70 -Prana, el soplo vital

prana

AFIRMACIÓN DE LA SEMANA

Centro mis objetivos en mi capacidad de realizarlos, en mis deseos y voluntad por realizarlos, porque toda realización verdadera para mí brota de mí y sí brotara de otros no sería mía.

“El control del soplo vital puede ser interno o externo.
El antah pranayama (la regulación interna del soplo) es como sigue:
—Naham chinta (la idea «yo no soy el cuerpo») es rechaka (exhalación).
Koham (¿quién soy yo?) es puraka (inhalación).
Soham (yo soy Él) es kumbhaka (retención del soplo).
Haciendo esto, el soplo se controla automáticamente”

Sri Nisargadatta Maharaj

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imagen3EL PRANA ES EL EQUIVALENTE DE LA ESPUMA CUÁNTICA INTELIGENTE CREADORA

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barraTu cerebro produce 80 mil pensamientos por día. Esta Fuerza es la esencia de tu Ser y destino, controlarla depende de poder silenciar la mente y reprogramar las impresiones subconscientes.

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PRANA, EL SOPLO VITAL

Los chinos la llaman Qì. Los japoneses Ki. Los europeos la llaman Pneuma. Y finalmente, los yoguis, Prana.

Aunque la palabra sea diferente dependiendo de la cultura y del idioma que se utilice, el concepto es el mismo: una única energía que pulsa por todo el universo.

Prana es una palabra sánscrita donde “pra” significa constante y “na” movimiento. Es la primera y básica unidad de energía. Es la suma de todas las energías contenidas en el universo. Por eso todos los seres vivos, en cuanto tales, están dotados de Prana que se absorbe a través, por ejemplo, de la piel, de la respiración o de la comida. Cuando esta energía universal entra en un organismo se transforma en energía “individual” que fluye por los nadis. Los nadis, en sánscrito “tubos”, son canales que se extienden por todo el cuerpo. Se dice que son 72.000, de los cuales 72 son vitales pero solo 3 son los principales: Ida, Píngala y Sushumna.

El mantenimiento de un equilibrio armónico interior depende de un correcto flujo del Prana. Como consecuencia de un desequilibrio interior, el cuerpo y la mente enferman por carencia de energía vital. Según la tradición yóguica en el cuerpo humano hay diferentes tipos de Prana con particulares frecuencias y que se almacenan en diferentes zonas (vayus): prana, apana, samana, udana y vyana.
Los diferentes tipos de Prana

El prana (con “p” minúscula, no es el Prana entendido como universal sino que representa una parte) se encuentra entre el cuello y el diafragma. Controla el funcionamiento del corazón y de los pulmones y de todas sus funciones: respiración y circulación.

Apana es la fuerza eliminatoria del cuerpo y se localiza en la zona del ombligo. Apana controla las funciones de los riñones, de la vejiga, del recto, de los intestinos y de los órganos genitales y excretor.

Samana está situado entre la parte baja del diafragma y el ombligo, entre las dos fuerzas opuestas prana y apana. En sánscrito significa “igual” y “equilibrado” y es la energía que activa y controla los órganos digestivos y sus secreciones además de ser responsable de la digestión y de la asimilación de nutrientes.

Udana está localizada en la región de la garganta y de la cabeza. Gobierna el habla y la deglución. Cuando esta energía no es fuerte, se tiende a tener dificultad en regular la voz y en la entonación de las notas musicales.

Vyana es una fuerza que invade todo el cuerpo y controla todos los movimientos y la coordinación de las articulaciones. Sustenta también todos los demás vayus que requieren una ayuda suplementaria.

Cita de André Van Lysebeth que resume de una forma clara y concisa la importancia del Prana: “El prana es para el Yoga, lo que la electricidad es para nuestra civilización”.
Según la ciencia del yoga, el prana es energía vital. Es un principio activo que hace manifiestas todas las formas del mundo material, que anima las cosas vivas, que permite el movimiento, hace posibles la acción y que determina los procesos vitales. El prana es la suma de las diferentes fuerzas de la naturaleza. Está en la luz, en el calor, en el magnetismo, en la electricidad. Es el flujo de energía que está en el aire, en la energía del sol, en los alimentos, en el agua.
Es la fuerza sutil que hace evolucionar el universo, que contiene la inteligencia cósmica para generar transformación y llevarlo a su fin último.

El conocimiento sobre el prana es fundamental para el sistema del yoga y de otras tradiciones orientales. Algunas han aprendido a canalizar esta energía universal para equilibrar y sanar. En la tradición china, por ejemplo, el equivalente del prana es el Chi, el principio activo central para su medicina y artes marciales. En la tradición yóguica es una palabra que define el Absoluto, la respiración, la vida, la energía vital. Por medio de las prácticas de asanas (posturas) y pranayama (ejercicios de control de la respiración), tomamos más prana y permitimos que fluya mejor, limpiando sus canales conductores.

El prana da mayor vitalidad y fuerza a nuestro cuerpo, ayuda a sosegar la mente y es esencial para elevar la conciencia. Para comprender los efectos energéticos y espirituales del manejo del prana es necesario conocer la anatomí­a energética según esta antigua ciencia.

El yoga explica que además de nuestro cuerpo material, tenemos unos cuerpos sutiles: el cuerpo astral (compuesto por tres capas, o koshas) y el cuerpo causal, que es nuestro ser más puramente espiritual.

El prana conecta el cuerpo físico con nuestros cuerpos energéticos. Esta fuerza cósmica fluye en nuestro sistema energético a través de una serie de canales imperceptibles al ojo común, llamados nadis. Los nadis forman parte del cuerpo astral (que está conformado por tres capas, el cuerpo etéreo, cuerpo astral y cuerpo mental). Todo esto constituye nuestro sistema energético, al igual que los chakras (centros de fuerza vital).

Hay cinco formas de prana, que se encargan de diferentes funciones: prana (respiración), apana (excreción), samana (deglución), upana (circulación), vyana (digestión). El hatha yoga, con sus diferentes prácticas (asanas, pranayama, bandas, mudras) manipulan esta energía vital e intenta unir y equilibrar prana con su forma negativa, apana. Cuando esto sucede se eleva a través de los chakras la energí­a kundalini que tenemos recogida como una serpiente en la base de la columna vertebral.

Prana es la totalidad de la energí­a del universo. A través del manejo del prana los yoguis controlan el cuerpo físico, la mente, pero mucho más que eso: alcanzan la realización, porque es el fundamento de la vida cósmica. Es gracias al prana que funcionan nuestros sentidos, que podemos pensar y razonar. Se dice que el control de ondas de prana en la mente lleva al control del prana universal. Si no hay prana no hay pensamiento y alcanzamos estados de conciencia más elevados.

Se dice que el prana guarda la realidad del universo. Por esto, Swami Sivananda Saraswati define el pranayama como “el proceso gracias al cual entendemos el secreto de prana y lo controlamos”. La respiración nos conecta con el prana grueso (el corporal) y el sutil (mental). Entre los beneficios de la práctica de pranayama están la concentración, el conocimiento elevado, el refinamiento del intelecto, el equilibrio de los doshas (los excesos que identifica el Ayurveda) y también el equilibrio de tamas y rajas (las cualidades del mundo, o gunas, que generan letargo e hiperactividad respectivamente).

El manejo de estas fuerzas sutiles del ser nos lleva a trascender la experiencia ordinaria y nos lleva a un plano superior de conciencia. Nos permite realizar el espíritu universal, es decir, alcanzar el estado de yoga que es nuestra esencia, la iluminación. En los Vedanta sutras dice: “la respiración es Brahman”.

El Prana o Ki es la energía de vida que mantiene al cuerpo vivo y saludable. En Grecia es llamado pneuma, en polinesia mana, en hebreo ruah, que significa “aliento de vida”. El Sanador proyecta prana o energía de vida o “el aliento de vida”, por tanto, sanando al paciente. Es a través de este proceso que se ha ganado el nombre de “sanación milagrosa”. Básicamente hay tres fuentes principales de prana: el pana solar, el prana del aire, y el prana de la tierra.

El prana solar es el que viene de la luz del sol. Vigoriza todo el cuerpo y promueve la buena salud. Puede ser obtenido por baños de sol o exposiciones a la luz solar por espacio de 5 a 10 minutos, y bebiendo agua que ha sido expuesta a la luz solar. Una exposición prolongada o exceso de prana solar puede perjudicar el cuerpo físico ya que es muy potente.
El prana contenido en el aire es llamado prana del aire o glóbulos de vitalidad del aire. El prana del aire es absorbido por los pulmones a través de la respiración y también es absorbido directamente por los centros de energía del cuerpo bioplásmico. Estos centros de energía son llamados chakras. Se puede absorber más prana del aire a través de una respiración lenta y rítmica que una rápida y superficial. Puede ser absorbido también a través de los poros de la piel por personas que han pasado por un cierto entrenamiento.
El prana contenido en la tierra es llamado prana de la tierra o glóbulos de vitalidad de la tierra.
Éste es absorbido a través de las plantas de los pies. Esto se realiza automáticamente e inconscientemente. Caminar descalzo aumenta la cantidad de prana de la tierra absorbido por el cuerpo. Uno puede aprender a absorber conscientemente más prana de la tierra para incrementar la vitalidad, la capacidad de realizar más tareas, y la habilidad para pensar más claramente.

El agua absorbe el prana de la luz solar, del aire y de la tierra con que está en contacto. Hombres y animales obtienen el prana de la luz solar, el aire, la tierra, el agua y los alimentos. Los alimentos frescos contienen más prana que los conservados. El prana también puede ser proyectado hacia otra persona para sanación. Las personas con exceso de prana tienden a hacer sentir mejor y más vivos a quienes les rodean. Sin embargo, aquellos que están deprimidos tienden inconscientemente a absorber el prana de otras personas. Probablemente habrás encontrado personas que te hacen sentir cansado o drenado sin ninguna razón aparente. Ciertos árboles, tales como los pinos, o viejos enormes y saludables árboles, exudan una gran cantidad de exceso de prana. Las personas cansadas o enfermas se pueden beneficiar muchísimo recostándose o descansando bajo estos árboles. Se pueden obtener mejores resultados pidiéndole verbalmente al ser del árbol que ayude a la persona enferma a curarse. Cualquiera puede también aprender a absorber conscientemente prana de los árboles a través de las palmas de las manos, en tales condiciones se puede sentir hormigueo y puede entumecerse el cuerpo a causa de la tremenda cantidad de prana absorbido. Esta habilidad puede ser adquirida luego de unas pocas sesiones de práctica.

“El prana es para el Yoga, lo que la electricidad es para nuestra civilización.” dice André Van Lysebeth en su libro PRANAYAMA. Y sí, el prana es la fuerza vital. El prana nos rodea, nos penetra, está entre nosotros: está en lo que vemos, olemos, palpamos y en muchas de las cosas que comemos.

El prana se absorbe por medio de la respiración, de los alimentos que ingerimos y de nuestro cuerpo, a través de órganos especializados para ello. Esos órganos son los siguientes (i) las fosas nasales; (ii) los pulmones; (iii) la lengua; (iiii) la piel.

Está claro que el aire es uno de los alimentos esenciales para nuestro cuerpo, si dejamos de respirar, dejamos de existir.

Las fosas nasales

Las fosas nasales, tienen infinidad de terminales nerviosas y es por ello que generalmente somos tan sensibles a los olores (tanto los agradables como aquellos que no los son). Esto la convierte en el principal receptor de prana.

Además la nariz posee una función de suma importancia en la respiración y es el acondicionamiento del aire: limpia las partículas de polvo, lo calienta y lo humedece para ingresar a nuestro cuerpo.

Los pulmones, por su parte, son el órgano extractor de oxigeno y pasaje a la sangre, de vital importancia para la respiración.

Por otro lado, ¿Cuántas veces escuchamos la expresión “somos lo que comemos”? Seguramente muchas. Y es verdad que nuestro organismo se nutre de la materia que ingresa. En este caso, es la lengua la encargada de absorber el prana.

El prana está directamente relacionado con el gusto en los alimentos: el sabor es un indicador de la presencia de prana. De ahí que haya que masticar bien los alimentos hasta extraer todo el prana de los mismos y recién ahí enviarlos al estómago para el proceso digestivo.

Finalmente, encontramos que la piel es otro órgano de extracción del prana. La piel es uno de los órganos más extensos de nuestro cuerpo y nuestro contacto con el mundo exterior. A través de la piel absorbemos prana, mediante el contacto con el aire vibrante de energía o con la exposición a la energía solar. Asimismo, la piel es un medio de expulsión de toxinas.

Por último, Van Lysebeth en libro más arriba mencionado titula un apartado: EL PRANA OBEDECE AL PENSAMIENTO… Qué quiere decir con esto? Bueno, claramente destaca la función del pensamiento en la absorción del prana. “El pensamiento concentrado permite absorber una mayor cantidad de prana” dice. Cuando concientizamos la respiración lo que hacemos es focalizarnos en ello, en la absorción de prana. Por eso muchas veces luego de hacer nuestra práctica de pranayamas nos sentimos mucho más enérgicos.

ENTONCES: Mediante los pranayamas, el Yoga busca intensificar y controlar la absorción del prana CONSCIENTEMENTE.

Respirar conscientemente, una caminata al aire libre, los rayos de sol en la piel, tener en cuenta los alimentos que comemos y la forma en que lo hacemos, saborear a comida y meditar para tomar consciencia de nuestros hábitos, son lagunas de las cosas a las que le podemos prestar atención con el fin de absorber mayor cantidad de prana.
El ser humano ingiere diariamente unos dos kilos de comida y otros dos de bebida frente a unos 5.750 litros de aire. El aire es imprescindible para vivir, es decir, el aire es vida o, más exactamente, según la ciencia del Yoga el aire es vital porque transporta la energía primaria o vital (prana), que es la suma de todas las energías del Universo.

El prana se conduce a través del aire (“pavan”, en sánscrito, que significa “el que lleva el prana”). Tan importante es la respiración que se considera que ésta es la vida, la fuente del conocimiento, la sabiduría, el guía, el maestro del practicante del Yoga.

Para entender la actividad del prana en el cuerpo humano, los antiguos yoguis elaboraron, por un lado, técnicas para controlar la respiración y además, categorizaron la actividad del prana en “aires” o “vayus”. La clave para una buena salud mental y física es mantener los praana vayus equilibrados y fluyendo.
Hay cinco vayus principales

Praana: se localiza en la región del pecho, entre la laringe y la parte superior del diafragma; está conectado con la respiración y se encarga de llevar la energía al cuerpo mediante, por ejemplo, la absorción del prana del oxígeno, de los alimentos y del agua.
Apaana: se ubica en el área bajo el ombligo, en la zona pelvica; gobierna las funciones relacionadas con la eliminación y expulsión de prana (excreción, eyaculación, menstruación, etc.).
Sammana: en la región entre el diafragma y el ombligo; gobierna la digestión, la asimilación y la distribución de sustancias nutritivas en el organismo.
Udyaana: opera desde la laringe hacia la cabeza; gobierna el lenguaje, la expresión, la proyección, la capacidad mental y la memoria.
Vyaana: prevalece en todo el cuerpo; se encarga de llevar y distribuir la energía a cada célula; controla el sistema circulatorio y nervioso.

Yogi Bhajan, maestro de Kundalini Yoga, enseñó que de estos cinco vayus principales, tres son los más importantes para el ser humano: praana (es la fuerza que da la vida), udyaana (la fuerza que mantiene la vida) y apaana (la facultad eliminatoria, excreción). El control de estos tres vayus conlleva la alineación automática de los otros.

Hay diez tipos de Prana (la sutil energía de vida). De estos, hay 5 que son los más importantes y 5 que son menos importantes. Hoy hablaremos de los 5 más importantes.
El mayor de todos es llamado “Prana”, que sube desde tu ombligo hacia la punta de tu cabeza. Luego hay otro tipo de prana que va desde la punta de la cabeza hacia el ombligo, y se llama “Apana”. Cuando el nivel de Prana está muy alto, no puedes dormir; te da insomnio y te sientes muy nervioso. Aún así, si el nivel de Apana es muy alto, te sientes muy apático que nisiquiera quieres salir de la cama. ¿Has tenido esta experiencia? A veces te sientes tan pesado, burdo y apático. Esto se debe al imbalance del Apana. El tercer tipo de prana es “Samana”, que está presente como el fuego en el sistema digestivo, por ejemplo, en el estómago. Es el “agni” o fuego el que ayuda a digerir la comida. “Samana” ayuda cuando estás indigestado y también otros sistemas del cuerpo. Ayuda a balancear tu sistema. Luego está “Udana Vayu” o “Udana Prana” que está cerca de la región del corazón y es responsable por las emociones. En el Sudarshan Kriya, las personas lloran o ríen, y puedes observar como las emociones salen hacia afuera. Esto se debe a “Udana”. Entonces este es responsable por las emociones. Luego está el quinto tipo de Prana llamado “Vyana”, que es responsable por todo el movimiento del cuerpo. ¿Alguna vez experimentaste esto? En el Sudarshan Kriya, los cinco tipos de prana encuentran el balance, y debido a esto lloras o ríes y sientes un cosquilleo en todo el cuerpo. Esa es la especialidad del Sudarshan Kriya. También sueles sentirte muy hambriento después de él, ¿No es así? Entonces, estos cinco Pranas en el cuerpo dirigen nuestra vida. Si Samana se desbalancea, surgen los problemas digestivos y no puedes digerir apropiadamente la comida o puedes experimentar náuseas. Todo esto sucede debido al imbalance del Prana Samana. Cuando el Prana Udana se bloquea, sientes bloqueo emocional y afecta tus pensamientos en tu mente. Cuando en el Prana Vyana, que está al rededor de todo el cuerpo, ocurre un desbalance, tienes dolor de articulaciones o problemas para desplazarte, y puede que te vuelvas muy nervioso y agitado o que sientas que no quieres hacer nada. Esto crea tanta agitación en el cuerpo que desplazarte a cualquier lado es muy incómodo. Y todo esto es debido al desbalance de Vyana Prana.

Cada uno de los siete chakras pertenece a las fuerzas elementales del cuerpo y de la naturaleza.

Estas regiones elementales del cuerpo se denominan “Vayu”, que literalmente significa aire, etéreo.

Identifican las fuerzas etéreas vitales del cuerpo.

Cada Vayu se clasifica de la siguiente manera:

Udana Vayu: Cosmos. Región de la cabeza. Órganos de los sentidos, conocimiento.
Prana Vayu: Aire. Región del pecho. Inhalación, energía, absorción, vitalidad.
Samana Vayu: Fuego. Región abdominal. Órganos digestivos, circulación.
Apana Vayu: Agua. Región pelviana. Exhalación, eliminación, órganos reproductivos.
Vyana Vayu: Tierra. Piernas y brazos. Esqueleto, músculos y coyunturas.

La naturaleza física esta en estado constante de movimiento, a pesar de su aparente solidez.
La tierra es una fuerza hacia adentro y se contrae para mantener las cosas juntas. El agua es una fuerza hacia abajo y elimina lo no deseado. El fuego es una fuerza hacia arriba, es transformadora, y consume todo en su camino. El aire es una fuerza hacia afuera que tiende a reclutar todo lo que toca. El cosmos no tiene manifestación física, y se extiende hacia todos los lados.

La tierra es erosionada por el agua, pero también la contiene. El agua es evaporada por el fuego, pero también lo extingue. El fuego es soplado por el aire, pero también lo consume. El aire es dirigido por el cosmos y es el vehículo por el cual se experimenta. El cosmos se manifiesta en todas las cosas.

Cada uno de los cinco elementos deben de ser balanceados dentro de cada aspecto de la práctica de yoga.

Para Vyana, las posiciones de pie que tengan que ver con el esqueleto, las piernas y los brazos.
Posiciones horizontales, particularmente de descanso al final de la practica, tienen que ver con Apana, y son mas refrescantes.

Para Samana, posiciones de sentado que tengan que ver con la sección media, y son generalmente de calentamiento y transformación.

Viniasa o movimiento, cultiva Prana: vinyasa siempre comienza con inhalación, que en la mayoría de los casos aumenta prana.

Udana esta relacionado con la secuencia final, ambas inversiones y sentados, y particularmente parada de cabeza.

Sin embargo, cada aspecto de la práctica tiene tendencia a manifestarse más fuertemente con determinadas posturas. Esto depende también con los cambios de temporada y climáticos, fases de la luna y transiciones de los planetas.

Es de mucha utilidad notar estos cambios y estar pendiente de ellos mientras ocurran.

Yoga es un balance de polaridades opuestas: cada cuerpo, cada practica y cada asana es de ambas formas acumulativo (prana) y eliminatorio (apana), de ambas formas contractivo (vyana) y expansivo (udana), envolviendo cuerpo y mente.

Balancee estos opuestos aumentando el conocimiento en cada postura.

El dominio de cada Vayu en el cuerpo varía con cada individuo.

Esta naturaleza es exhibida con diferentes tipos de cuerpos, o constituciones, llamados los tres Dosa.
Estos son Kapha, Pitta y Vata.

Kapha combina tanto tierra como agua, Pitta esta gobernado por fuego y agua y Vata por aire y universo.

La constitución Vata es mas flexible y esta exhibida por una estructura física esbelta.

El tipo Pitta es orientado a meta, su porte es más musculoso, estructura solida y disposición positiva.

Cada individuo tiene una combinación de los tres Dosa, usualmente con una predominancia de uno o dos de ellos.

Dependiendo de la constitución de cada individuo, la práctica puede mejorar o agravar los aspectos de estos Dosa.

Do modo que, demasiado movimiento puede mejorar o agravar Vata dependiendo que tan extremo sea.

La actividad, focalizacion y competitividad puede mejorar o agravar Pitta y la no actividad y quietud puede mejorar o agravar Kapha. La práctica puede ser ajustada de alguna forma con cada una de estas posibilidades.

Por ejemplo movimientos mas lentos ayudan a mantener el tipo Vata. Realizar una practica mas corta tiende a mantener el tipo Kapha, y mantenerse focalizado en su interior y dristi sustenta el tipo Pitta.

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“Bahih pranayama (el control externo) es para quien no está dotado de fuerza para controlar la mente. No hay ningún modo tan seguro como ése; o como la compañía de un santo. Un hombre sabio debe recurrir a la práctica externa si no goza de la compañía de un santo. Si está en compañía de un santo, el santo proporciona la fuerza necesaria, aunque sea invisible para los demás. El pranayama no necesita ser exactamente como se describe en el Hatha Yoga. Bastará un poco de control del soplo para controlar a la mente, si se está practicando japa, dhyana, bhakti, etc. La mente es el jinete, y el soplo es el caballo. El pranayama es un control sobre el caballo. El jinete es controlado mediante ese control. Puede hacerse sólo un poco de pranayama. Observar el soplo es un modo de hacerlo. La mente, abstraída de las demás actividades, se dedica a observar el soplo. Eso controla el soplo; y, a su vez, es controlada la mente. Si no es capaz de hacer esto, entonces no es menester practicar rechaka ni puraka. Puede retenerse un ratito el soplo mientras se realiza japa, dhyana, etc. Entonces, sobre-vendrán también buenos resultados.”

Sri Nisargadatta Maharaj

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