62 – Meditación cristiana

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MEDITACIÓN CRISTIANA

Meditación Cristiana: ¿Es Cristiano Meditar?


La meditación cristiana está basada en la Biblia. De hecho, la Biblia nos manda a meditar. En Josué 1:8, Dios dice que meditemos en Su palabra de día y de noche para que la obedezcamos. El salmista dice “en la ley de Jehová está su delicia, y en Su ley medita de día y de noche” (Salmo 1:2). En realidad, la Biblia menciona 20 veces el meditar o la meditación.

En el Antiguo Testamento existen dos palabras principales en hebreo para meditación: Haga, que significa pronunciar, gemir, meditar, o ponderar; y Sihach, que significa cavilar, ensayar en la mente de uno, o contemplar. Estas palabras también pueden ser traducidas como morar, considerar diligentemente, y prestar atención.

Meditación Cristiana: Una Historia


Una forma de meditación cristiana que ha sido utilizada por los creyentes, por lo menos desde el siglo IV a.C., es la
lectio divina. Ha sido tradicionalmente utilizada en órdenes religiosas monásticas y hoy está disfrutando de un resurgimiento. Lectio divina significa “lectura sagrada” y tiene cuatro etapas: lectio (lectura), meditatio (meditación discursiva), oratio (efectiva oración), y contemplatio (contemplación). En el estado de lectio (lectura), uno encuentra un pasaje y lo lee deliberadamente. El siguiente estado, meditatio (meditación discursiva), es donde uno pondera el texto. En el estado oratio (efectiva oración), uno habla con Dios acerca de la lectura, pidiéndole que revele la verdad. En el estado final, estado de contemplatio (contemplación), uno simplemente descansa en la presencia de Dios.

Hoy, la meditación es generalmente vista como una práctica del movimiento de la Nueva Era. Esto proviene principalmente de su asociación con la Meditación Trascendental. La Meditación Trascendental (MT) fue desarrollada por el Maharishi Mahesh Yogui de la religión hindú y está saturada de filosofía hindú. El “yogui,” en nombre del fundador de la MT, indica su estatus en el hinduismo. Las cortes en los Estados Unidos han decretado que la MT no es una disciplina secular. Es una religión hindú (Corte de Distrito de los Estados Unidos, Newark, NJ, en el 29 de octubre de 1977, y la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos, Filadelfia, PA, 2 de febrero de 1979.)

Meditación Cristiana: ¿Qué Dicen Los Líderes Cristianos?


Una cosa importante que la Biblia nos dice que hagamos, es pensar en la Palabra de Dios. Nuestros pensamientos determinan nuestro comportamiento, de manera que lo que pensamos es muy importante. Es por esto que Dios quiere que pensemos en Su Palabra, o que meditemos en ella. Jim Downing en
Meditation (NavPress) dice que Dios considera la meditación como un “ejercicio vital de las mentes de Sus hijos.”

Rick Warren, en Una Vida Con Propósito (Zondervan), describe la meditación de esta manera: “La meditación es pensamiento enfocado. Conlleva un serio esfuerzo. Usted selecciona un versículo y reflexiona en él una y otra vez…si usted sabe cómo preocuparse, ya sabe cómo meditar” (190). Warren continúa diciendo: “Ningún otro hábito contribuye más a transformar su vida y asemejarle a Jesús que la reflexión diaria en las Escrituras…Si usted mira las veces en que Dios habla en la Biblia acerca de la meditación, se sorprenderá de los beneficios que ha prometido a aquellos que se tomen el tiempo para meditar en Su Palabra todo el día” (190).

En Satisfy Your Soul (NavPress), el Dr. Bruce Demarest escribe: “Un corazón en silencio es nuestra mejor preparación para todo este trabajo de Dios … La meditación cambia nuestro foco de sobre nosotros mismos y del mundo para que reflexionemos en la Palabra de Dios, Su naturaleza, Sus habilidades, y Sus obras … Para que en oración ponderemos, cavilemos, y ‘rumiemos’ las palabras de la Escritura. …La meta es simplemente permitir que el Espíritu Santo active la Palabra dadora de vida de Dios” (133).

Meditación Cristiana: ¿Cómo la hacemos?


Existen tres momentos en el día cuando podemos entregar activamente nuestras mentes a la Palabra de Dios en meditación cristiana. Justo antes de dormirnos, podemos hacer que la Palabra de Dios sea la última cosa que ocupe nuestra mente. Al despertarnos, podemos hacer que la Palabra de Dios sea la primera cosa que llene nuestra mente para comenzar el día. Finalmente, todos los días necesitamos un momento específico para estar en la Palabra de Dios, para que pueda hablarnos durante todo nuestro día.

¿En qué debemos enfocarnos durante nuestra meditación cristiana? “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8, RV).

Fruto del Espíritu – Crecimiento Visible en Jesucristo
El “fruto del Espíritu” es un término bíblico que resume los nueve atributos de una vida cristiana verdadera. Utilizando la versión Reina Valera de Gálatas 5:22-23, estos atributos son: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Aprendemos de las Escrituras que esos no son “frutos” individuales que nosotros escogemos. En cambio, el fruto del Espíritu es un “fruto” de nueve aspectos que caracteriza a todos los que verdaderamente caminan en el Espíritu Santo. Colectivamente, estos son los frutos que todos los cristianos deben estar produciendo en sus nuevas vidas con Jesucristo.

Fruto del Espíritu – Los Nueve Atributos Bíblicos


El fruto del Espíritu es una manifestación de una vida cristiana transformada. A fin de ser maduros como creyentes debemos estudiar y entender los atributos del fruto de nueve aspectos

Amor – “Y nosotros hemos conocido y creído el amor de Dios. Dios es amor. Y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” (1ra de Juan 4:16). A través de Jesucristo, nuestra meta más grande es hacer todas las cosas en amor. “El amor es sufrido, es benigno; El amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. No hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor. No se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1ra de Corintios 13:4-8).

Gozo – “El gozo de Jehová es vuestra fuerza” (Nehemías 8:10). “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” (Hebreos 12.2).

Paz – “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Romanos 15:13).

Paciencia — Somos “fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de Su gloria, para toda paciencia y longanimidad con gozo” (Colosenses 1:11). “Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2).

Benignidad (gentileza) — Debemos vivir “en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra” (2da de Corintios 6:6-7).

Bondad – “Por lo cual, asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de Su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con Su poder” (2da de Tesalonicenses 1:11). “Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad” (Efesios 5:9).

Fe (fidelidad) – “Jehová, Tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré Tu nombre, porque has hecho maravillas; Tus consejos antiguos son verdad y firmeza” (Isaías 25:1). “Para que os dé, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones” (Efesios 3:16-17).

Mansedumbre – “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1). “Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2).

Templanza (auto-control) – “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2da de Pedro 1:5-7).

Fruto del Espíritu – Un Devocional para Todos los Cristianos
El fruto del Espíritu es un estudio maravilloso para los cristianos en cualquier nivel de madurez espiritual. Esperamos que este sitio web proporcione un devocional que invite a la reflexión y sea un trampolín para el crecimiento.

El Amor de Dios – Juan 15:13


El amor de Dios por nosotros, por Su enemistada creación, está representado gráficamente en el sacrificio que Él hizo por nosotros. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

Jesucristo es el único y eterno Hijo de Dios.1 Es el Alfa y el Omega,2 el Gran YO SOY,3 el “Dios Todopoderoso”4 por el cual fueron creadas todas las cosas5 y en él todas las cosas subsisten.6 Jesús, quien es la cabeza de todas las cosas,7 se humilló a sí mismo de tal manera, que la mente humana ni siquiera puede soportar el pensar en ello. El vino a este mundo maldito por el pecado y compartió activamente nuestros sufrimientos. Tal como somos hechos de carne y sangre, así participó Él de lo mismo.8 Fue hecho carne y habitó entre nosotros.9 Compartió los sufrimientos que acarreamos sobre nosotros mismos al rechazar Sus santos preceptos.10 Y como si eso no fuera suficiente para convencernos de Su amor y preocupación por nosotros, Jesús, el Dios inmortal y Dador de la Vida, se dio a sí mismo en la cruz ¡en el mayor acto de amor que el mundo ha conocido jamás! Al hacer esto nos libró de nuestros pecados, eficazmente clavándolos consigo mismo en la cruz. De esta manera, Él, que no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros11 y Él, quien dio vida a todos, gustó la muerte por aquellos condenados a morir.12

El Amor de Dios – Porque de tal manera amó Dios al Mundo
¡Dios es amor! “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él (Juan 3:16-17). Jesucristo amó tanto al mundo que se dio a Sí mismo por él, desde Sus derechos y privilegios como Hijo único y eterno de Dios, ¡hasta Su propia vida! Si usted desea ver el amor de Dios, mire la cruz. “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: En que Dios envió a Su Hijo unigénito, para que vivamos por Él. En esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1a de Juan 4:9-10). “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

El Amor de Dios – ¡Es para Usted!


El amor de Dios nos ha sido revelado y ahora Él está a la puerta y llama.
13 Depende de cada individuo el buscar una relación personal con Dios, o el rechazarlo rotundamente. La única barrera entre nosotros y el amor de Dios es nuestro libre albedrío y Jesucristo es la puerta.14 “Jesús respondió: ´Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no por Mí´” (Juan 14:6). La salvación es un regalo gratis comprado y pagado con la sangre de Cristo. No hay otro camino. “…No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, ¡entonces por demás murió Cristo!” (Gálatas 2:21). Usted no puede ganarse el perdón de Dios a través de buenas obras. ¿Cómo podría el hacer las buenas obras, que usted debería haber hecho toda la vida, compensar las incontables veces que ha fallado? Dios no es tonto. Aunque “amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá delante de Mí…” (Jeremías 2:22).

Una vez un hombre cayó de rodillas delante de Cristo y le rogó: “Si quieres, puedes limpiarme.” Cristo, “teniendo misericordia” respondió: “Quiero, sé limpio” (Marcos 1:40-41). Nosotros también podemos caer de rodillas y reconocer la única provisión de Dios para nuestros pecados. Nosotros también podemos oír: “Quiero, sé limpio.” Cristo voluntariamente sufrió la justa indignación de Dios sobre sí mismo para que usted no tuviese que hacerlo; quienquiera que acepte Su muerte sobre la cruz como pago por sus pecados, se reconciliará con Dios a quien ha ofendido. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo…Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados…Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él” (2da de Corintios 5:18-19, 21). ¿Aceptaría usted hoy el amor de Dios?

Oración de Salvación – Nuestra Primera Conversación Real con Dios
La “oración de salvación” es la oración más importante que jamás haremos. Cuando estamos listos para convertirnos en cristianos, estamos listos para tener nuestra primera conversación real con Dios y estos son los componentes de la misma:

  • Reconocemos que Jesucristo es Dios y que vino a la tierra como hombre para vivir una vida sin pecado que nosotros no podemos tener; que murió en nuestro lugar para que nosotros no tengamos que pagar la condena que merecemos.

  • Confesamos nuestro pasado pecaminoso, viviendo para nosotros mismos y no obedeciendo a Dios.

  • Admitimos que estamos listos para confiar en Jesucristo como nuestro Salvador y Señor.

  • Le pedimos a Jesús que venga a nuestro corazón, habite en él y comience a vivir a través de nosotros.

Oración de Salvación – Comienza con la fe en Dios


Cuando hacemos la oración de salvación, le permitimos saber a Dios que creemos que Su Palabra es verdad. Por la fe que él nos ha dado, escogemos creer en él. La Biblia nos dice que: “Sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan” (Hebreos 11:6)

Por lo tanto, cuando oramos pidiéndole a Dios el regalo de la salvación, estamos ejerciendo nuestra libre voluntad de reconocer que creemos en él. Esa demostración de fe agrada a Dios, porque hemos escogido libremente conocerle.

Oración de Salvación – Confesión de Nuestro Pecado.


Cuando hacemos una oración de salvación, estamos admitiendo que hemos pecado, tal como lo dice la Biblia con respecto a todos, a excepción de Cristo: “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

Pecar es simplemente apartarse del camino, como una flecha que no da en el blanco. Para aquellos que nos apartamos, la gloria de Dios solo se encuentra en Jesucristo. “Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo” (2 Corintios 4:6).

Por lo tanto, la oración de salvación reconoce que Jesucristo es el único humano que haya vivido sin pecado. “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios” (2 Corintios 5:21).

Oración de Salvación – Profesar Fe en Cristo como Salvador y Señor


Con Cristo como nuestro estándar de perfección, reconocemos fe en él como Dios y estamos de acuerdo con el apóstol Juan en que: “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir” (Juan 1:1-3).

Porque Dios solo podía aceptar un sacrificio perfecto y libre de pecado, y porque él sabía que no había posibilidad de que nosotros cumpliéramos eso, envió a su Hijo para morir por nosotros y pagar el precio eterno. “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Oración de Salvación – ¡Dilo de Corazón Ahora!


¿Estás de acuerdo con lo que has leído hasta ahora? Si es así, no esperes ni un minuto más para

Padre, sé que he quebrantado tus leyes y que mis pecados me han separado de ti. Estoy sinceramente arrepentido y ahora quiero apartarme de mi pasado pecaminoso y dirigirme hacia ti. Por favor, perdóname y ayúdame a no pecar de nuevo. Creo que tu hijo Jesucristo murió por mis pecados, resucitó de la muerte, está vivo y escucha mi oración. Invito a Jesús a que se convierta en el Señor de mi vida, a que gobierne y reine en mi corazón de este día en adelante. Por favor, envía tu Espíritu Santo para que me ayude a obedecerte y a hacer tu voluntad por el resto de mi vida. En el nombre de Jesús oro, amén.”

Oración de Salvación – He hecho la oración… ¿Qué sigue?


Si has hecho esta oración de salvación con verdadera convicción y de todo corazón, ahora eres un seguidor de Jesús. Esto es un hecho, te sientas o no diferente. Algunos sistemas religiosos pudieron haberte creado la idea de que deberías sentir algo: un tibio rubor, hormigueo, o alguna otra experiencia mística. El hecho es que podría ser así, como no podría serlo. Si hiciste la oración de salvación y entiendes lo que significa, ahora eres un seguidor de Jesús. La Biblia nos dice que tu salvación eterna ¡es segura! “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).

¡Bienvenido a la familia de Dios! Te animamos a que ahora busques una iglesia local, donde puedas ser bautizado y creer en el conocimiento de Dios a través de su Palabra… La Biblia.

Fuente: http://www.allaboutgod.com

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