29 – Meditación grupal

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MEDITACIÓN GRUPAL

Las meditaciones en grupo son buenas. Quienes se reúnan con el propósito de estudiar y de seguir caminos de desarrollo espiritual hacen algo bueno. Si te puedes juntar con otros interesados con frecuencia, habrá beneficios significativos; en particular ello te inspira a ir más allá en tu práctica diaria. Tú inspiras a otros a superarse también.

El beneficio más grande que posee la meditación grupal es que, al irradiar y a la vez percibir la energía de los demás, puedes beneficiarte de aquellos que logren la calma con anterioridad. Estas personas son las que crean un ambiente, el camino para los demás, sobre todo para los principiantes. Es por esto que casi todos notan cuando el grupo se ha relajado o centrado.

Usualmente las personas que componen el grupo están unidas por una idea o determinado interés y no por una relación personal. Los grupos pueden trabajar por asuntos distintos, pero siempre tienen de base un objetivo de servicio a la humanidad. Puedes unirte con un grupo desde la comodidad de tu hogar o asistir a las meditaciones masivas.

La meditación grupal trae como beneficio extra que cada uno de sus miembros, con el correr del tiempo, logra mayor discernimiento sobre sus propios asuntos y sobre la interrelación con los demás miembros.

Lo mejor es hacer una meditación grupal de unos diez minutos al inicio y al final de la reunión. Puedes estructurar un grupo de debate o puedes ser invitado al grupo de otros. No importa que hagas, verás que la meditación en grupo es de calidad. Pueden ser profundas y persuasivas ya que individualmente se calman las mentes y se refuerzan unas con otras. Es un efecto perceptible y que se radia alrededor. Es bueno si los miembros del grupo hacen la misma práctica, aunque no es obligatorio. Siempre y cuando estén en silencio por el mismo tiempo. Los grupos de meditación son buenos para el meditador individual y una ayuda para el mundo.

Algunos buscan las “meditaciones guiadas”. Encontrarás que este estilo no es compatible con el uso del mantra, porque tu práctica va rápida y eficientemente hacia adentro. Cuando tu meditación se convierte en un hábito, irás hacia adentro tan pronto como cierras los ojos, y la voz en las meditaciones guiadas será contraproducente para ti. Lo mismo sucede cuando meditas usando música, cantos, tambores, etc. Todos estos tienen su propósito en la vida pero no son compatibles con el mantra y su camino inmediato hacia la conciencia pura y dichosa. Ahora, esto no quiere decir que no participes en meditaciones guiadas, cantos o lo que sea. Son un modo diferente a tu meditación diaria con el mantra. Hallarás las conexiones que son apropiadas para ti en tantos grupos que existen. O tal vez inicies tu propio grupo enfocado a las prácticas avanzadas de yoga. Lo que mejor funcione para ti.

Jesús dijo: “Donde dos o tres se junten en mi nombre, yo estaré en medio de ellos”. Estas palabras no tienen un carácter sectario. Describen un principio bien conocido. Cuando la gente se reúne con un objetivo espiritual, la conciencia se estimula y emerge. Se puede experimentar como un profundo silencio interno y una dominante conciencia dichosa. Esta experiencia ocurre en cada fe, en cada reunión que tenga un ideal espiritual, en cada reunión que busca la verdad. La experiencia de grupo para impregnarse de conciencia dichosa se maximiza durante las meditaciones de grupo donde muchas mentes son llevadas sistemáticamente a la calma.

Las meditaciones de grupo no son un substituto de tus prácticas regulares diarias de meditación. Tu práctica individual es tu práctica primaria y así debe de seguir. Esto conserva tu destino espiritual en tus manos, en tu práctica diaria, sin importar las demás circunstancias. Los grupos vienen y van. Los grupos de meditación pueden ser un maravilloso empuje, pero también vienen y se van. No dependas de ellos como práctica principal. Piensa en ellos como un bono. La vida siempre cambia afuera. Que tu práctica diaria se arraigue como un aspecto interno de tu vida, no sujeto a los eventos externos. Hemos platicado de las estrategias para mantener la práctica de la meditación diaria en circunstancias especiales. Mantener la regularidad es muy importante mientras vas por los caminos de la vida. Lo que escojas para que sea tu práctica diaria, debe ser sagrado. Es tu camino principal hacia adentro de ti. Puedes confiar en él, porque estas comprometido a hacerlo todos los días sin fallar. Todo lo demás es un escenario pasajero, inspirador a veces, otras no tanto. Inclínate hacia la inspiración, deja que la luz del fuego de tu deseo progrese, y deja que tu práctica diaria siga haciendo el trabajo de purificación interna. Iremos adicionando prácticas para que las consideres. Tú escogerás la rutina diaria. Esa es la base. Es el camino seguro a la iluminación.

Busca grupos y comprométete en la discusión de la transformación espiritual. Has entrado a un nuevo reino de la ciudadanía. La ciudadanía espiritual. Trae tu conciencia pura y dichosa a cada reunión y a cada meditación en grupo. Siempre recuerda que estás construyendo tu casa sobre la roca de la conciencia pura y dichosa.

El comienzo de la psicología social surgió del análisis que hizo un psicólogo llamado Triplett, quién observó cómo los ciclistas cuando pedaleaban en grupo resistían más y aumentaban su rendimiento en comparación a cuando lo hacían en solitario. Igualmente en la meditación, cuando meditamos en grupo todo cambia.

La meditación requiere compromiso por parte de uno mismo, los beneficios llegan pronto, pero requiere práctica continuada y regular. Cuando un compromiso se hace público es más difícil incumplirlo. Si meditamos con un grupo, hay un compromiso no escrito de asistencia, y el grupo notará cuando falte alguno de sus integrantes. El asistir regularmente a meditar con un grupo facilita que no se rompa ese compromiso tan necesario para no abandonar la práctica y así obtener el máximo beneficio a nuestra práctica meditativa.

Si tenemos un lugar y tiempo concreto dedicados a meditar con más gente, ese tiempo lo dedicaremos exclusivamente a esta actividad, y así es más sencillo que los meditadores pongan toda su atención y energía en lo que están haciendo, con lo que ese rato de meditación grupal deberá resultar muy beneficioso.

De todo el mundo se puede aprender algo. En una clase de meditación las dudas o comentarios de los compañeros siempre pueden ayudar a los procesos personales. Los procesos por los que tiene que pasar un meditador suelen ser muy parecidos a los del resto, las dudas o dificultades que encuentren unos, ayudan al resto del grupo.

La meditación suele ser vinculada con gente que quiere apartarse del resto de las personas, pero no hay nada más lejos de la realidad. El meditador principalmente lo que busca con su práctica es un lugar, un espacio que dedica a conocerse, a obtener respuestas, a observar las sensaciones que realmente le aportan la felicidad. Pero todo este trabajo pierde sentido si luego se aislara, precisamente cuanto más nos conocemos más capaces somos de relacionarnos saludablemente con nuestro entorno. Un objetivo de la meditación es aprender a vivir en armonía con nuestro entorno.

Cuando meditas en grupo las sensaciones son diferentes a cuando meditas sólo. El grupo ayuda a los procesos personales de cada uno. La energía grupal es mucho más potente que la que pueda tener cada individuo.

Generalmente las meditaciones en grupo suelen ser más intensas. Los beneficios de meditar en grupo son palpables desde el primer día. Es conveniente, si queremos que nuestra práctica meditativa sea completa, tener momentos de meditación en solitario y también tener encuentros regulares con uno o varios grupos de meditación.

Esta técnica de meditación recibe su nombre de la palabra “Satsang” que quiere decir asociación con el hombre sabio. Se basa principalmente en una meditación en grupo donde se origina un ambiente espiritual muy poderoso permitiendo una experiencia meditativa mucho más profunda. Durante las sesiones de Satsang se reúnen en silencio practicantes de diferentes niveles, desde los alumnos noveles a los experimentados profesores de yoga.

A diferencia de otras técnicas de meditación, en Satsang se combina la práctica meditativa en silencio junto con el canto de mantras y algunas lecturas relacionadas con la filosofía del yoga. Los mantras son frases o sonidos que se repiten constantemente y que puede ser una afirmación significativa personal o devota, o simplente una silaba resonante que se emplea para eliminar progresivamente los ruidos externos que distraen la mente y los pensamientos que la turban.

Postura ideal para practicar el Satsang

En las sesiones, que suelen durar unos 30 minutos, las personas se sientan de forma cómoda en una postura que puedan mantener sin dificultad durante este tiempo y que les permite respirar profundamente. La postura que se considera ideal es la Padmasana, popularmente conocida como “postura del loto”, porque es equilibrada físicamente y mantiene el contacto con la tierra, por lo que estimula un equilibrio similar en la mente. Sin embargo, mantenerla correctamente requiere mucha flexibilidad en las articulaciones y suele presentar algunas dificultades a los principiantes. Otras posturas alternativas pueden ser la postura del medio loto y la postura del sastre.

La postura del sastre, con las piernas cruzadas, es fácil de mantener y es ideal para meditar. Para ello debes mantener la columna erguida, los órganos internos en una posición saludable y expandir el pecho para que puedas respirar profundamente.

El clásico mantra hindú o yoguico es la silaba sagrada “Om”, que se usa por su significado como por su referencia a lo absoluto y la tranquilizadora resonancia del sonido propiamente dicho. Esta técnica ha sido practicada durante miles de años por los yoguis para meditar porque es muy eficaz para aliviar el estrés y la ansiedad, ya que promueve el bienestar emocional, aumenta la conciencia del cuerpo y mejora la capacidad de concentración.

Además en la práctica del Satsang se pueden usar otro tipo de mantras y no es absolutamente obligatorio recurrir a una frase devota tradicional. Los practicantes suelen sentirse más cómodos repitiendo una frase afirmativa con un significado personal para ellos o simplemente un sonido cuya pronunciación les resulta gratificante. Cualquiera de estos mantras pueden ayudar en las sesiones de meditación Satsang a sintonizar con el estado mental correcto para la concentración.

El Satsang está relacionado directamente con el espíritu, el conocimiento y la verdad aportando a aquellos que lo practican una experiencias muy intensas y particulares. Puede dar lugar a sensaciones de exaltación a la vez que procura una calma que fluye por todo el organismo.

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