57 – Samadhi

samadhi

AFIRMACIÓN DE LA SEMANA

Ahora mismo salgo de todas mis creaciones de dolor, fracaso, enfermedad e ignorancia, de un solo golpe corto de raíz el nudo de todos mis males. Con todopoderoso coraje y determinación me ordeno ser toda luz en mi conciencia,  toda sabiduría en mi inteligencia, todo amor y paciencia en mis emociones, toda calma en mi mente, todo éxito en mis actividades y trabajo, toda salvación en mi alma. Así sea aquí, sí aquí y ahora mismo, así sea hecho, así siento que es, así siento que soy!

“¿Es percibido el mundo incluso después de la Realización del Sí mismo?¿De quién es esta pregunta? ¿Es de un jnani o de un ajnani? De un ajnani. Comprenda a quién aparece la pregunta. Puede ser respondida si aparece después de conocer al que duda. ¿Puede el mundo o el cuerpo decir que él es? ¿O es el veedor el que dice que el mundo o el cuerpo es? El veedor debe estar aquí para ver los objetos. Encuentre al veedor primero. ¿Por qué se preocupa usted ahora de lo que será en el futuro? Sri Bhagaván continuó: —¿Qué importa si el mundo es percibido o no es percibido? ¿Ha perdido usted algo con su percepción del mundo ahora? ¿Gana usted algo donde no hay ninguna tal percepción como en su sueño profundo? Es indiferente si el mundo es percibido o no es percibido. El ajnani ve activo al jnani, y se siente confundido. El mundo es percibido por ambos; pero sus perspectivas difieren. Tome el ejemplo del cine. Hay imágenes que se mueven en la pantalla. Vaya y agárrelas. ¿Qué es lo que usted agarra? Sólo hay la pantalla. Si desaparecen las imágenes, ¿qué queda? La pantalla nuevamente. Así también aquí. Cuando aparece el mundo, vea a quién aparece. Aférrese al substratum del «yo». Des pués de que se aferra el substratum, ¿qué importa si el mundo aparece o desaparece? El ajnani toma como real el mundo; mientras que el jnani lo ve sólo como la manifestación del Sí mismo. Es indiferente si el Sí mismo se manifiesta o cesa de hacerlo.”

Sri Nisargadatta Maharaj

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imagen3EN EL ESTADO SUPERCONSCIENTE SE EXPERIMENTA LA UNIDAD CON DIOS

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barraTu cerebro produce 80 mil pensamientos por día. Esta Fuerza es la esencia de tu Ser y destino, controlarla depende de poder silenciar la mente y reprogramar las impresiones subconscientes.

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EL OCÉANO DEL SAMADHI

Cuando se navega por los océanos del Nirvikalpa Samadhi, cuyas playas no lo limitan jamás y cuyas olas nacen y mueren como universos que aparecen y desaparecen, es posible constatar que en dicho estado de percepción no existe meta alguna por alcanzar. La Conciencia Absoluta No-dual, a la que suele denominarse Brahman, detecta todos los recodos del universo de forma simultánea avizorando el más mínimo cambio que ondea en él. Tiempo y espacio son variables posteriores a la Conciencia misma; tiempo y espacio no forjan partes ni se fraccionan en pasado o futuro. Allí, en el Nirvikalpa, el ojo que conoce todo lo ve, el oído que escucha todo lo oye y el tacto que siente todo lo toca. La mágica ordenación de un universo interrelacionado por la Conciencia se nota activo pero, a la vez, nada en él se mueve.

Para la Conciencia No-dual del videhanmukta, ahora convertido en el mismo Brahman, el universo es inmoble y a la vez moviente, pero aun ante el mismo cambio todo es siempre idéntico y sin modificación. Sin embargo, para los restantes seres envueltos por maya, el tiempo los dirige hacia el futuro y el espacio los diversifica en innumerables partes. Emerge una sola realidad con diversas formas de interpretación: la dual y la No-dual

Nirvikalpa samadhi
En el ascenso espiritual hay diferentes estados que debemos establecer.

El primer paso es lo que llamamos en Sahaja Yoga la realización. En la realización nuestra energía Kundalini asciende por el canal central, sushuma nadi, y atravesando todos los chakras sale por el brahmarandra, en lo alto de la cabeza, conectándonos con la energía del Paramchaitanya. En este primer estado nos hacemos colectivamente conscientes, sentimos el estado de nuestros chakras, nos empezamos a hacer testigos de nuestro ego, superego, etc… Pero a pesar de todo, en este nivel de conciencia aún seguimos identificándonos con nuestros bloqueos, y debilidades.

El segundo paso es el establecimiento de Nirvichara Samadhi, estado en el cual alcanzamos la conciencia sin pensamientos. Este estado se manifiesta principalmente durante la meditación, y si logramos establecerlo apropiadamente también se manifiesta durante nuestra vida diaria, pudiendo experimentarlo en cualquier momento que lo necesitemos. Pero incluso en este estado seguimos bloqueándonos, y cayendo en nuestras viejas tendencias.

El tercer estado es el establecimiento de Nirvikalpa Samadhi. Este estado es un gran salto cualitativo en nuestra evolución. Una vez que empezamos a entrar en el estado de Nirvikalpa Samadhi nuestra meditación alcanza niveles de profundidad muchísimo mayores. Cada meditación se convierte en una experiencia maravillosa. Cada día es una aventura espiritual. En este estado las experiencias espirituales se acrecientan de un modo exponencial, adquiriendo así nuestro ascenso, una velocidad muchísimo mayor. En este estado no volvemos a caer en nuestras viejas tendencias ni debilidades, muy al contrario nos vamos afianzando con paso firme en nuestra verdadera esencia espiritual y divina. Este estado es el comienzo de un nuevo proceso de ascenso, donde nuestro deseo puro de alcanzar el espíritu alcanza su máxima expresión.

Más allá aún queda el estado de la completa realización y después el estado de la realización de la Divinidad.
¿Qué es el Samadhi?

El samadhi es un estado espiritual de conciencia. Hay diferentes tipos de samadhi. Entre los samadhis menores, savikalpa samadhi es el más elevado. Más allá de savikalpa está nirvikalpa samadhi, pero hay un gran abismo entre ambos: son dos samadhis radicalmente distintos. Además, hay algo todavía más allá de nirvikalpa samadhi llamado sahaja samadhi.

En savikalpa samadhi, durante un período breve de tiempo se pierde toda con­ciencia humana. En ese estado, la concepción del tiempo y el espacio es totalmente diferente. Durante una o dos horas estás completamente en otro mundo. Allí ves que casi todo está hecho. Aquí en este mundo hay muchos deseos todavía insatisfechos en ti y en los demás. Millones de deseos no están colmados, y quedan millones de cosas por hacer. Pero cuando estás en savikalpa samadhi, ves que práctica­mente todo está hecho; no tienes nada que hacer. Eres sólo un instrumento. Si eres utilizado, tanto mejor; de lo contrario, las cosas están todas hechas. Pero desde savikalpa samadhi todos tienen que regresar a la conciencia ordinaria.

Incluso hay grados de savikalpa samadhi. Igual que hay estudiantes brillantes y estu­diantes malos en la misma clase de la escuela, también en savikalpa samadhi algunos aspirantes alcanzan el nivel más alto, mientras que otros con menos aspiración alcanzan un peldaño inferior en la escalera, donde todo no es tan claro y vívido como en el nivel más alto.

En savikalpa samadhi hay pensamientos e ideas viniendo desde varios lugares, pero no te afectan. Mientras estás meditando, permaneces imper­turbable y tu ser interno funciona de una manera dinámica y confiada. Pero cuando estás un poco más arriba, cuando has llegado a ser uno con el alma en nirvikalpa samadhi, no habrá pensa­mientos o ideas en absoluto. Estoy intentando explicarlo con palabras, pero la conciencia de nirvikalpa samadhi jamás puede ser expresada o explicada adecuadamente. Estoy intentando hablarte acerca de esto lo mejor que puedo desde una conciencia muy elevada, pero aún así mi mente lo está expre­sando. Pero en nirvikalpa samadhi no hay mente; sólo hay paz y dicha infinitas. Allí se detiene la danza de la naturaleza, y el conocedor y lo conocido devienen uno. Allí disfrutas de un éxtasis supremamente divino, todo abarcador y auto-amoroso. Te conviertes en lo disfrutado, te conviertes en el disfrutador y te conviertes en el disfrute mismo.

Cuando entras en nirvikalpa samadhi, lo primero que sientes es que tu corazón es más grande que el universo mismo. Ordinariamente ves el mundo a tu alrededor, y el universo parece infinitamente más grande que tú. Pero esto sucede así porque el mundo y el universo son percibidos por la mente limitada. Cuando estás en nirvikalpa samadhi, ves el universo como un pequeño punto dentro de tu inmenso corazón.

En nirvikalpa samadhi hay dicha infinita. ‘Dicha’ es una palabra vaga para la mayoría de las personas. Oyen que hay algo llamado dicha, y algunas personas dicen que la han experimentado, pero la mayoría de las personas no tiene conocimiento directo de ello. Cuando entras en nirvikalpa samadhi, sin embargo, no sólo sientes la dicha, sino que de hecho te conviertes en esa dicha.

La tercera cosa que sientes en el nirvikalpa samadhi es poder. Todo el poder reunido de todos los ocultistas no es nada en comparación con el poder que tienes en nirvikalpa samadhi. Pero el poder que puedes tomar del samadhi para utilizarlo en la Tierra es infinitesimal comparado con su totalidad.

Nirvikalpa samadhi es el samadhi más elevado que la mayoría de los Maestros espirituales realizados alcanzan. Dura unas pocas horas o unos pocos días, y después uno tiene que descender. Cuando uno desciende, ¿qué ocurre? Muy a menudo uno olvida su propio nombre y su edad; uno no puede hablar o pensar adecuadamente. Pero a través de la práctica continuada, uno llega gradualmente a poder descender del nirvikalpa samadhi y funcionar en seguida de manera normal.

Generalmente, cuando uno entra en nirvikalpa samadhi, no quiere volver de nuevo al mundo. Si permanece dieciocho o veintiún días en ese estado, hay todas las posibilidades de que el alma abandone el cuerpo definitivamente. Hubo Maestros espirituales en el pasado remoto que alcanzaron el nirvikalpa samadhi y no descendieron. Lograron su más alto samadhi, pero les resultó imposible entrar de nuevo en la atmósfera del mundo y trabajar como seres humanos. Uno no puede funcionar en el mundo mientras se halla en ese estado de conciencia; es sencillamente imposible. Pero hay una dispensación divina. Si el Supremo quiere que un alma en particular trabaje aquí en la Tierra, incluso después de veintiún o veintidós días en ese samadhi, el Supremo puede llevar a ese individuo a otro canal de con­ciencia dinámica, divina, y hacer que regrese al plano terrestre para actuar.

El tipo más elevado de samadhi es, con gran diferencia, el sahaja samadhi. En este samadhi uno está en la conciencia más alta, pero al mismo tiempo uno es capaz de trabajar en el tosco mundo físico. Uno mantiene la expe­riencia de nirvikalpa samadhi mientras entra simultáneamente en las actividades terrenales. Uno se ha vuelto el alma, y al mismo tiempo está utilizando el cuerpo como un instrumento perfecto. En sahaja samadhi uno hace las cosas habituales de un ser humano ordinario. Pero en las cavidades más profundas del corazón uno está cargado de iluminación divina. Cuando uno experimenta sahaja samadhi, se vuelve Amo y Señor de la Realidad. Uno puede a su antojo ir hasta lo Altísimo y luego descender a la conciencia terrenal para manifestar.

En muy raras ocasiones, incluso después de haber alcanzado el tipo más elevado de realización, es alguien bendecido con el sahaja samadhi. Muy pocos Maestros espiri­tuales han logrado este estado. Para el sahaja samadhi se requiere la Gracia Infinita del Supremo. Sahaja samadhi sólo viene cuando uno ha establecido su unicidad inseparable con el Supremo o cuando uno quiere demostrar, en raras ocasiones, que es el Supremo. Quien ha logrado sahaja samadhi y permanece en este samadhi, manifiesta a Dios consciente y perfecta­mente en cada momento, y es por consiguiente el mayor orgullo del Supremo Trascendental.
La experiencia de Yogananda

Durante mucho tiempo, Mukunda (más tarde Yogananda), buscaba el éxtasis divino, la unión con Dios.

Varias veces intentó huir a los Himalayas, donde tantos Santos han encontrado a Dios. Pero sus intentos no le llevaron hasta lo que él quería.

En la tierra de Ranbajpur, el “santo que no duerme” , Ram Gopal Muzumdar, le confirmó lo que su propio maestro le dijo a Yogananda antes de marchar a los Himalayas: la realización de Dios le llegaría a su debido tiempo, a través de su maestro.

Así pues, al poco tiempo de volver a la hermita de Sri Yukteswar, Yogananda fue bendecido por el toque divino de su gurú, experimentando el ansiado Samadhi:

“Pobre muchacho, las montañas no pudieron darte lo que deseabas”. El Maestro hablaba cariñosamente, confortadoramente. Su tranquila mirada era insondable. “Los deseos de tu corazón deben ser satisfechos”.

Sri Yukteswar pocas veces se permitía los enigmas; yo estaba desconcertado. Golpeó levemente mi pecho por encima del corazón.

Mi cuerpo quedó inmóvil, paralizado; la respiración salió de mis pulmones como si hubiera sido atraída por un inmenso imán. La mente y el alma perdieron instantáneamente sus límites físicos y corrieron hacia fuera desde cada uno de mis poros como una fluida y penetrante luz. La carne estaba como muerta, aunque en mi penetrante conciencia sabía que jamás había estado tan vivo. El sentido de identidad ya no estaba estrechamente confinado a un cuerpo, sino que abrazaba todos los átomos circundantes. La gente de las calles distantes parecía moverse suavemente por mi propia y remota periferia. Las raíces de las plantas y de los árboles eran visibles a través de la tenue transparencia del suelo; distinguía el flujo interno de su savia.

Todo alrededor se presentaba desnudo ante mí. Mi visión frontal ordinaria se había transformado en una vasta visión esférica, que podía percibir todo a la vez. Desde la parte posterior de mi cabeza veía a los hombres que paseaban por Rai Ghat Road y vi una vaca blanca que se aproximaba despacio. Cuando llegó frente a la puerta abierta del asrham, la observé con los dos ojos físicos. Cuando pasó, continué viéndola claramente tras la tapia de ladrillo.

Todos los objetos que entraban en mi mirada panorámica temblaban y vibraban como rápidas películas. Mi cuerpo, el del Maestro, el patio de columnas, los muebles y el suelo, los árboles y la luz del sol, se agitaban un momento violentamente, hasta que todo se mezclaba en un mar luminiscente, tal como los cristales de azúcar, echados en un vaso de agua, se disuelven al ser agitados. La luz unificadora alternaba con formas materializadas; metamorfosis que ponía al descubierto la ley de causa y efecto de la creación.

Un océano de júbilo rompía en las tranquilas e infinitas orillas de mi alma. Comprendí que el Espíritu de Dios es dicha inagotable; su cuerpo está formado por innumerables tramas de luz. En mi interior oleadas de gloria comenzaron a envolver ciudades, continentes, la tierra, los sistemas solar y estelar, las tenues nebulosas y los flotantes universos. Todo el cosmos, suavemente iluminado, como una ciudad vista a lo lejos por la noche, brillaba con luz trémula en la infinitud de mi ser. El perfil global, fuertemente grabado, se desvanecía un poco en los bordes más lejanos; allí pude ver un suave resplandor que jamás disminuía. Era indescriptiblemente sutil; el cuadro planetario estaba hecho de luz más burda.

La propagación divina de rayos brota de una Fuente Eterna, resplandece en las galaxias, se transfigura en auras inefables. Una y otra vez vi los haces de luz creativa condensarse en constelaciones, después resolverse en capas de llamas transparentes. Por medio de una reversión rítmica, sextillones de mundos pasaron a brillo diáfano; el fuego se convirtió en el firmamento.

Supe que el centro del Empíreo residía en un punto de la percepción intuitiva de mi corazón. Y que el esplendor que irradiaba era emitido desde mi núcleo a cada parte de la estructura universal. La gozosa amrita, el néctar de la inmortalidad, latía en mí con la fluidez del mercurio. Oí la voz creadora de Dios resonando como OM, la vibración del Motor Cósmico.

De pronto la respiración volvió a mis pulmones. Con una decepción casi insoportable, comprendí que mi inmensidad infinita había desaparecido. De nuevo estaba limitado a la humillante jaula de un cuerpo, a la que el Espíritu no se acomoda fácilmente. Como un hijo pródigo, había huído de mi hogar macrocósmico y me había encarcelado en un estrecho microcosmos.

Mi gurú estaba quieto, de pie ante mí; me dejé caer a sus sagrados pies, en agradecimiento por la experiencia de conciencia cósmica que había anhelado apasionadamente durante tanto tiempo. Me levantó y habló con calma, modestamente.
Una Guía para Llegar a Samadhi
Samadhi es un tema de moda en los círculos de yoga. Algunos practicantes creen que samadhi e iluminación son sinónimos. Otros piensan que samadhi lleva a la iluminación, mientras otro grupo está convencido de que samadhi hace que la mente se ponga en blanco. Algunos esperan que samadhi caiga en sus manos si oran con suficiente fervor y otros creen que las técnicas de yoga y meditación los acercarán a samadhi o atraerán a samadhi hacia ellos. Todos ellos tienen una cualidad en común – un gran deseo de experimentar samadhi
Tratar de alcanzar samadhi sin tener una idea clara de lo que es, sin adoptar una estrategia sistemática y sin completar los pasos preparatorios, es como tratar de construir un rascacielos sin haber visto uno, sin un proyecto impreso y sin saber cómo establecer sus cimientos. Perderás tu tiempo y tu energía. Así como dominar cualquier materia – ya sea cirugía, física o música – requiere una preparación prolongada y sistemática, lo mismo para alcanzar el más alto objetivo del yoga. Este objetivo sólo es alcanzable por aquellos que siguen un sistema.

El Bhagavad Gita, uno de los textos de yoga más aclamados, delinea los prerrequisitos elementales. Sostiene que la práctica de yoga está libre de dolor para aquellos que, en su vida diaria, balancean adecuadamente sus hábitos alimenticios, su rutina de ejercicios, su forma de pensar, sus hábitos de dormir y sus acciones. Estos cinco elementos son esenciales para establecer los fundamentos de una práctica de meditación. Los que comen demasiado o no comen lo suficiente tienden a enfermarse. Los que hacen demasiado ejercicio o muy poco, sufren de agotamiento físico o pereza. Los que piensan demasiado o que no usan su mente apropiadamente, se convierten en víctimas de ansiedad o estupor. Los que duermen demasiado o muy poco sufren de inercia o alucinaciones. Los que actúan sin entender la importancia de sus actos y sus consecuencias sufren de dudas y miedo. Cuando diseñamos nuestra práctica con la guía de estos cinco elementos, nuestra vitalidad, resistencia, comprensión, frescura y espontaneidad se expanden. Y cuando estas cualidades se expanden, también lo hace nuestra capacidad de concentración. Sobre este fundamento sólido empiezas a construir los tres pilares de la práctica del yoga: dharana (concentración), dhyana (meditación) y samadhi (absorción espiritual).

Estos tres pilares son como las tres etapas de una peregrinación. Supongamos que para profundizar en el tema de la espiritualidad, decides hacer una peregrinación al Monte Kailash. Durante varias semanas antes de partir te concentras en preparar el viaje – en reunir todo el equipo y la ropa necesaria, empacar, y después tomar el largo vuelo hacia Nepal. Una vez en Nepal, te preparas mentalmente para sobrevivir el viaje de seis días en jeep a lo largo de caminos de tierra llenos de hoyos hacia el Monte Kailash. Casi no puedes respirar por la altura y el polvo tan denso, el sol te ciega y los saltos en el jeep son tantos que sientes que tu espalda te está matando. Tienes calor todo el día, frío en la noche, te sientes débil y cansado casi todo el tiempo. Entonces, llega el día de la ardua escalada alrededor del monte Kailash y después el descenso. Durante este trayecto de tres días sólo te queda respirar y dar un paso a la vez.

Al principio necesitas todas tus fuerzas, pero una vez que encuentras tu propio ritmo, es como si la montaña misma te levantara y te llevara. Al llegar a la cima te sientes lleno de dicha y de un sentimiento de logro. Cuando regresas a casa, te toma casi un mes recuperarte, pero el gozo exquisito que sentiste al llegar a la cima permanece en tu recuerdo. Ese sentimiento sublime se queda contigo como un dulce susurro llamándote a regresar a tu yo interior. Eso es lo que implica esta triple práctica progresiva: primero, esfuerzo concentrado, conocido como dharana; segundo, el continuar sin esfuerzo y permanecer con plena conciencia de ti mismo y tu entorno, conocido como dhyana; y tercero, volverte uno con la experiencia resultante de este fluir sin esfuerzo. Esto es samadhi.

Los Yoga Sutras, el texto más importante de filosofía y práctica del yoga, se refiere a estos tres pasos como samyama. Al unir progresivamente los tres pilares -dharana, dhyana y samadhi- el término técnico de samyama nos dice que hay un proceso natural para iniciar nuestra práctica y llegar al objetivo final. La mayoría de los aspirantes deben seguir este procedimiento. Hay algunas raras excepciones – una que llega de la completa entrega a la voluntad de Dios, la cual no sucede frecuentemente. La gracia de Dios tiene su propio proceso de selección, cuando llega, llega; y cuando no, simplemente no llega. Por lo tanto, concentrémonos en los tres elementos que dependen del esfuerzo humano: dharana, dhyana y samadhi.
Paso a Paso

El primer paso, dharana, se traduce libremente como “concentración.” Los Yoga Sutras dan una definición específica a esta palabra: “confinar a la mente o fijarla en un espacio bien definido”. El espacio es infinito. Y como no tiene forma ni color, identificar al espacio es muy difícil. Por lo tanto, para confinar la mente a un espacio, primero hay que separarla del resto del espacio infinito poniendo límites alrededor de ella. Al hablar sobre concentración, el sabio Vyasa, el comentador más importante de los Yoga Sutras, nos recomienda traer la mente a un espacio que esté bien definido, tal como el área alrededor del ombligo, el centro del corazón, el espacio entre las cejas o a un punto externo tal como la llama de una vela o una imagen en particular.

El primer paso, dharana, se traduce libremente como “concentración.” Los Yoga Sutras da una definición específica a esta palabra: “confinar a la mente o fijarla en un espacio bien definido”.

Una vez que has decidido el lugar al que traerás tu mente, debes seleccionar un objeto que ocupe ese espacio. El objeto que selecciones – ya sea la cruz, la Estrella de David, una imagen de Ganesha, un yantra o un mantra – facilita a la mente estabilizarse dentro de los confines de ese espacio. Aun así, cuando centres tu mente en ese objeto, pronto notarás que también estás contactando muchos otros objetos además del que habías elegido. En otras palabras, la mente está distraída.

La distracción es la tendencia que tiene la mente de entrar en contacto con varios objetos a una gran velocidad, olvidarse del objeto principal de cual se suponía que tenía que estar consciente, así como del espacio en el cual ese objeto iba a estar confinado. En lugar de darte por vencido ante este hábito de la distracción, regresa tu atención hacia el objeto elegido y permite a la mente centrarse en él. Al practicar este proceso de regresar a la mente una y otra vez, desarrollarás el hábito de mantener ese objeto en tu campo mental por un periodo más largo. Si el objeto de concentración se queda en tu mente por un periodo de tiempo más largo que el objeto que te distrajo, has llegado a un estado de concentración. La concentración y la distracción corren una al lado de la otra. La única diferencia es que una de las corrientes – la de la concentración – es más fuerte, más pesada, más llena que la otra. Eso define a la concentración. No es que tu mente ya no se distraiga, sino que el objeto de concentración permanece más tiempo en tu mente que el objeto de la distracción.

La meditación empieza cuando el proceso de centrar tu mente en el objeto que ocupa ese espacio ya no es interrumpido por ningún otro pensamiento, o que la mente permanece en ese objeto por un largo periodo de tiempo sin tantas interrupciones.

Conforme la concentración madura, se convierte en meditación, o dhyana. Este es el segundo paso. La meditación empieza cuando el proceso de centrar tu mente en el objeto que ocupa ese espacio ya no es interrumpido por ningún otro pensamiento, o que la mente permanece en ese objeto por un largo periodo de tiempo sin tantas interrupciones. Así que dhyana es una continuación de dharana; la meditación es un estado más maduro de la concentración.

Los estudiantes frecuentemente se preguntan en qué punto el proceso de concentración se convierte en meditación. Muchos sabios y yoguis dicen que si tu mente permanece concentrada en un objeto durante por lo menos 12 respiraciones, has alcanzado un estado de meditación. Si, dentro del periodo de 12 respiraciones tu mente se mueve de un objeto al otro, aún estás en la etapa de concentración. Piensa en el proceso de vaciar aceite de un contenedor a otro. El aceite es grueso y viscoso, así que fluye de una manera continua. El constante fluir de la conciencia es meditación. Y cuando este proceso de conciencia constante se hace más largo, madura al tercer paso, que es samadhi.

En samadhi, el proceso de concentración, el objeto de concentración, y la mente que está tratando de concentrarse o meditar, todos se han convertido en uno.

Samadhi empieza cuando la mente se absorbe completamente en el objeto que ocupa el espacio que le ha sido asignado. En samadhi, el proceso de concentración, el objeto de concentración, y la mente que está tratando de concentrarse o meditar, todos se han convertido en uno. La mente ya no está centrada en el objeto de una manera objetiva. Todo lo que permanece en la consciencia es el contenido, la esencia de ese objeto. En otras palabras, en samadhi estás consciente sólo de la esencia, y no de los detalles. Por ejemplo, si has estado meditando en la cruz, ya no estás consciente de que está hecha del más fino marfil, o de que está cubierta de oro. Todo lo que permanece es la consciencia de un objeto con un gran sentido de santidad y divinidad, y de tu relación con esa divinidad superior. Ese sentimiento está ahí, eso es todo. Y en ese sentimiento, parece como si el objeto no tuviera forma propia. Ya está totalmente desprovisto de forma. Todo lo que queda es consciencia pura. A eso se le llama samadhi.

Examinemos la diferencia entre meditación y samadhi. En meditación estás totalmente centrado, pero ese estar centrado solamente se refiere al hecho de que tu mente está centrada en un objeto. Si lo analizas, verás que en el fondo, la mente no está perfectamente centrada. Aún en meditación sigues consciente de ti mismo como un meditador, y al mismo tiempo estás consciente del objeto de la meditación y del proceso de la meditación. Así que tres cosas se están llevando a cabo en tu mente: (1) sabes que está meditando, (2) sabes en qué estás meditando, y (3) tienes consciencia de que eres tú el que está meditando. Sin embargo, sólo tienes una mente y esa mente no puede dividirse en partes. No es que una parte de tu mente esté en ti mismo y otra en el objeto de meditación. Es un asunto de intensidad. Cuando estás meditando, estás más consciente del objeto de tu meditación que de ti mismo o del proceso de meditar. Así, una corriente de consciencia es la corriente principal en tu campo mental y las otras dos corrientes son secundarias.

Tras practicar el centrar tu mente en el objeto de meditación que hayas elegido, eventualmente tu consciencia se vuelve tan centrada en ese objeto que no queda ni una sola parte de la mente para analizar, sentir y pensar que tú eres el meditador y que éste es el proceso de meditación. Se requiere una absorción absoluta en el objeto de tu meditación para que estas tres corrientes puedan llegar a unirse. Es por eso que samadhi es llamado “absorción espiritual.” No hay parte de la mente que pueda ocuparse de otra cosa que no sea el objeto de tu meditación.

Cuando eso sucede, no hay causa interna o externa que te distraiga. Simplemente estás en un estado de profunda quietud y tranquilidad. Y ese estado puede durar 30 segundos o dos minutos (mucho más cuando se tiene experiencia), y luego, de repente, te vuelves consciente de algún sonido externo, piensas en checar tu correo, o recuerdas que tienes que reunirte con alguien, y fluyes de samadhi hacia el exterior. Te das cuenta de que estás sentado en tu cojín de meditación y que aún te queda tiempo para seguir practicando, así que empiezas de nuevo, haciendo un esfuerzo para pasar de concentración hacia meditación y samadhi.

Si no tienes mucha práctica, regresar a samadhi puede tomar algo de tiempo, aunque aún está muy fresco en tu mente el recuerdo de ese gozoso estado y de cómo llegar a él. Si ya tienes experiencia practicando, no te llevará mucho tiempo.

Puede tomar sólo una fracción de segundo salir de samadhi hacia concentración, pero también puedes ir de regreso muy rápidamente. La práctica diaria refuerza la experiencia gozosa de samadhi, haciendo a tu memoria más fuerte, más clara y profunda y así permitir traer ese recuerdo a voluntad. Esta práctica te dará la posibilidad de llegar a samadhi más rápido y con menos esfuerzo. Es por eso que una práctica diaria consistente es la mejor manera de llegar y retener la experiencia de samadhi.
Señales de Progreso Espiritual

Antes de llegar a samadhi, se experimenta una quietud que causa mucha emoción. En esta quietud también surgen experiencias que pueden distraerte, tales como clarividencia o experiencias extrasensoriales. A estas experiencias se les llama siddhis – logros yóguicos para aquellos que nunca han experimentado samadhi, y obstáculos para aquellos que ya lo han experimentado. Estos siddhis, independientemente de cuán profundos o superficiales sean, qué tan significativos o no sean, son signos de que estás en camino hacia samadhi. Como practicante, no debes estar ansioso por estas señales ni tener miedo si es que aparecen. Simplemente mantente enfocado en tu destino, en tu objetivo final, que es samadhi en sí mismo. Además, el sentir ansiedad respecto a cuándo vas a llegar ahí, dudas acerca de si vas a llegar o no, temor de nunca llegar y preocupación sobre qué te pasará a ti y a tus seres queridos si es que efectivamente llegas, son el campo de cultivo de las distracciones. No preocuparse demasiado sobre samadhi, y al mismo tiempo esforzarse por llegar ahí, es la manera más natural de proteger a la mente de todas las distracciones posibles. Es por eso que los yoguis dicen, “Trabaja fuerte pero no te lo tomes tan en serio. Logra lo más alto pero no le des tanta importancia.” Esta actitud, llamada vairagya (desapego), es necesaria para proteger y nutrir tu práctica.

Habrás escuchado que la práctica hace la perfección. Pero es importante recordar que sólo la práctica perfecta lleva a la perfección. Construir tu práctica puede compararse con construir una casa. Una casa puede ser grande o pequeña, simple o elaborada. Una casa puede contar con las mejores instalaciones o faltarle aún las más básicas. Es el mismo caso con la práctica. Puede ser profunda o superficial. Puede ser diseñada para llevarnos hasta samadhi o simplemente conformarse con las expectativas culturales. La función de la práctica determina la forma. Entre más elevada sea la forma y más grande la meta y el objetivo, más detallados deben ser los planes para llegar a ese objetivo.

El aspecto más importante en este plan, es construir unos cimientos que sean capaces de soportar la estructura que desees construir sobre ellos. Los fundamentos de cualquier práctica fructífera son los que nos dice el Bhagavad Gita, mencionados anteriormente: debemos balancear nuestra dieta, la cantidad de ejercicio que hacemos, nuestros pensamientos, nuestras horas de sueño, y nuestras acciones. Después de estos puntos, es necesario asegurarse de mantener una postura física adecuada durante la práctica. La postura más propicia es aquella en la que la cabeza, cuello y tronco están en línea recta, los hombros relajados y la respiración serena. Después hay que unir nuestra mente con la respiración. Unir las fuerzas de nuestra respiración y mente nos permite concentrarnos en el objeto que hayamos elegido con menos distracciones y por lo tanto por periodos de tiempo más largos. Una concentración prolongada se convierte en meditación, y la meditación en samadhi. La experiencia repetida de dharana, dhyana y samadhi profundizan nuestra memoria de samadhi.

En subsecuentes sesiones de práctica, esta memoria nos lleva hacia samadhi al mismo tiempo que atrae a samadhi hacia nosotros. Entonces llega un momento cuando este proceso se vuelve absolutamente libre de esfuerzo. Este estado de samadhi libre de esfuerzo es llamado dharma megha samadhi, un samadhi cargado con una nube de virtudes espiritualmente edificantes y experiencias iluminadoras. De aquí emerge un estado de conciencia indescriptible, libre de todo deseo, incluyendo el deseo de cualquier beneficio de samadhi otro que samadhi mismo. Este es el estado de nirbija samadhi – el más alto samadhi, que sabios como Patanjali y Buddha experimentaron. Ojalá nosotros, sus estudiantes, algún día alcancemos esa luminosa experiencia.

Cuando un yogui lleva años de práctica intensa puede experimentar un estado expandido de consciencia, más allá del estado ordinario de consciencia. Tal expansión se llama en Yoga “samadhi”, y, leyendo el clásico “Yoga Sutras” del Siddha Patanjali, uno puede ver que hay muchos tipos de samadhi u “absorción”. La experiencia del samadhi o de la expansión de la consciencia supone ir más allá del recinto habitual de la mente.

A veces en el camino espiritual se habla de “noches oscuras”, y éstas a menudo suceden tras las primeras experiencias trascendentales. El excelente libro “Después del éxtasis, la colada” de Jack Kornfield detalla muchas de estas “noches oscuras” que sucedieron a aspirantes espirituales. Hay hasta un koan zen, que dice que tras el éxtasis, el monje se cae en el pozo, y pregunta al aspirante la razón de ello.

Nuestro estado habitual de consciencia sería el cuadrado dentro del círculo, nuestro pequeño “yo”, o “lo que nosotros pensamos que somos”. Es un pequeño recinto, con unas paredes acolchadas con sistemas de creencias, ideologías (incluyendo ideologías espirituales), aversiones y preferencias. Estas últimas, nuestros gustos, nos dan compensaciones emocionales a los rigores de la vida. Las aversiones, en cambio, son aquellas cosas que incesantemente intentamos evitar en nuestra existencia. Todo esto son las paredes en las que encerramos y fortalecemos nuestro “yo”.

La experiencia elevada del samadhi es como un vislumbre, como un relámpago, en el que por un momento vemos y sentimos la totalidad real que somos. Una totalidad representada por el círculo de la imagen, que abarca toda la existencia, más allá del apreciado recinto claustrofóbico de nuestro pequeño “yo”. Esta experiencia sucede normalmente en la meditación, tras años intensos de práctica.

Es una experiencia gozosa, porque el gozo es la naturaleza intrínseca del Ser, según los Siddhas. Una experiencia de expansión. ¿Cómo volver, entonces, de nuevo al pequeño recinto del “yo”? Uno ya no puede estar más satisfecho con la limitación de antaño, las cuatro paredes de la casa del pequeño “yo”.

Así que uno ha dejado atrás lo que antes era su hogar, su territorio de referencia, pero todavía no ha llegado a abarcar el territorio de la totalidad, el Ser que somos. Lo que antes le servía ya no le sirve más. El aspirante espiritual está ahora en “territorio de nadie”, y parece ser que ya no hay vuelta atrás.

¿Y qué ve ante él? Pues un enorme terreno yermo, que incluye una serie de cosas que no pensaba que existían, pero que ve que se interponen entre él y su visión del horizonte: traumas del pasado, miedos, instintos, tendencias negativas; todo aquello que el psicólogo Jung llamó “la sombra”, de un modo amplificado y radicalmente visible. Todo a quello que uno tenía olvidado hace tiempo (o incluso hace algunas vidas), que vuelve con fuerza renovada. Ante eso, la primera reacción es… salir corriendo. Ésta es “la noche oscura”.
Yamas y Niyamas

Se impone entonces un periodo inevitable de limpieza. Como en la leyenda de Hércules, hay que limpiar los establos de Augías, que nunca habían sido limpiados, y estaban llenos de excremento. Un trabajo denigrante y casi imposible incluso para un semidios como él. Uno en realidad no limpia sólo su psique, sino parte del subconsciente colectivo. En el proceso afloran a la consciencia todo tipo de contenidos que se oponen al avance espiritual, el avance hacia la totalidad, que deben ser transmutados e integrados.

Lógicamente, el yogui ya no puede seguir viviendo de forma ordinaria, inconsciente; debe revisar todos sus hábitos vitales, ya que no puede seguir alimentando más estos contenidos, ahora tan patentes y obstaculizantes ante su consciencia.

El Siddha Patanjali, en sus Yoga Sutras, cita los famosos ocho aspectos necesarios para la experiencia espiritual. Los dos primeros, la base de todo el proceso, es la práctica de los llamados Yamas y Niyamas. En este momento se entiende más su necesidad para el avance espiritual.

Los Yamas o restricciones son no dañar, veracidad, no robar, continencia y ausencia de codicia.

Los Nityamas u observancias son purificación, contentamiento, austeridades, auto-estudio y entrega al Señor.

Además de seguir los Yamas y los Niyamas, se impone revisar los propios hábitos mentales y emocionales, e integrar todos los residuos kármicos que van aflorando a la consciencia (como vimos en artículos anteriores). ¿Quién dijo que el Yoga era fácil? Éste proceso es la verdadera transformación, algo que tradicionalmente en India era realizado bajo la disciplina férrea de un Gurú. El mismo Yogananda, un ser excepcional, menciona cómo “era purificado en el fuego diario del castigo” ante la disciplina férrea de su gurú. El sistema gurú-discípulo tradicional de India no se ha exportado a Occidente, quizá porque ahora es raro encontrar a verdaderos gurús realizados, y es más raro todavía encontrar verdaderos discípulos, dispuestos a someterse a la disciplina del discipulado. Aunque la vida se encarga por sí sola de disciplinarnos – si uno aprovecha las lecciones del “destino” para trabajar sobre las propias limitaciones conforme la vida las pone delante.

A partir de este momento, el avance espiritual es como colonizar nuevos territorios, nuevas tierras inhóspitas, con todo tipo de contenidos, y humanizarlas. Se trata de ir ampliando la luz de la consciencia hacia espacios antes en penumbra, que ya no se sabe si son individuales o colectivos (quizás las dos cosas a la vez). El Yoga es, en realidad, un proceso de expansión, nunca de restricción o de contracción: la consciencia va abrazando todo, sin dejar nada fuera, pero sin aferrarse a nada, no quedando así limitada. Hasta el que el yogui descubra que es libre, cuando no haya nada que encierre (su) la consciencia.

CARACTERÍSTICAS DE samadhi

Cuando la mente se absorbe completamente en un objeto de meditación, se llama Samadhi. La mente se identifica con el objeto de meditación. En Samadhi, no hay ni Dhyana ni Dhyata (ni la meditación ni meditador). El meditador y meditado, el pensador y el pensamiento, el adorador y el adorado convierten en uno o idénticos. El Triputi (triada) desaparece. La mente pierde su propia conciencia y se vuelve idéntico al objeto de meditación. El meditador ha disuelto su personalidad en el mar de Dios, ahogado y olvidado allí hasta que se convierte en simplemente el instrumento de Dios. Cuando abre la boca, habla las palabras de Dios sin esfuerzo o de previsión a través de la intuición directa y, cuando levanta la mano, Dios fluye de nuevo a través de que hacer un milagro.

En Samadhi, no hay ni visión ni sentido. No es ni la conciencia física ni mental. Sólo hay conciencia espiritual. Sólo hay Existencia (sábado). Esa es su verdadera Svarupa. Cuando el agua se seca en una piscina, el reflejo del sol en el agua también desaparece. Cuando la mente se funde en el Brahman, cuando la mente-lago se seca, el Chaitanya reflejada (Chidabhasa) también desaparece. El Jivatman (personalidad) desaparece. Queda Existencia solo.

Turiya es la condición espiritual donde no hay juego de la mente, donde se disuelve la mente en Brahman. Es la “cuarta dimensión”, donde no es infinita bienaventuranza de Brahma. No es una condición de inercia, falta de memoria o la aniquilación. Es un estado de conciencia absoluta que desconcierta a todos los intentos de descripción. Es el objetivo final de todo. Es Mukti. Es Moksha.

Generalmente, cuando se tiene lo que se llama sueño sin sueños, es una de las dos cosas; o bien no recuerda lo que ha soñado o se cayó en la inconsciencia absoluta, que es casi la muerte-el sabor de la muerte. Pero, existe la posibilidad de un sueño en el que se entra en un silencio absoluto, la inmortalidad y la paz en todas las partes de su ser y su conciencia se funde en Satchidananda. Difícilmente se puede llamar dormir, porque no es perfecto “conciencia”. En esa condición, puede permanecer durante unos minutos u horas o días; pero, estos pocos minutos te dan más descanso y refrigerio de horas de sueño normal. No se puede tener por casualidad. Se requiere un largo entrenamiento.

Samadhi no es un estado inerte similar a la piedra ya que muchas personas imaginan. Una vida en el espíritu (Atman o divina) no es la aniquilación. Cuando el auto está obligado a sus accidentes empíricos, sus actividades no se ejerzan plenamente y cuando se trascienden las limitaciones de la existencia empírica, la vida universal se intensifica y tienes enriquecimiento del Ser. Usted tendrá una rica vida interior. Tendrá una vida cósmica expandida y la vida supra-cósmica, también.

LOS DIFERENTES TIPOS DE samadhi

Un Raja Yogui consigue Nirodha-Samadhi través Chitta-Vritti-Nirodha (restringiendo las modificaciones mentales). Un Bhakta consigue Bhava-Samadhi través de Prema del Señor. Un Vedanti consigue Bheda-Samadhi través mithyatva-Buddhi y la concentración en la idea del Asti-Bhati-Priya (el método anvaya).

Es sólo el Raja Yogui que intenta la aniquilación de la Vrittis, el Nirodha Samadhi (“Yogaschittavrittinirodhah” Yoga Sutras -Patanjali, I-2). Un Vedanti tiene siempre Atma-Bhava, Brahma-Bhava cada vez que viene a través de los objetos. Así que él no trata de aniquilar a la Vrittis. No hay Pratyahara para él. No hay bahirmukha Vritti para él. Rechaza Nama-Rupa y toma Asti-Bhati-Priya (Bheda-Samadhi). Un Bhakta ve Narayana o Krishna en todos los objetos. También no comprueba la Vrittis. Él, al igual que el Vedanti, cambia su actitud mental. Es la mente la que crea todas las diferencias y separación. El mundo es todo Ananda, sólo si usted cambia su ángulo de visión, su actitud mental. Va a encontrar el paraíso en la tierra.

Usted puede traer a la conciencia objetiva normal de un Yogui Raja o Bhakti Yogui o Jnana Yogui por simple agitación del cuerpo o soplando una caracola. Chudalai derribó su marido Sikhidhvaja de Samadhi sacudiendo su cuerpo. Señor Hari trajo Prahlada bajó de su Samadhi soplando su caracola.

Samadhi a través del yoga Hatha

Un Hatha Yogui basa toda su Prana de las diferentes partes de su cuerpo y lo lleva al Sahasrara Chakra (loto de mil pétalos) en la parte superior de la cabeza. Luego entra en Samadhi (estado superconsciente). Por lo tanto, es muy difícil para derribarlo a la conciencia objetiva simplemente agitando su cuerpo. Hatha yoguis han permanecido enterrados debajo de la tierra en Samadhi durante años juntos. Se conectan los orificios nasales posteriores a través Khechari Mudra (un rey de Hatha yóguica Kriya) con sus largas lenguas.

Prana y Apana que se mueven en el pecho y el ano, respectivamente, están unidos por los procesos de Yoga de Jalandhara, Mula y Uddiyana Bandhas y Estados Prana-Apana es impulsado en el Sushumna Nadi del canal espinal. El pranas, cuando así lo impulsada, elaborar la mente también a lo largo del Sushumna Nadi que es también conocida como Brahma Nadi. Durante el ascenso en el Sushumna Nadi, los tres Granthis o nudos, a saber., Brahma-Granthi en Muladhara Chakra, Vishnu-Granthi en Manipura Chakra y Rudra-Granthi en Ajna-Chakra debe ser cortado en pedazos por los esfuerzos extenuantes. Estos nudos impiden el ascenso del Kundalini. Bhastrika Pranayama descompone estos nudos. Cuando Kula-Kundalini Shakti que yace latente en el Muladhara Chakra en la forma de una serpiente enroscada con 3 curvas o vueltas, con la cara hacia abajo, se despierta por Sadhana espiritual, que asciende hacia arriba, hacia Sahasrara Chakra o el loto de mil pétalos en el corona de la cabeza y se lleva con él la mente y el Prana también. Cuando la mente está en el Sushumna, el yogui se queda fuera del objetivo, la conciencia física del mundo. Él es prácticamente muerto para el mundo, ve diversas visiones y se mueve en el espacio etéreo mentales (Chidakasha). Samadhi comienza.

Samadhi TRAVÉS DE RAJA YOGA

La meditación profunda lleva a Samadhi o la unión con Dios. Si usted puede fijar la mente durante diez segundos cada vez en un objeto o Murti particular, es Dharana (concentración). Diez tales dharanas convierten Dhyana (meditación). Diez tales Dhyana forman un Samadhi. La mente está llena de Atman o Dios. Mente pierde su propia conciencia y se identifica con el objeto de meditación (Tatchitta, Tanmaya, Tadakara). Así como un juguete hecho de la sal se derrite en el agua, aún así, la mente se funde en Brahman en Nirvikalpa Samadhi. Un golpe repentino de iluminación mística pone fin a toda la existencia empírica en conjunto y la sola idea o recuerdo de una cosa tal como este mundo o la individualidad estrecha del espíritu en este mundo no deja absolutamente Ser.

En yoguis capacitados, no se puede decir dónde Pratyahara (abstracción) termina y Dharana (concentración) comienza; donde Dharana y Dhyana termina (meditación) comienza; donde Dhyana y Samadhi termina (estado superconsciente) comienza. En el momento en que se sientan en el Asana, todos los procesos que ocurren simultáneamente con la velocidad eléctrica o rayos y entran Samadhi a su voluntad consciente. En los neófitos, Pratyahara se lleva a cabo primero. Entonces comienza Dharana. Entonces Dhyana comienza lentamente. Antes manifiesta Samadhi, sus mentes, consiguiendo impaciente y cansado, desplegable. Constante e intenso Sadhana, con comida ligera pero nutritiva, traerá éxito optimista en conseguir Samadhi.

Yóguica samadhi y vedánticos samadhi

Hay una diferencia entre el estado de Nirvikalpa de un Yogui y el estado Nirvikalpa de un Vedantin. El primero se refiere a la mente. Este último se refiere al Atman puro o solamente Brahman. En yóguica Samadhi, Dhyeya permanece. Dhyeya significa que el objeto de la meditación. En Vedanta Samadhi, Kevala Asti (Existencia solo) se mantiene.

Savikalpa samadhi y nirvikalpa samadhi

La planta baja representa la vida de la pasión en el universo de sentido. La primera planta se corresponde con Savikalpa Samadhi. El segundo piso es equivalente a Nirvikalpa Samadhi. La tercera plantas representa la Sahajavastha o una Jivanmukta. El movimiento de un carro de bueyes puede ser comparado con Savikalpa Samadhi. Para. Esta es Nirvikalpa Samadhi. Los toros se separan. Esto es Sahajavastha. Cuando el yogui ha alcanzado la última etapa perfecta de la meditación y Samadhi, el fuego de lo cual, quemaduras seguramente todo el remanente de sus acciones, a la vez consigue Liberación (Jivanmukti) en esta misma vida.

En Savikalpa Samadhi, hay Triputi o Dhyata triad- (el meditador), Dhyana (meditación) y Dhyeya (objeto de meditación). En Nirvikalpa Samadhi, este Triputi desvanece (Triputirahita). Nirvikalpa significa “libre de todo tipo de modificaciones y la imaginación.” La mente se funde completamente en el Brahman. La felicidad o la felicidad que se obtiene en Savikalpa Samadhi se denomina Rasasvada. Este es también un obstáculo (pratibandha o Vighna) si desea más progreso espiritual. Te hace parar aquí. No se puede liberar. Usted debe marchar más adelante para alcanzar el más alto estado Nirvikalpa donde se encuentra toda la libertad.

VENTAJAS DE Bhakti Yoga SADHANA

Las prácticas de Hatha Yoga y Raja Yoga no se adapta a la mayoría de los hombres en esta época, mientras que tienen siempre un encanto irresistible para tales prácticas debido a su aparente concreción y la promesa de recompensas rápidas. Una gran mayoría de las personas no tienen buen físico y robusta constitución. Son débiles. En esta edad, los niños engendran hijos. Hay madres bebé. La devoción o Bhakti Yoga es, por lo tanto, fácil y seguro. Cualquier hombre puede repetir el nombre de Dios. Cualquiera puede cantar sus alabanzas. Sin una madre, usted no puede tener un hijo. Aun así, sin Ananya Bhakti (devoción en un solo punto o una sola mente), no se puede tener Jnana. Cuando Bhakti está madura, amanece Brahma-Jnana de sí mismo, sin mucho esfuerzo por parte del aspirante.

Cualquier mantra es muy poderoso. Purifica la mente. Induce Vairagya. Causa antarmukha Vritti. Cada mantra tiene un Rishi que lo dio; un Devata como su poder informar; el Bija o semilla, una palabra significativa que le da un poder especial; un Shakti o la energía de la forma del Mantra, es decir, las vibraciones formas establecidas por sus sonidos; el Kilaka o la columna, lo que apoya y fortalece el Mantra. Kilaka es una especie de tapón que oculta el Mantra-Chaitanya. Por la repetición constante y prolongada del Mantra con Bhava (sentimiento o actitud mental derecha) y la concentración, el Mantra-Chaitanya se despierta. A continuación, el aspirante consigue Mantra-Siddhi. Hay una corriente espiritual en todos los mantras. Un Mantra lleva el alma del devoto de primera a un centro y luego a otro y así sucesivamente, hasta que se tuvo acceso a la meta o región final. Dhruva tenía Darshana del Señor Hari repitiendo el Dvadasakshara (que consta de doce letras) Mantra “Om Namo Bhagavate Vasudevaya ‘dada por Rishi Narada. Prahlada tenía Darshana de Mahavishnu repitiendo el mantra “Narayana”. Valmiki se dio cuenta de que Dios repitiendo “Mara-Mara” (que se convierte en Rama-Rama durante el curso de la repetición). Tukaram de Maharashtra se convirtió en uno con el Señor Krishna por cantar siempre “Vittala-Vittala,” el nombre de la imagen reputado de Sri Krishna en Pandharpur.

CONTEMPLACIÓN-LLENADO-IDENTIFICACIÓN

Marque los tres procesos que tienen lugar en la mente durante la meditación. Estos son: la contemplación, RELLENO, IDENTIFICACIÓN. Este es otro triplete. Recuerde estas tres palabras-imágenes. Repita mentalmente al hacer Sadhana. Le ayudará mucho en realidad.

Contempla el Atman. Llenar la mente con Atman. Entonces la mente se identifica con Brahman, de acuerdo con lo que se conoce como el Bhramarakitanyaya (analogía de la avispa y la oruga). Como usted piensa, en eso te conviertes. ¿Crees que eres el Brahman; Brahman que se convertirá.

Cuando la mente se retira de los objetos y de profunda reflexión se establece, la conciencia objetiva se ha cerrado; Savitarka Samadhi comienza. Raciocinio, análisis y síntesis (a priori ya posteriori formas de razonamiento), la investigación y el razonamiento abstracto se llevan a cabo. Esta es Samadhi con el razonamiento. Los malos pensamientos no pueden entrar ahora. La mente es Sáttvica.

Estudio profundo de las obras filosóficas con Chitta Suddhi es en sí misma una forma de Samadhi. La mente es libre de pensamientos mundanos.

Cuando su meditación se vuelve profunda, por lo general, opera a través de la sutil Karana Sarira única. La conciencia Karana-Sarira se convierte en su conciencia normal. Yoguis tienen una conciencia normal Karana-Sarira. Bhaktas como Señor Gouranga, Tukaram, Tulsidas identificado con su Karana Sarira y tenía una conciencia normal Karana-Sarira. Un Bhakta de conciencia Karana-Sarira es un ocupante de Brahma Loka incluso cuando se vive en el tabernáculo carnosa. Él es uno con Brahman o Hiranyagarbha. Él tiene Divina Aisvarya; sin embargo, él tiene un cuerpo etéreo delgada. Él mantiene su individualidad. Una bañera de hidromasaje es uno con toda la masa de agua. Tiene una existencia separada también. Similar es el caso con el Bhakta que tiene una vida con su Karana-Sarira en Isvara.

CÓMO ALCANZAR samadhi TRAVÉS VEDANTA

Purifica la mente por Japa, Pranayama, Satsanga, Svadhyaya, Dana, Yajna, tapas y servicio desinteresado. Luego fijarla en Dios. Destruye Sankalpa-Vikalpa de la mente. Unir a las corrientes de la mente con la corriente espiritual. Abandonar la idea o noción de “yo”, “él”, “tú”, Ghata (bote), Pata (tela), es decir, Nana-Bhava, Dvaita-Bhava. Tener Brahma-Bhavana lugar. Entonces Samadhi o estado superconsciente se sobrevenir de forma automática.

Hay cuatro maneras de destruir el ego o Ahankara, a saber., Dos métodos advaitica (positivos y negativos), un método Bhaktas ‘de ungrudging, sin reservas, la auto-entrega absoluta (Atmanivedana) y la cuarta, la abnegación completa de Nishkama Karma yoguis.

El método vedántico negativo es la negación: “Yo no soy el cuerpo, yo no soy la mente.” “Brahma satyam jaganmithya jivo Brahmaiva na-aparaḥ: -Brahman solo es real El mundo es irreal Jiva es idéntico a Brahman…” Mundial incluye el cuerpo. Medita en esta idea. Aham se desvanecerá. El método positivo es que todo es auto solamente: “Sarvam Khalvidam brahma-Todo es Brahman hay nada más que Brahman.”.

MODERACIÓN INTELIGENTE EN SADHANA INDISPENSABLE PARA samadhi

En caso de estar en comunión con el Brahman, carente de fantasías mentales y modificaciones, a continuación, la gran esclavitud de la mente cesará, todas las dudas se desvanecerá y todos los karmas perecerá:

“Bhidyate hridayagranthih chhidyante sarvasamsayah
kshiyante chasya karmani tasmin drishte paravare ”

La abeja estúpido, a sabiendas de que las flores están floreciendo en un determinado árbol y se establecen con una velocidad tremenda, lo pasa; y, de vuelta atrás, llega cuando se acaba el jugo. Otra abeja estúpido, estableciendo con una velocidad baja alcanza cuando se termina el jugo. Una abeja inteligente, por otro lado, se establecen con sólo la velocidad necesaria, fácilmente alcanza el ramo de flores, toma el jugo al contenido de su corazón y, convirtiéndola en la miel, disfruta de su sabor.

Del mismo modo, entre los estudiantes de la cirugía que están practicando trabajo quirúrgico en una hoja de loto en un recipiente de agua, un estudiante estúpido, dejar caer el cuchillo con la velocidad, ya sea corta la hoja de loto en dos o se hunde en el agua. Otro estúpido, por miedo a la corte o se hunde, no se atreve a tocarlo con el cuchillo. El inteligente, por el contrario, hace que el golpe con el cuchillo con fuerza uniforme, termina su curso y se gana dinero haciendo un trabajo similar cuando se presenta la ocasión.

Para dar otro ejemplo: en un anuncio del Rey: “El que trae una telaraña cuatro brazas de largo obtiene 4.000 monedas,” un hombre estúpido señala a la telaraña de prisa y lo corta aquí y allá. Otro hombre estúpido, por el temor de cortarlo, se atreve ni siquiera tocarlo con los dedos. El hombre inteligente, por el contrario, rollos de un extremo de un palo con una fuerza leve, lo trae y obtiene la recompensa.

Para tomar una cuarta instancia, un marinero estúpido, que va a toda vela cuando el viento es fuerte, hace que el barco para salir corriendo de su rumbo. Otro hombre estúpido, que reduce las velas cuando el viento es baja, hace que el barco permanece en el mismo lugar. El inteligente, por el contrario, va a toda vela cuando el viento es baja y media de la vela cuando el viento es fuerte y llega a su destino en condiciones de seguridad.

Una vez más, cuando el profesor anuncia a sus discípulos: “El que llena el tubo sin derramar el aceite llega la recompensa”, un estudiante estúpido, codicioso, llenando a toda prisa, se derrama el aceite. Otro estúpido, por el temor de derramar aceite, no se atreve a intentar la tarea. Uno listo, por el contrario, se llena el tubo con fuerza serena y firme y obtiene la recompensa.

Aun así, cuando aparece la señal, un aspirante hace grandes esfuerzos, diciendo: “Voy a alcanzar rápidamente Samadhi”; pero, con la mente, a través de un esfuerzo excesivo, se distrae y no es capaz de alcanzar el éxtasis o samadhi. Otra persona, viendo fallo en vigorosidad excesiva, se da por vencido el esfuerzo, diciendo: “¿Qué es el uso de Samadhi para mí ahora” Su mente, a través de un exceso de laxitud de la energía, se vuelve inactivo y también él no es capaz de alcanzar el Samadhi. Pero, el que lanza con una fuerza inteligente, tranquila, uniforme la mente que es tan poco de holgura y la mente distraída de la distracción holgura alguna vez, conduce hacia la portería rival o Lakshya (es decir, Brahman) y alcanza Nirvikalpa Samadhi (Advaita-Nishtha ). Llegar a ser como tal persona.

Calla. Conócete a ti mismo. Saber que. Derretir la mente en eso. La verdad es bastante simple y llanamente.

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La indagación de «¿Quién soy yo?» significa encontrar la fuente de «yo». Cuando se encuentra eso, se encuentra eso que usted busca.

Sri Nisargadatta Maharaj

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