualmente está comprobado que los estados mentales repercuten sobre los estados físicos y los desequilibrios emocionales pueden ser causa de enfermedad.
La voluntad y el pensamiento concentrado, pueden cambiar cualquier condición física dada. Usted no es prisionero dentro de una jaula de carne, la cual funciona en forma automática todo el tiempo. Usted es el conductor de la máquina y puede regular su marcha y funcionamiento, mejorando su rendimiento.
La máquina biológica que usted es, responde a las indicaciones de su voluntad, en la medida y en proporción a su fuerza de voluntad concentrada. Ahora bien, si usted no cree en esta relación, no obtendrá resultados. Debido a que su propio fondo mental anulará las órdenes o afirmaciones que usted se pueda dar. Por eso, una de las condiciones es que no existan dudas en su mente. Su cuerpo responde a las creencias que usted sostiene en su mente, en su fondo mental. De acuerdo con el Yoga, usted es lo que usted cree ser, no en la superficie de su consciente, sino en el nivel más profundo de su subconsciente. Y también, afirma esta disciplina, que la concentración constante sobre un objeto, permite el conocimiento total del objeto y su posterior control por parte del observador. Por lo que en la medida que usted aprende a concentrarse sobre su cuerpo, acaba controlándolo y facilitando condiciones para conservar una salud perfecta.
Analicemos un simple ejemplo de afirmación: “Yo estoy sano”, “Soy sano”, “Estoy sanando”, “Yo sanaré”, “Soy todo salud”. ¿Cuál afirmación elegiría usted y por qué? Hay tres elementos que interactúan en toda afirmación: sujeto y predicado. El sujeto puede ser directo o tácito. Ser modificado por un objeto directo o indirecto. Lo importante y esencial es cómo y con qué identifica usted su propio Yo.
De acuerdo con esta identificación, será la zona de interacción en que se producirá el efecto de la afirmación. Luego, el predicado, se encuentra compuesto por el verbo, sus tiempos de acción, sustantivos, proposiciones y adjetivos.
Toda la oración conforma una proposición lógica, que puede ser verdadera o falsa. En segundo lugar, luego de la identificación del Yo, se encuentra el tiempo verbal, que define cuándo y en qué momento se produce la acción. Si usamos un tiempo verbal futuro, esto permite que el presente pueda no ser coincidente. “Yo sanaré”, es una afirmación del tipo “Estoy enfermo” en tiempo presente. En tanto, la afirmación “Yo estoy sano”, hace referencia a una condición relativa que acontece en el tiempo, permitiendo la posibilidad que en el futuro pueda uno dejar de estar sano. En cambio, la afirmación “Soy sano”, es una cualidad directa del propio ser, que se mantiene en tiempo constante. Y esto, es lo que buscamos, una afirmación que no permita su contradicción y sea permanente en el tiempo. El verbo ser, significa permanencia y el estar, transitoriedad. De modo, que no sólo importa lo que significan las palabras, sino también en qué tiempo se desarrolla la acción implicada y en qué lugar o espacio ocurre.
Más clara y precisa sea la afirmación, más posibilidades habrá que produzca el resultado deseado. Y el otro elemento que debe existir es la coherencia lógica y su correlación con la realidad que experimentamos. Si la afirmación es, sobre algo que contradice nuestras experiencias, no funcionará.
No puede ser contraria a la naturaleza de nuestra fe, de nuestra razón y el sentido común basado en nuestra historia personal. La imaginación ayuda, si visualizamos la afirmación en movimiento, convirtiéndola en dinámica. Si la afirmación la asociamos con lo estático, dejará de ser una fuerza activa, para convertirse en una posibilidad potencial. No tendrá fuerza propia para transformar la realidad, requerirá de circunstancias apropiadas ocasionales. O sea, puede que nunca la semilla de esa afirmación germine.
También la emoción debe acompañar a la afirmación, y la mejor emoción es el amor. Debe ir acompañada por un intenso deseo de beneficiar a todos los seres y no responder a un interés individual egoísta. También debe ser corta al extremo, cuanto menos palabras tanto mejor. Así, puede ser fácilmente repetida en forma mental y no causar cansancio o aburrimiento. Afirmaciones de una a tres palabras es lo ideal. Mediante la repetición mental, las palabras de la afirmación se cargan del poder de nuestra voluntad positiva. Si este poder es enfocado sobre el cuerpo, se facilita la curación o recuperación de la salud. Todo el organismo intentará reaccionar para responder a la orden. Más se practique, más se aprenderá cómo usar y aplicar el poder de la voluntad, cargándolo sobre la acción que dinamizan las palabras adecuadas.
Usando el poder de identificación del sujeto, usted puede accionar sobre varias personas o conjunto de personas, usando el “nosotros”. Sobre otro, usando el “tú”, lo que implica que intentará curar a esa persona desde afuera, como poder exterior al cuerpo que el otro utiliza.
También puede visualizar y sentir el cuerpo del otro y usar el “Yo”, permitiéndole esto operar directa e internamente sobre las energías físicas del otro. El concepto que se aplica aquí, es que, “usted es, con lo que usted se identifica”. No debe razonarlo, sólo experimentarlo y sentirlo.
Mediante el poder de identificación, usted puede operar no sólo su propio cuerpo directamente, también puede hacerlo sobre cualquier otro y sobre los objetos. Para hacerlo, requiere de una total capacidad de concentración y haber desarrollado la desconexión voluntaria consciente de su sistema nervioso, suspendiendo toda percepción de su propio cuerpo. Esto, unido a la concentración perceptiva sobre las ondulaciones vibratorias de toda materia, le permitirá armar nuevos circuitos de flujos de información y energía, para interactuar.
Mientras usted no practique las técnicas y no medite, estas indicaciones le parecerán extrañas, absurdas, casi imposibles. El axioma es que la mente puede afectar a la materia, pero antes debe poder interrumpirse la sensación de contacto con el cuerpo físico, la corriente nerviosa de percepciones que limitan a una condición individual del ser. Y lograrlo, demanda total atención y constante entrenamiento. Nadie dijo que fuera fácil. Sí que funciona, y eso es suficiente. Es lo que justifica el esfuerzo.

Opciones, Siempre Opciones
Toda experiencia que te llega es rechazada o aceptada primero en tu interior, en forma consciente o subconsciente. Cuando es subconsciente, son los buenos y malos hábitos de tus pensamientos los que actúan y toman el control de tu vida… Despierta, une tu atención con tu conciencia y recupera la conducción consciente de tu vida. Siempre puedes hacerlo, ¿quién más que tú…?
Renuncia a las lágrimas de desolación y espanto, al odio, al rencor, a la venganza, que te conducen al dolor y a la muerte.
Permite que el amor lata contigo en cada palabra, pensamiento, respiración y sentimiento, satura de amor cada átomo y célula de tu cuerpo.
Une tu voluntad a la energía vital y a la inmensa vibración del amor en todo.
Renuncia al apego a las cosas del pasado, a lo que pudiste y no pudiste hacer, a lo que recibiste y no recibiste de otros y con otros. Libérate de tus ataduras…. Abrázate al continuo del presente. Siente la inmortal dicha del Alma soplando desde la Creación toda, hacia tu ser y desde tu ser irradiando hacia todo lo que existe… Estamos vivos, formamos parte del Todo y en ése Todo estamos presentes, nuestra conciencia presiona y penetra todos los cuerpos, mentes y Almas, sin ser afectados por los rayos personales de cada individualidad… Libremente, nuestra conciencia flota en la inmensidad del Ser, somos la fuente de expansión del ilimitado amor.
Vive esta realidad, es la más fácil, ya te es dada, porque estás en la vida, Dios sabe de ti y está contigo.
Esto no es religión, es realidad, es la profundidad de existir, es el don de vivir.
Evita los fanatismos, las prácticas mecánicas, los rituales vacíos.
Nadie puede darte más de lo que ya eres, y lo que recibes no es más que el despertar de la conciencia de lo que ya eres y tienes.
Tu existencia no depende de otra voluntad que no sea la tuya, ¿por qué habrías de atar tu vida y pensamientos a otra voluntad? Comparte tu pan de vida, mientras vives tu vida.
Y un consejo, no me hagas demasiado caso, escribe tu propia filosofía, aprende de ti. El verdadero maestro está en ti. La meta eres tú mismo, el mundo y los demás, somos una excusa en tu viaje hacia la verdad.

Técnica del Verbo
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por El fueron hechas, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho… En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres… La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella… a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (evangelio, según Juan).
Lo que entendemos por ahora como Creación, es una manifestación del Verbo de Dios o Conciencia Crística, en continuo movimiento o vibración. Esta energía primordial, esencia de todo lo que deviene en la existencia, interpenetra el cosmos material, mental y espiritual, interno y externo, como la radiación de fondo se extiende por el universo como eco de la gran expansión inicial que siguió al Big-Bang.
En la medida que el Alma despierta en la conciencia humana, el sonido del Verbo es percibido desde el suave silbido, hasta la potencia del trueno, conduciendo a la mente al silencio y a la realización del Espíritu en la conciencia.
Aquí se hace referencia a una simple técnica yogui, consistente en la concentración sobre los sonidos o vibraciones internas. Al principio, cuando la atención se absorbe hacia el interior, los meditadores suelen percibir una suerte de zumbido en uno de sus oídos.
Al concentrarse sobre esta vibración, durante la meditación profunda, el sonido se va incrementando y la vibración ya no se percibe como un sonido lejano sino en todo el cuerpo. Se experimenta a todo el cuerpo físico no como materia densa sensible, sino como una oscilación vibratoria, como una frecuencia creada por un diapasón. Si la concentración se mantiene lo suficiente, luego se pierde la diferenciación entre lo que es interno y lo que es externo.
Se percibe la realidad como olas agitadas de vibraciones sobre un océano de oscilaciones. Los yoguis identifican esta sensación de contacto con el Om o Aum: la vibración cósmica, el zumbido del motor de lo Absoluto por dentro de toda la Creación.
Absorber la mente en el sonido de Om, es identificarse con la presencia viva de Dios en el cosmos. En ese momento, uno no pregunta nada, mantiene la mente alerta pero relajada y sumerge toda su atención en el estruendo creciente de la vibración sonora.
Se dice que primero se perciben los sonidos del corazón, los pulmones y el torrente sanguíneo, luego el zumbido de abeja de la fuerza vital recorriendo y embebiendo el cuerpo. Por debajo de este nivel, se llega a percibir el zumbido del planeta, la frecuencia de energía que crea su desplazamiento por el espacio y las corrientes de interacción con el sol y la luna. Nuevamente, por detrás de esta octava vibratoria, se puede percibir el movimiento de los planetas y las estrellas, y, finalmente de todo el cosmos, como un poderosísimo trueno dominante de fondo.
Combinar la técnica de las afirmaciones, con la del Verbo u Om, permite amplificar la escala de sus efectos, hasta niveles ilimitados. Toda la realidad se verá igualmente implicada y afectada, si usted logra hacer esto y sostenerlo durante un tiempo prolongado.
Poner en sintonía nuestro cuerpo, mente y Alma para permitir el libre fluir del Verbo en nosotros, es permitir que el Espíritu Santo descienda y nos colme de bendiciones. Mientras la conciencia humana permanece en éste estado, gradualmente alcanza el nivel de la Conciencia Crística y se expande al Cosmos. Durante el tiempo de esta unión, la condición del Alma individual es la de Hijo de Dios consciente de sí; es cuando los cielos se abren y los ángeles de Dios suben y descienden sobre el Hijo del Hombre, rodeándole de una nube de gloria, que es la presencia de Dios vivo en el mundo.
Muchos ponen a Dios fuera del mundo, por lo que automáticamente se ponen ellos mismos fuera de Dios. Para todos éstos resulta imposible comprender que sus Almas son una y la misma con el Santo Espíritu del Padre. Para no perder lo que internamente rechazan, crearon la idea de las grandes religiones monoteístas, los templos, los cultos y las tradiciones, para poner su fe en un dios externo, en un poder que está afuera, pero a la vez separado del mundo. Y para alcanzarlo, concedieron el poder de las bendiciones que están en sus Almas a terceros, que llaman sacerdotes y religiosos.
Están además los más atrapados por las percepciones de los sentidos materiales; éstos niegan directamente la conciencia de Dios y su existencia, ponen su fe únicamente en el átomo, en el mundo objetivo material y en sus leyes físicas de causa-efecto, tiempo-espacio, o en el dinero. Su meta es la posesión de cosas y personas.
Toda experiencia nace y muere en la mente, por eso quienes ponen toda su fe en el mundo material, no pueden unirse conscientemente al Verbo y sentir el rugir de su presencia en sí mismos. Viven sujetos a las leyes de causa-efecto, y obtienen resultados según sus actos, ajustados a esta particular forma de fe. Pasan por el mundo muertos para Dios y sujetan su fe a las fugaces promesas materiales. Obtienen el fruto de sus actos en esta vida y existen dormidos o muertos, para sus mismas Almas. Son lo opuesto de los Hijos de Dios y quienes se oponen a su tarea.
¿Hay algún punto corporal o región, por dónde la palabra, la vibración omnipresente del Verbo penetra en el cuerpo humano, alimentándolo con la fuerza del Espíritu? Algo nos indicó JesuCristo, dijo que “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
El Verbo, la palabra, es la omnipresente fuerza cósmica vibratoria, el agente esencial de la Conciencia Crística en el universo físico y espiritual. Es la energía vital que desciende de Dios que está en lo Alto y por la que toda la Creación, fue, es y será… En el cuerpo humano, el enchufe con la energía vital cósmica, es el bulbo raquídeo, ubicado en la parte posterior del cerebro, conocido por cerebro primitivo: el bulbo se adelgaza progresivamente, hasta prolongarse con la médula espinal. Esta es la zona vital del cuerpo humano, es la real “boca de Dios” o portal, a través del cual ingresa el Verbo en nosotros, la energía vital que sostiene nuestros cuerpos y mente. Mediante esta conexión, los estados de conciencia de Dios se realizan en nuestras vidas.
Todos estamos interconectados con la fuente de vida de Dios, a través del Verbo o Conciencia Crística. Esta fuerza cósmica vibratoria, cuando se vuelve desde nosotros hacia el Padre y nos conduce a Él, es lo que llamamos el descenso del Espíritu Santo de Dios en nosotros. O el ascenso del Alma hasta los pies del Señor.
Todos formamos parte de una internet e intranet planetaria y cósmica, que va más allá de los bucles de espacio-tiempo.
El Verbo, la esencia de la Conciencia Crística, o palabra sagrada, es conocida por Amén y Om, en las religiones monoteístas.
Este poder perfecto, creador y dador de vida, que se manifiesta a sí mismo como el universo visible e invisible, anterior a todas las cosas que existen, es la fuente de toda bendición, del poder para restablecer nuestra salud. Todos los métodos antiguos y modernos, de estimulación externa, obtienen resultados en la medida que cooperan para activar y dirigir la energía vital hacia las zonas enfermas del cuerpo, la mente y el Alma. Y son obsoletos todos estos métodos, cuando la energía vital no llega al cuerpo. Los remedios, los métodos químicos, son formas de estimulación de esta energía secreta, aún invisible para la comprensión de la ciencia occidental.
Deben tenerse en cuenta que estas prácticas de autocuración son efectivas, en la medida de perfeccionarnos en su práctica y de un fuerte deseo-voluntad de recuperación, así como fe indubitable en sus resultados…Mientras esta experiencia llega, es aconsejable no abandonar los remedios y las terapias, que aconsejan los métodos tradicionales.
Durante el tiempo de la práctica, deben respetarse las siguientes condiciones:
1) Siéntate mirando hacia el norte o el este. Los que dominan las posturas yogui de concentración y meditación, pueden usarlas (padmasana, siddhasana, vajrasana o sukhasana), procurando colocar un almohadón pequeño por debajo del cóccix para una postura relajada, según enseñan las practicas Zen… Para los novatos, será más sencillo elegir una silla de respaldo recto, sin soportes para los brazos. Durante la práctica debes cubrirla con una manta de lana, especialmente para los pies, para que estos no tomen contacto con el piso. Si tienes puestos los zapatos, quítatelos, si tienes medias también, igual con objetos metálicos especialmente en el cuello y muñecas (esto es porque abren o cierran débiles circuitos y campos electromagnéticos en tu cuerpo). Busca para las prácticas una ropa cómoda y liviana, blanca preferentemente. Y si no te molesta la garganta, enciende un sahumerio de incienso, sándalo, preferentemente. Una vez reunido todo, tienes tu equipo de concentración y meditación. Ahora debes buscar un rincón en tu cuarto o casa, cómodo, con buena ventilación y lo más alejado posible de las perturbaciones domésticas, dentro de lo que puedas… Te explico parte de lo anterior, la manta de lana aislará tu cuerpo de las corrientes electromagnéticas de la tierra, que tiran de tu mente hacia las percepciones físicas.

2) Es esencial para los resultados de la práctica la repetición, respetando tiempos, lugar y forma. O sea, con tu silla, con la misma manta, con la misma ropa, en el mismo horario. Esto ayuda para que la fuerza de tu concentración se acumule y puedas entrar y salir cada vez con mayor facilidad de estados profundos de conciencia y meditación (llamo meditación al estado mental y físico en que dirigimos nuestra mente y todo pensamiento a la unión entre nuestra conciencia y el sustrato de existencia Absoluto).

3) Debes evitar iniciar la práctica con el estómago lleno, ingiere alimentos una hora antes o una hora después, y nunca demasiados. Todo se basa en ir serenando tu interior y ayudarte por tu mismo esfuerzo en encontrar tu equilibrio, la fuente de tu misma paz, que no te preocupes está ahí, siempre, tal vez un poco dormida. Pero si llegaste hasta aquí, la empezarás a despertar y te acostumbrarás a tomar refugio de vida en tu ser. ¡Ah!, evita también ducharte antes de la práctica y espera un mínimo 20 minutos después de la concentración para tomar una ducha.

4) Ahora, siéntate… Cierra tus ojos, focaliza tu atención en la parte posterior del cuello, donde está la región de tu bulbo raquídeo (busca un libro de anatomía cerebral, si lo necesitas). La atención siempre debe estar concentrada aquí, durante las prácticas, salvo indicaciones contrarias. (También puede ser el entrecejo el punto focal).

5) Mantén tu espalda recta, el pecho erguido, el mentón derecho, la cabeza alineada mirando al frente, los hombros flojos, el abdomen retraído y relajado. Busca encontrarte en la postura y mantenla, aunque durante prácticas prolongadas te duela algo la espalda, no le prestes atención, concentra la mente en la práctica y las incomodidades desaparecerán con los días de ejercitación.

6) Con la postura anterior, con los pies juntos sobre la manta, las manos con las palmas hacia abajo pueden descansar sobre ambas rodillas (sentado sobre una silla)… Ahora, debes inhalar profunda y lentamente, mientras tensas los músculos desde los dedos de los pies hasta los de tu cabeza, con una tensión primero leve, media y alta. Sostén la respiración cuanto puedas y sin forzarte, al igual la tensión de todo tu cuerpo, ahora exhala lenta y profundamente, mientras pasas de la tensión muscular intensa a la media, a la leve y te relajas por completo. Descansa entre exhalación e inhalación… Repite esto tres veces.

7) Serena tu respiración, déjala fluir lentamente, mientras relajas cada zona de tu cuerpo. Te mantienes inmóvil en la postura y sigues relajándote, e imagina que estás casi flotando. Ahora pasa a tu mente, barre todos los pensamientos inquietos, concéntrate en el libre fluir de la respiración para lograrlo, retira tu atención de todas las sensaciones corporales de tus sentidos, vista, oído, tacto, olfato, sensaciones térmicas de la piel.

8) Junto con el cuerpo, abandona toda conciencia de enfermedad.

9) Limpia de ti la ansiedad, la duda, el miedo, las preocupaciones. Sumérgete en tu paz, únete en forma serena y confiada a la vibración de tu Alma. Abre tu corazón a tu interior. Ten confianza y paciencia, para que el Verbo comience a inundarte. Percibe su omnipresencia en tu Alma. Desecha e impide, con la concentración de tus potentes pensamientos, que la duda se adueñe de tu mente, combate los pensamientos que se rebelan contra tu firme voluntad y fe, con los pensamientos opuestos. Defiende la fuente de tu fe y concentración, permite que la luz te inunde y aleje tus sombras. Por esta fe y concentración la Ley de Autocuración actúa y opera sobre tu vida y cuerpo, desde tu Alma y mente, hacia tu cuerpo físico, hasta que tu ser es una sola vibración de luz y vida con el Verbo… En este estado dile a tu mente, con toda tu fuerza, que todos los estados del cuerpo son variables y son curables. Que la idea de enfermedad es una ilusión, que tu mente creó e imprimió sobre tu cuerpo.

10) Comienza ahora la repetición de la afirmación-oración adecuada a tu necesidad y estado. Asegúrate que la mente esté serena, limpia de inquietudes. Comienza a repetir la afirmación en voz alta y empieza a bajar en cada repetición, mientras la misma se va haciendo más y más lenta, hasta reducirse a un susurro entre los labios. Desde ese punto, pasa a repetir la afirmación en forma mental, si mover labios y lengua, sin excitarse ni un solo músculo en tu postura. Siente que te unes al significado de la afirmación, en cuerpo, mente y Alma. Ahora tu concentración es ininterrumpida. No te duermas, evita el sueño mental. Concentra toda tu energía consciente y subconsciente, todo tu ser, hasta sentir que el pensamiento unido al significado de la afirmación, fluye en tu ser sin obstáculos, en un continuo oleaje.
Profundiza más y más tu concentración. Haciéndolo, el manantial de tu paz profunda se te abrirá y fluirá en tu conciencia y la bienaventuranza te rodeará durante el tiempo de la concentración. Mediante esta concentración profunda, tu mente y voluntad consciente ingresaron a tu mente subconsciente y abrieron nuevos surcos. Al regresar de este estado, tus afirmaciones mentales estarán impregnadas del poder de modificar tu mente consciente, mediante las leyes del hábito.
Si persistes en la experiencia de tu profunda paz, que brota libre del manantial de tu Alma, tus afirmaciones mentales alcanzarán tu estado súper consciente. Al regresar, tus palabras estarán cargadas con el poder del Verbo, para cambiar la mente consciente y tu realidad inmediata, poco a poco y progresivamente.

11) Si conoces las técnicas de autocontrol bioenergético úsalas.

12) Para mejorar la concentración durante la meditación, aplica la técnica Vipassana, que se encuentra ampliamente explicada en otro e-book de esta misma colección del NeuroYoga.

NO DUDAR: Si luego de cada práctica te impacientas por los resultados y dudas de sus efectos, es como si tomaras potentes drogas y sus antídotos. Anularás todo tu esfuerzo y te desanimarás. Debes concentrar tu fe y confiar en su poder, con total entrega. Haz el trabajo que te toca, sin pensar en los resultados y esperar recompensas. Permite a tus poderes de vida, sanarte…
EL MOMENTO: Practica luego de despertar, en la mañana, o durante el período previo al sueño, por la noche. Respeta siempre los mismos horarios.
EL SITIO: De ser posible dispón de un lugar silencioso y tranquilo. Si no lo tienes, aumenta tu concentración y desconecta la percepción de tu mente de todo ruido y distracción.
CONTINUIDAD: Igual que los medicamentos deben ingerirse durante cierto período y hora, para reforzar sus resultados y acumular sus beneficios contra la insistente enfermedad, acontece con estas prácticas. Al romperse la continuidad, los resultados se debilitan.
PUNTOS DE CONCENTRACION: Durante el momento de la práctica la atención debe fijarse en el entrecejo, cuando la afirmación-oración está asociada a la voluntad; en el bulbo raquídeo cuando se apela a lo racional y, en el corazón, cuando se recurre a la devoción. Estos sitios del cuerpo, son centros fisiológicos de la voluntad, el pensamiento y el sentimiento… Debe recordarse que la fe absoluta en Dios es el supremo método de curación instantánea, nuestras prácticas son conducentes a despertar esta fe en nuestro interior.
ACTITUD: Vivimos inmersos en la energía omnipresente del Espíritu Santo de Dios, enfermamos cuando nos desconectamos de ella. Debemos permitirnos sentir una absoluta fe en su presencia, en la verdad de su unión con nuestro cuerpo, mente y Alma, y permitir que la energía vital, que es vida, fluya libremente a través nuestro, de cada célula, emoción y pensamiento, calmando nuestra respiración, mente y ritmo cardíacos… Progresivamente, debemos ser más y más receptivos a la fuerza todopoderosa de vida que nos rodea e ilumina. Siendo receptivos, las descargas de salud serán atraídas hacia nuestro cuerpo y la enfermedad retrocederá hasta perder la batalla y ganar la vida en nosotros. La fe del enfermo es imprescindible para alcanzar toda sanación, si tu fe pones en la enfermedad, nada te curará y de cierto, morirás… Toda cura proviene directamente de la energía vital conectada a nuestro cuerpo, pero sin receptividad, esta maravillosa fuente de vida no puede ingresar. Si el enchufe no se conecta a la toma de energía, la batería no se recargará. Los pensamientos, la imaginación, las emociones, la voluntad, la razón y la intuición son el enchufe, la fe es el cable que transmite el soplo vital del Verbo, desde lo que nos rodea, hacia la interior batería de nuestras células descargadas. Lo primero entonces, es una fe receptiva y positiva, reforzada por prácticas repetitivas, basadas en las simples leyes físicas, mentales y espirituales. Ilimitada energía vibratoria de diferente intensidad saturan cada micrón del espacio-tiempo, sosteniendo la cohesión de cada átomo en el universo. Y es el sistema nervioso humano, el único entre las criaturas vivientes del planeta Tierra, capaz de atraer y beber de esta fuerza de vida, en forma consciente y progresivamente ilimitada… Jesús siempre decía a quienes curaba “tu fe te ha sanado”. O sea, en estos casos la fe del enfermo operando receptivamente, frente a la potente fe emisora de Jesús, dirigiendo desde sí mismo la fuerza curativa hacia los enfermos… Más intensa y potente es la fe, la enfermedad es deshecha instantáneamente, y aparece lo que llamamos milagro de curación… Mientras alcanzamos esta fe, la práctica constante, la repetición y el progresivo aprendizaje de cómo recibir, acumular y proyectar la energía vital hacia distintas zonas de nuestro cuerpo, permitirán que erradiquemos cada enfermedad y aprendamos a preservar el mayor don: la salud… Ahora ya sabes, son tus libres elecciones las que te conducen al estado de salud o al de enfermedad. Eres tú y sólo tú quien elige siempre. Aún podrán venirte sugestiones de otras personas para que enfermes, por celos, odio o envidia; pero tú las aceptas o tú las rechazas. Ninguna fuerza externa te alcanza, a menos que cedas, que te hagas receptivo y le abras la puerta a tu interior. Por eso, si nos mantenemos cerrados a la energía vital, sin permitirle entrar y renovarnos, de cierto al estar enfermos, moriremos. Nada entra o sale de tu cuerpo, mente y Alma, sin tu consentimiento previo. Ni siquiera las horas inmediatas que vivirás, te llegan sin tu aceptación.

Afirmaciones Breves
Estas afirmaciones-oraciones, son programaciones para tu mente subconsciente y canales para que la energía vital se active en tus zonas enfermas. Debes impregnarlas de toda tu fuerza de voluntad y poder emocional, para obtener resultados. Y de la paciencia necesaria y la firme convicción de practicar y practicar, hasta que los resultados aparezcan, sin claudicar jamás.
Las menciones de partes del cuerpo enfermas, debes reemplazarlas, por los nombres y visualizaciones de tus regiones enfermas. Evita siempre todo pensamiento de enfermedad en tus prácticas y al mismo tiempo dirige la energía vital hacia la zona enferma, rechazando y expulsando toda enfermedad, con la simple afirmación de salud concentrada invadiendo tu cuerpo y haciendo centro en la zona que aloja la enfermedad.
No esperes resultados inmediatos, no te desanimes. Insiste, insiste, insiste, como hiciste con tus actos, pensamientos, emociones y palabras, para enfermarte. Usa de todo tu poder en sentido positivo y cúrate. El puente entre la salud y la enfermedad es tu fuerza de voluntad, despierta todo su poder. Este puente es el mismo que existe entre tu alma y tu cuerpo, entre tu alma y el universo. ¡Despiértalo!
Estas afirmaciones son comandos para tu mente subconsciente. Si alcanzas una correcta concentración, podrás activarlas desde tu estado súper consciente, que es cuando tu conciencia se hace una con el alma y Dios. Esto carga tu fuerza de voluntad individual con la Superfuerza todopoderosa del Espíritu o Dios.
La combinación de estas técnicas positivas, basadas en microprogramaciones para tu mente automática, con la dinámica de las técnicas, acelera el proceso de autocuración.
Jesús, el Cristo, enunció la Ley de las Afirmaciones hace 20 siglos atrás. En el evangelio según Marcos, él dice (11, 23-26): “Tengan fe en Dios. Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: “retírate de ahí y arrójate al mar”, sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán. Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas”.
Es así como Jesús expone el funcionamiento práctico del Poder de la Palabra:

1. Primero la fe centralizada en Dios, fuente de todo Poder y Autorrealización.

2. Segundo debe ser emitida una orden, enfocada hacia un objeto-sujeto y una circunstancia dada, con un propósito de acción claro y coherente.

3. La idea de tiempo no debe contaminar la orden, que actúa dentro de un presente extendido.

4. Tercero, no caben dudas ni contradicciones, no pueden coexistir un tal vez, por favor, sí tal cosa, ni la idea opuesta sobre que la orden no se materializará

5. El Poder de la Palabra desciende de la todopoderosa Fe Interna, en comunión con el Espíritu Santo de Dios. Entre éste y el mundo material, el medio de transmisión es la voluntad humana recargada de Dios, por eso al pedir algo, al mismo tiempo hay que recibirlo internamente, luego esto mismo será inevitablemente recibido externamente. Porque lo que es recibido y creado internamente, obligadamente será creado y recibido externamente. Esta es la Ley de Creación que responde a la Ley de las Afirmaciones o Ley del Verbo, en todos nosotros.

6. El corazón cargado con el lastre del odio no puede ascender hacia la conciencia de comunión con Dios. Por eso la Ley de las Afirmaciones conduce a la Ley de las Compensaciones, sin dar no se puede recibir. Antes de poder ser merecedores de nuevas bendiciones, debemos cesar de maldecir, arrepentirnos de maldecir a otros, perdonarlos, para que tengan oportunidad de arrepentirse y así ser a un tiempo nosotros perdonados. Mientras los nudos del odio no sean desatados de nuestro interior, no podemos estar en comunión con Dios y usar la Ley de las Afirmaciones.

Puedo!!!
Durante la guerra y todo trance crítico, hay una palabra cuyo significado nos permite hacer un esfuerzo más, continuar la pelea. Esta es: ¡Puedo! El poder contenido en esta simple palabra, es directamente fenomenal. Repetir esta palabra en nuestro fondo mental, es la diferencia entre el fracaso y el éxito.
Cuando nuestra voluntad cesa de repetir “¡Puedo!” en su interior, inmediatamente aparece en su reemplazo, automáticamente por defecto, la afirmación: “¡No puedo!”, y rápidamente todo empeora, nuestra moral y resistencia se desmoronan y nos sentimos sumergidos en el infierno, en forma de arenas movedizas que nos succionan, hacia toda clase de debilidades y nos rozan con el filo de la muerte.
¡Puedo! es una orden que penetra hondo la estructura neurobiológica de nuestra conciencia y se relaciona con la programación básica vital “¡Quiero vivir!”. La afirmación “¡Puedo!”, parece reforzar nuestra conexión biológica y extrae hacia la superficie, nuestras fuerzas de reserva, para que podamos superar las dificultades. Toda nuestra potencia, se concentra en esta sola palabra, que si la sabemos mantener latiendo sobre nuestro subconsciente, se comporta como una ola que golpea como puño contra el exterior, para permitirnos ganar, y lograr alcanzar nuestros sueños.
Cuando un corredor maratonista se encuentra agotado, y cerca de la meta, nota que sus fuerzas le abandonan y los competidores lo alcanzan para superarlo, dice con toda concentración mental en su interior “¡Puedo!” y así logra extraer una energía adicional para ganar la carrera. Esta es una palabra o afirmación con total poder, que debemos acostumbrarnos a usar en todos los aspectos de nuestra vida. Más la usemos, más se desarrollará y nos facilitará alcanzar una a una, todas nuestras metas principales, esenciales y prioritarias. No debemos usarla para los deseos triviales, porque perderá potencia. Es nuestra energía de reserva. Pero, al mismo tiempo, debemos mantenerla constantemente sobre nuestro subconsciente. No debemos permitir que su contraria germine en nuestra mente y se apodere de nuestras vidas. Nunca, debemos dejar de repetir en nuestro interior más profundo, en la fuente misma de nuestra conciencia “¡Puedo!”. Es la diferencia que nos mantiene vivos y alertas, que nos da el poder para la victoria.

Soy Sano!!!
Obviamente para ser saludable, para estar sanos, debemos respetar una serie de hábitos complementarios, que integren la unidad básica de cuerpo y mente. Esto va desde los ejercicios físicos, las dietas y las ejercitaciones mentales, como el desarrollo de la memoria y la activación de la inteligencia.
Sin embargo, todos los esfuerzos serán inútiles, si en nuestro fondo mental no se repite la afirmación constante “¡Soy sano!”. Cuando eso no se ejecuta automáticamente, por distintos mecanismos psicológicos erróneos, por ejemplo culpa-castigo, aceptamos la enfermedad en nuestra condición física y mental. Y, como hemos visto, el cuerpo que usamos, no es totalmente automático, es flexible a los comandos de la voluntad. Si la programación vital del deseo de vivir, no es reforzada por nuestro subconsciente, mediante afirmaciones semejantes a “¡Soy sano!”, se abre una grieta en el equilibrio y en el balance del sistema de defensa.
De esta forma, la enfermedad tiene oportunidad de hacer su ingreso y posterior estrago, en el interior de nuestro organismo. Como prevención, recordar repetir mentalmente la frase “¡Soy sano!”, durante varios minutos por día, fortalecerá toda nuestra unidad orgánica y evitará que se produzcan contradicciones entre nuestra voluntad consciente y nuestro deseo vital subconsciente de vivir.
Somos resultado de un orden inteligente, coherente y en equilibrio dinámico constante. Conservarlo, depende de que nuestra mente y voluntad consciente mantengan armonía y coherencia, con nuestros automatismos subconscientes. De otro modo, forzamos la maquinaria biológica, la desgastamos y la rompemos, causando la aparición de múltiples enfermedades. Y cada vez que repita la frase “¡Soy sano!” concéntrese sobre una imagen de usted mismo, en todo el esplendor y juventud de su cuerpo, rebosante de salud y vitalidad. Despierte en usted, la memoria vivida de su mejor estado de salud. Esto cooperará, para que la programación de tal estado, se mantenga en forma continua en usted, durante un máximo de tiempo.

Soy Feliz!!!
Esta es la tercera afirmación básica y esencial. Si usted pierde la sensación psicológica de felicidad, se creará un cuadro de insatisfacción permanente en usted, que degenerará en sufrimiento crónico y luego en depresión. Si usted aprendió que la causa de acumular satisfacción es permitir el crecimiento incesante de nuevos deseos, y ha optado por reducirlos, puede sacar provecho de la afirmación “¡Soy feliz!”.
Al igual que en el caso anterior, usted debe asociar la repetición mental de la frase, con momentos intensamente felices de su vida. Cuanto más abstractos sean, más fácil le será retener el estado de mente asociado. Por ejemplo, si recordamos un momento de amor con otra persona y ésta ya no se encuentra presente y a nuestro lado, experimentaremos pérdida y dolor. Pero, si el estado de felicidad se encuentra asociado con una experiencia interna de naturaleza espiritual, por ejemplo el éxtasis de contemplación de la simple belleza de la naturaleza del mundo o de una percepción hondamente sentida de la presencia de Dios, la sensación de felicidad que la acompañó, en su momento, es más fácil de recordar y fijar sobre nuestro patrón emocional subconsciente.
Mediante el poder de asociación del pensamiento, al repetir conscientemente la frase “¡Soy feliz!”, recordamos un momento de nuestra vida, donde pudimos experimentar vivamente esa sensación y así lo fijamos sobre nuestro fondo mental y lo convertimos en una sensación de bienestar presente. La técnica es muy simple. Sólo se requiere constancia y practica. Eso es todo. Además, comprobar que cuando no aplicamos una técnica semejante, nuestro interior mental rápidamente decae y se convierte en un territorio gris, frío y amargo; esto nos servirá de estímulo suficiente para no abandonar la práctica.

Soy Exitoso!!!
Mientras no creamos en nosotros mismos, nadie creará en nosotros. La afirmación “¡Soy exitoso!”, colabora para el desarrollo de una personalidad magnética, capaz de atraer personas y hechos por fuerza de la simpatía y empatía. La suerte o destino, guarda estrecha relación con esta afirmación. Dado que en su ausencia, por defecto, crece automáticamente su contraria “¡Soy fracasado!” y esta genera un poder interno desde nuestro subconsciente, que luego opera invisiblemente hacia el exterior, condicionando todos los aspectos de nuestras vidas.
Cuando meditemos, antes de salir completamente del trance de la concentración, es conveniente que recordemos repetir con toda la energía de nuestra voluntad, estas cuatro afirmaciones fundamentales: “¡Puedo!”, “¡Soy sano!”, “¡Soy feliz!”, “¡Soy exitoso!”. Esto creará un circuito de retroalimentación positiva, sobre nuestra mente consciente y, a su vez, nuestra fuerza de voluntad aumentará y se desarrollará, porque depende de los cuatro factores involucrados en cada afirmación de referencia.
¿Demasiado simple y obvio? Si usted piensa así y busca algo más complicado, haga precisamente eso, busque otro método. Acuda a un psicoanalista, a un psiquiatra, o a un psíquico. Ninguno de éstos, puede hacer algo directo por usted. Le cobrarán por la consulta. Y lo que le indicarán, en esencia, no es diferente de lo aquí reseñado. O usted aprende a caminar o gatea y se arrastra, durante el resto de su vida. La elección es sólo suya.

Dios!!!
Es la palabra más poderosa de nuestro léxico. Se encuentra asociada con la idea de Totalidad, infinito, perfección, bondad, inmortalidad, sabiduría. Su repetición mental, nos permite deshacer todo nudo de odio, de adicción y de sentimientos insanos. Las perturbaciones mentales desaparecen, cuando repetimos en nuestro fondo mental la palabra “Dios!!!” y a este acto lo unimos con un sentimiento creciente de amor.
Los materialistas niegan a Dios. Al hacerlo, afirman la idea de individualidad, de egoísmo en sí mismos y prefieren así reemplazar la compasión y comprensión hacia todos los seres en su interior. Dios, nos permite experimentar que una fuerza superior nos une a todos y que entre todos, formamos parte de algo más, de una unidad fundamental subyacente en todo el fenómeno de la vida y la conciencia.
No se entiende con claridad qué quieren decir los materialistas al negar a Dios. Todos reconocemos que el universo existe, desde la subpartícula cuántica, a la estructura mayor y más compleja de una galaxia. Todo lo que existe forma parte de la estructuración creciente del cosmos, donde nuestro cuerpo, se encuentra físicamente, materialmente. Podemos negar la existencia de Dios como un Ser inteligente, de conciencia superior y separada de la individualidad humana. Pero no podemos negar la existencia del cosmos, de su estructura compleja creciente, de que todos los seres, átomos y objetos, nos encontramos unidos por una fuerza integradora, que regula todas nuestras acciones y posibilidades.
Incluso la idea o concepto de lo Absoluto, se encuentra incorporada en nuestra forma de percepción, en nuestra mente. El cambio que vemos a nuestro alrededor y en nuestro interior, intuimos que existe, porque hay algo que no cambia y permanece idéntico a sí mismo todo el tiempo. Podemos recordar a Parménides en esto. O sea, podemos negar la existencia de una Inteligencia Cósmica Única, pero no podemos negar la existencia de la realidad, ni los materialistas pueden, y están forzados a admitir que sí existe una Fuerza Cósmica que todo lo regula. Sí posee inteligencia y voluntad propia, es secundario. Nadie puede negar la existencia de esta realidad. Nadie puede negar que el cuerpo humano se encuentra adentro de un espacio y una estructura superior.
Tampoco, ningún materialista puede negar el hecho de la inteligencia y conciencia humana y su capacidad ilimitada de expansión. La mente humana explora el cosmos y lo abarca en una omnicomprensión inteligible. Entonces, sea el sujeto creyente o ateo, nada le impide usar la afirmación “Diiiiioooooooooooooos”, como un poderoso vector psicológico, para impulsar su propia mente en una experiencia de expansión hacia el cosmos.
Podemos transferir nuestra identificación con el cuerpo, a la Totalidad del Cosmos. Esto se encuentra dentro de las potencialidades de nuestra mente consciente, al introducirla en las técnicas de concentración y meditación. Aquí, ya no interesa sí Dios existe separadamente de la conciencia humana, sino que esta misma conciencia individual, posee la peculiar capacidad de expandirse hacia todo el universo, transformarse en Conciencia Cósmica en sí misma.
Entonces, la realidad de Dios, se convierte en la potencialidad de la mente humana para expandirse, a partir de la verdad y realidad, que todo se encuentra conectado entre sí. Y que no importa la escala y dimensión de la estructura de la realidad, dado que nos encontramos adentro de ella, y por tanto, formamos parte y estamos integrados a la Totalidad. Por lo tanto, si usted es ateo y materialista, considere que no puede negar totalmente la idea o concepto de Dios, porque usted no puede negar la realidad de que usted se encuentra adentro del cosmos, del cual forma parte, y una Fuerza superior a usted, todo el tiempo, está regulando y controlando todo lo que existe. ¿Es inteligente esta Fuerza, responde a una voluntad consciente de sí? Ése es el límite de su duda y negación, pero lo anterior usted no lo puede negar, si lo hace, estará concluyendo que usted mismo no es real. Y si usted, en esencia, es irreal, ninguna pregunta, afirmación ni negación tiene sentido. Empiece entonces por ahí: ¿usted es real? Sí lo es, ¿por qué lo es? ¿Puede contestarlo?
Recuerde: la clave para que el proceso funcione es su voluntad, fe, intuición, imaginación, comprensión, perseverancia.
Puede usar el e-book “Autocuración Psicotrónica” del cual éste texto es un extracto. El momento más oportuno, para ejecutar la técnica, es al finalizar una sesión de Vipassana u otra técnica de meditación similar.

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Probada la hipótesis de la onda telepática con origen cerebral, postula el concepto que no habría límite en la interconectividad e interacción de las redes neuronales humanas, con cualquier nivel de estructura física y energética, si esta misma onda pudiera ser amplificada mediante medios externos artificiales y complementariamente controlados. Para hacer esto posible, tanto debería perfeccionarse el autocontrol del potencial de nuevo aprendizaje y adaptación del cerebro, como de la tecnología neurodigital que permita la multiplicación de su potencial de interacción a la distancia.

Sobre los fenómenos que la religión registra como sobrenaturales, el NeuroYoga los reclasifica de naturales y generados mediante actividad neuroeléctrica inusual, cuya causalidad siempre puede ser estudiada y claramente comprendida, reproducida e imitada mediante medios tecnológicos externos independientes o complementarios. Tales fenómenos, son de extraordinaria importancia para el avance de la ciencia aplicada, dado que la levitación prueba la existencia de producción de fuerza antigravitatoria regulable, la telepatía el potencial de digitalización del pensamiento y la telekinesis el potencial de teletransportación y control preciso de reintegración y reingeniería de estructura atómica y subatómica, todo lo cual apunta a desarrollar tecnología de salto cuántico.

Los hechos sobrenaturales de la religión, se encuentran asociados con una psicología o sistema de creencias, que parecen facilitar que la mente o cerebro humano, los produzca. Tal sistema, una vez analizado, puede ser psicológicamente adaptado para producir experiencia científica y recogida de datos empíricos nuevos y objetivos. El NeuroYoga tiene por objetivo adaptar la tecnología psicológica religiosa, en científica y así reproducir los mismos fenómenos bajo condiciones experimentales rigurosas y precisas. Esto permite aumentar conocimiento, cuyo efecto será permitir mayor interconectividad e interacción de la conciencia humana con su entorno, y el universo. Este proceso de integración y unificación física con el cosmos, es el equivalente científico del concepto de unidad con Dios que prometen las religiones, sin resultados evidentes, colectivos ni objetivos.

Budjo Maitreya

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